Los hombres del presente hemos perdido la amabilidad y el amor. Sólo quien desea una nueva humanidad viene del futuro, nos trae un mundo mejor en el aqui y ahora.

30 septiembre 2010

"Amor Idiota" (4)

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 De una novela-laboratorio en proceso. Anteriores: 1  2 y 3

El amor no es egoísta pero el acto de amar se ha convertido en una práctica del egoísmo para el egoísmo.

El amor no es una imagen pero el acto de amar lo hemos convertido en una proyección constante de insatisfacciones y miedos.

Cuando decidas amar desinteresadamente -–aceptar al otro y aceptarte a ti mismo sin condiciones ni condicionamientos-- no tendrás imágenes que adorar. Romperás incluso tu propia imagen que has creado para poder sobrellevar la angustia de vivir.

¿Cuántas veces mi miedo a perder --y el miedo a las pérdidas-- te hizo sentir culpable? ¿Cómo te involucré en mis miedos --amasarte con bellas palabras que escondían el barro-- hasta que no tenías otra opción que ceder a la culpabilidad más hedionda que yo te inoculaba?

Te avergoncé. Y cuando esto sucede cesa el amor –ocurra una vez o sea costumbre.

¿Cuánto valor para pedir perdón sinceramente a quien amamos o al prójimo?

29 septiembre 2010

Nueva vida nueva (3)

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¿Cuántas veces la mediocridad golpeó mi cabeza y me dejó inconsciente pensando que el menor esfuerzo era el único esfuerzo que valía la pena? Quejas y lamentaciones. Así supura la mediocridad. Sin darme cuenta me fue comiendo las entrañas. ¿En qué momento me dejé contaminar por el peor veneno para la moral de un hombre?

¿Cuántas veces la ignorancia me quitó los ojos? Sin conocer la amplitud del mundo y del corazón humano, me vi trastabillando a ciegas y cayendo en lo abyecto o tolerándolo.. Te rebajas a bestia y no te percatas.

Dominado por el odioso pasado y el miserable presente, fui incapaz muchas veces de alzar la frente y poner un ladrillo en la Catedral del Futuro.

Como muerto que cree vivir me convertí en mi propio fantasma.

¿Te ha ocurrido algo semejante? ¿Te das cuenta de que puede sucedernos sin percatarnos siquiera?

A veces me avergüenzo, a veces me arrepiento, y me veo siempre como un extraño. Extraño de mí. Pero esto no me  exonera de las faltas o errores del pasado. El yo que soy aquí y ahora carga con un fardo que no le corresponde pero del cual es en parte responsable.

Hoy veo pobreza donde antes imaginé riqueza.

Pero también –y sin embargo--he sentido la nobleza del corazón en la práctica del amor desinteresado. Así me han llegado a amar. Así he llegado a amar.

En otras palabras, soy un hombre feliz. Muy feliz. Que sufre.

27 septiembre 2010

Nueva vida nueva (2)

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Asumir una vida simple llena de gratitud y compasión.

¿Es posible vivir de ese modo sin renunciar al día a día con sus obligaciones, lamentos, necesidades, compromisos, deberes, distracciones, placeres, sufrimientos?

Que no hay vida sin acción, me dije.

Y que la acción sólo tenga sentido si está basada en la práctica del amor desinteresado. Llegar incluso al punto donde acción sea sinónimo de amor.

El egoísmo –la vida llena de miedos y apegos—es la fuerza que tira en dirección contraria. El egoísmo cuando no grita, es capaz de susurrarte los argumentos más abyectos con tal de que no despiertes a la vida espiritual.

¿Te atreves? Me pregunté.

No es cuestión de atreverse –como he sabido después—pero sea como sea es tu aventura pospuesta, me dije.

Este cambio a los 44, esta vida nueva, ya es vieja porque empezó a los 14. Siempre voy viviendo vidas nuevas aunque a veces enfermaran o se volvieran viejas, y así de enajenado, torpe, alocado, inseguro –y más cosas; algunas positivas claro está—iba dándome coscorrones, me iba partiendo la cabeza o los dientes. Viví viejas vidas nuevas. Estuve muerto en vida. Me suicidé varias veces. Resucité otras cuantas. Me perdí, me reencontré, regresé sin irme, nunca estuve aquí y de aquí jamás me moví.

