Que se cumplan las oraciones de súplicas y que las enseñanzas de amor, compasión, alegría y ecuanimidad lleguen a los cubanos estén donde estén y sin distinción de credos.

24 abril 2012

Apuntes 5


Los ignorantes no comprenden que lo que ven es la mente viéndose a sí misma.

Buda en el Lankavatara Sutra


Las palabras no tienen valor si la experiencia no vale para nada.

El proceso de conocer el mundo está contaminado y por ello existe la filosofía.

Si pudiésemos conocer la realidad de manera no contaminada –es decir, si nuestros sentidos y nuestra mente no nos engañaran como en efecto lo hacen todo el tiempo, si no perturbaran nuestra visión del mundo y de la vida-- no necesitaríamos filosofía.

De ahí que cualquier yoga que nos ayude a una comprensión del mundo que no sea la propia ilusión que tenemos del mundo, es un camino que libera del sufrimiento.

¿Y por qué he de admitir que existe dicha contaminación?

La realidad nos preexiste. El mundo está ahí y es como es sin importarle tus deseos ni secretas esperanzas. Mientras  más rápido se acepte esto, mejor. Por ello para intentar entender (el concepto de) la vacuidad  es apropiado o recomendable partir de la comprensión de que la realidad está vacía de nuestras proyecciones mentales. No es suficiente pero es necesario este paso.

La contaminación existe porque es parte de nuestras interpretaciones, de nuestro proceso de conocer el mundo. ¿Y si estamos dominados por el sufrimiento, por las emociones negativas o aflictivas –odio, resentimiento, miedo, envidia, codicia, etc—¿qué podemos esperar sino una visión perturbada de cuanto nos rodea?

Una vez que nos retiramos del mundo –olvídate de la cueva, puede ser en nuestra habitación— que nos aislamos para hallar el olvido de sí, una vez que la mente abandona poco a poco sus fijaciones neuróticas --¡nuestra cultura es un culto a la neurosis!-- comienzan a caer entonces los condicionamientos, nuestros queridos roles, y a medida que van cayendo una a una las máscaras que nos desfiguran el verdadero rostro, nos vemos más solos --¡pero no solitarios!-- es decir, cada vez más libres. Justo es cuando no hay que rendirse. Justo es cuando hasta el mismo Buda aparece como la ilusión que es.

Reconocer los condicionamientos de uno mismo es un pequeño gran paso en el camino hacia la felicidad.

De lo exterior a lo interior. No hay otro camino. Pero sin olvidar que exterior e interior son la misma cosa.

No hay nada individual. Nada existe sino en relación con algo. Mi personalidad es una ilusión si la considero algo personal.

¿Y la experiencia directa que tenemos y que sólo podemos ver en sus resultados es todo lo que hay?

Una parte de nuestra actividad mental se pierde en el proceso de la propia experiencia que tenemos, es decir, se vuelve inconsciente. Más tarde sólo podemos ver los frutos que tal vez no nos gusten –y entonces nos quejamos de la vida sin razón o culpamos a otros-- y así, sin saberlo, volvemos a sembrar las causas que otra vez nos llevarán al sufrimiento. La experiencia marca la tendencia que marca la experiencia. Eso es el Karma. 

Un día me dije: no quieras liberar al mundo, libera tu mente. 

En palabras de Bukowski: comienza por la cocina.

El ignorante Lobsang Töndrup.

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