Por eso le llamó nueva vida nueva a este pequeño despertar inducido que desde hace dos meses y medio me lleva por caminos ya conocidos y por otros inexplorados y no sé hasta dónde peligrosos.

Tu cambio eres tú, me dije.

Y comencé de una vez, otra vez.

26 septiembre 2010

Mi nueva vida nueva.

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Voltaje inducido: (...) El voltaje --también llamado diferencia de potencial o tension-- se define como el trabajo que el generador realiza para pasar por su interior la unidad de carga positiva del polo negativo al positivo (...)



1) Fuerza irresistible del aquí y ahora.

(2) Sensación física de la vibración o amplitud del corazón en la acción desinteresada.

Son dos momentos o fenómenos que he sentido en mi vida: durante parte de la infancia, y cada vez que he sido verdaderamente desinteresado y no hipócrita o solícito o formal; o esperando --casi de manera inconsciente--, algo a cambio de algo: hago el bien para que me hagan el bien.

Reflexionando sobre lo anterior, decidí a partir del 10 de julio --día de mi cumpleaños 44-- comenzar a vivir intensamente cada momento con mi nieto Andrés, y comenzar otra vez en mi vida con la práctica de la Meditación y la acción verdaderamente desinteresada.

Ha sido una etapa dura. Me he estado probando a mí mismo. Largas noches de meditación o introspección, casi todo el día con el niño, trabajo intelectual casi hasta el amanecer, un semiayuno durante dos meses y medio, mucha agua; nada de sexo, dormir poco, hablar lo necesario, controlar la ira, pedir perdón, y estar listo para asistir a cualquier ser humano que me rodee.

Ha sido una etapa bella. Volver a vivir intensamente el aqui y ahora, de manera irresistible, en aumento. Cada vez que la mente comienza a divariar, menos te encuentras divariando; como si se acortaran los plazos entre comenzar y terminar cada vez que me desconcentro.Un baño de realidad.

Y ha sido también un mes bello, por el segundo fenómeno o experiencia: la sensación física de la vibración y amplitud del corazón.
  
En otras palabras: vivir el instante de manera feliz con mi nieto, y practicar Karma Yoga, fue algo que se me hizo muy consciente; cobró una importancia tremenda en mí, y comencé a observarme de manera obsesiva al principio, pero a medida que pasaban los días con la práctica de la Meditación, esa atención observadora sobre cada acto o palabra se iba haciendo espontánea, más fluida. A veces tengo la sensación de que hay otro dentro de mí, pero más natural y relajado; y creo que más feliz porque se contenta con casi todo; es decir, con casi todo.

Un felicidad que se traduce no como espera o expectativa generada por un deseo, sino como confianza. 

Una confianza en aceptarlo todo, suceda lo que suceda.

25 septiembre 2010

Mi otra libertad.

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No ser consecuente. ¡¿Qué precio y qué dolor?!

Pesa la conciencia.

Pero la conciencia, aprendí de Nietzsche, es reactiva.

Así que al excusao para que no apeste su corrupción.

Alguna vez pensé (iluso, ingenuo, estúpido) que tenía (podía tener) patria.

La patria es el excusao.

Y el peso de la conciencia (quieras o no) se mide en oro.

No ser consecuente, ¡¿qué precio y qué alegría?!

Déjame en el excusao que soy fardo. No cuentes conmigo.

Que mi patria es la locura,
mi propia (y singular) libertad, imperfecta y esquizo, y las mujeres.

¿Apesto?

Sí, soy corrupto. Ni más ni menos que tú.

Y mi carne es corruptible.

24 septiembre 2010

Mi silencio por mi otra libertad.

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Terminé vendiendo mi silencio a la sucia política.

No me despojo de culpas. Quiero aceptar mi responsabilidad moral sin cargo de conciencia


Hace ocho años escribía lo que sigue. Vivía en Cuba. Era libre.


"¿Hasta dónde los intelectuales, con su peligroso silencio, también construyen campos de concentración?" Primera parte.

"¿Cuáles valores defienden los intelectuales que no asumen la responsabilidad civil, vivan en Cuba o sean emigrados?" . Segunda parte.

"Pero la mayor parte de la intelectualidad cubana carece de ironía suficiente para enfrentar sin humillaciones su destino. Es lamentable la docilidad y el patetismo con que marchan colectivamente hacia un lento pero seguro suicidio moral". Tercera parte.

23 septiembre 2010

"Amor Idiota" (3)

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De una novela-laboratorio en proceso. Anteriores: 1 y 2.

El amor no puede ser perturbación aunque lleve la fuerza de un huracán.

Orgullos del desprecio que sienten por la vida aunque digan lo contrario, he visto cómo los que dicen amarse rebajan el amor a ignorancia e infelicidad.


Nuestros poetas y cantantes convierten al amor en un símbolo de un símbolo.

Símbolo al cuadrado, el Amor en realidad no sufre. Nos hundimos nosotros en el agua sucia de las ilusiones.

¿Te conformas? No, por supuesto. Entonces, ¿por qué no amas de verdad?

22 septiembre 2010

La intuición del jerbo (2)

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la intuición del jerbo (1)

Dos miedos que destruyeron mi mente:
suicidio y locura.

 
Pero no hay nada que lamentar. Ambos son positivos si te ayudan --como cualquier otro miedo o angustia-- a destruir tu mente. 

Cuando me di cuenta de que ya no tenía reservas para soportar esos miedos que me han hecho sufrir durante 30 años, entonces me liberé. 

Te liberas cuando destruyes tu mente. En nuestras mentes está el veneno de la cultura. 

¿Y un loco? Ya no cuenta: al revés del hombre feliz, un loco ha sido destruido por su propia mente. Como el suicida.

Justo mientras más te empeñes en luchar contra tus miedos, más te controla la mente. Así te destruyes poco a poco: creándote la ilusión de que puedes enfrentar tus miedos y salir victorioso.
Destruir, apartar, abolir, detener, librarte de la mente. Inténtalo, me dije. Por cualquier vía que implique poner en marcha tu intuición o acceder a ella --es una puerta al otro lado, no una conquista ni un descubrimiento--.

Desesperado, mis miedos podían llevarme por el mal camino: cumplir con el suicidio o terminar loco. Pero mi mente no pudo conmigo. Vencí los miedos cuando supe aprovechar sus fuerzas, volverlas a favor mío y no en mi contra.

Lo supe cuando niño porque todos experimentamos en la infancia ese momento en que algo en nuestro interior nos habla sin hablarnos y perdemos el miedo. Lo supe cuando adolescente en los momentos en que el miedo se tornaba rebeldía. 

Todos los caminos que te llevan a tu intuición son convenientes.
En mi caso, mis miedos me llevaron hasta una puerta desconocida por olvidada. Decidí entrar.

Una vez en la intuición, abierta esa puerta, lo primero que “aprendí” es la incertidumbre de la vida y de mi propia vida. Cuando te percatas, sabes, sientes, que el acto de vivir es puro accidente --y por eso la muerte llega muchas veces en forma de accidente-- cuando ya nada de lo que te rodea es tan sólido como parece, puedes entonces liberarte de todas las mentiras y tramas de tu mente.

Saber que la vida --o vivir-- es una incertidumbre nacida de un accidente, fue para mí comprender que la mayoría de mis certezas eran trampas y mentiras.

La mente no deja de pasarte facturas por el pasado y al mismo tiempo no deja de hipotecar tu futuro. Tan agobiados de deudas que no existen, perdemos la felicidad real que es la felicidad del momento presente. 
 
Eso tiene que acabar algún día, me dije, te matas, o enloqueces, o se te va la vida sin decir adiós, y no te enteras.

21 septiembre 2010

Hombre Nuevo y Hombre Bueno.

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Las ideologías totalitarias frustraron la Utopia del Hombre Nuevo por falta de bondad. Es imposible un Hombre Nuevo sino es un Hombre Bueno.

20 septiembre 2010

"Granjero de la felicidad" (4): Cabezas de pajas para lo más abyecto. Eso somos.

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¿Qué buscas? ¿Y qué estás buscando fuera de ti, en la terca realidad que nunca vas a controlar ni con tu orgullo, egoísmo, miedos, ni con los sueños más fantasiosos? ¿Qué se te ha perdido allá afuera?

Somos nosotros el viejo Oráculo --llámale sabiduría o voz interior, dimensión oculta de dios, intuición, como quieras--. Somos nosotros con nuestro tesoro a resguardo pero sin conocerlo. Detente. Mírate en el espejo. ¿De veras deseas ser feliz?

Somos nosotros el Oráculo con la palabra que se susurra. Palabra simple y clara que sin embargo no escuchamos por la cháchara que la imbecilidad ya ha metido en nuestras cabezas tan frágiles y que creemos fuertes. Cabezas de pajas preparadas para lo más abyecto. Nos jactamos de una humanidad que no tenemos.


¿Qué buscas fuera de ti? ¿Buscas el dolor del mundo para agregar más aún?

¿Cuál es tu buena obra de hoy? Dame una obra desinteresada cada día. No esperes nada a cambio. No esperes ni aceptes las gracias. Ese hombre que tiende una mano, la mujer tirada en la esquina, el niño maltratado, el loco dentro de la horrorosa camisa de fuerza que son los hospitales psiquiátricos, ese gran negocio millonario. Todos, y tu vecino que te resulta antipático, ¿te has acercado a él amablemente?. ¿Has dicho hoy, perdón, me equivoqué, lo siento, usted primero, no se preocupe no me ha ofendido? ¿Has mirado a los ojos del ser que amas y en silencio lo has amado con tu mirada sincera?


Buscando la felicidad y no la vemos por ser inmaterial. ¡Qué tarde llegamos a veces a la verdadera vida!

18 septiembre 2010

"Pañol de herramientas" (4)

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No escaparás del sufrimiento aunque huyas, porque ¿cómo puede uno escaparse de sí mismo?

Sólo te queda aceptar. Luego transformar y transformarte hasta que ya no puedes escapar del amor, porque ¿cómo puede uno escaparse de sí mismo?

17 septiembre 2010

¿Qué haces por tu hijo?

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Voltaje inducido: (...) El voltaje --también llamado diferencia de potencial o tension-- se define como el trabajo que el generador realiza para pasar por su interior la unidad de carga positiva del polo negativo al positivo (...)


Lo que me importa en la educación de mi nieto, en esta etapa de los tres años, es que "sepa entender" sus sentimientos, que se exprese con claridad y brevedad respecto a ellos, que sepa manejarse afectivamente en el mundo, conmigo, con los adultos que nos rodean o encontramos al azar en la calle, y consigo mismo.

Para mí es muy importante que sea él quien recuerde que nuestro gato Tomás debe comer, y que se ocupe de ponerle la comida, cambiarle el agua, echarle leche. Luego, va a la pecera que tenemos y cambia el agua, pasa al pececito de un sitio a otro, le da de comer. Yo lo hacía al principio, él me ayudaba. Un día quiso. Le dejé. Ahora ya lo asume como parte de su vida. Está en el parque y de repente lo recuerda: Papitoco, me dice, vámonos que hay que darle de comer a Tomás y al pececito.

¡Qué valor tiene una caricia sincera y constante a esa edad! No lo olvido. Por eso dejo el malhumor o mis problemas cuando estoy con él. El mundo se queda fuera. Andrés no es culpable de mis fracasos ni del dolor del mundo. Pero su educación va dirigida a serle responsable de sus sentimientos y a que sepa expresarlos sinceramente. Se bueno en este mundo lleno de dolor; tu bondad transformará parte de ese dolor en amor.

Si no creyera como creo en estos valores que practico, no intentaría educar a mi nieto. ¿Sería capaz de educarlo en el egoísmo y la maldad?

Pero a veces, sin saberlo, educamos así a nuestros hijos. Le decimos una cosa: se bueno, y hacemos otra: ellos nos sienten tensos, malhumorados, perdidos...Y los niños perciben cuando estás ahí, con ellos, de verdad, y no como mero compromiso u obligación.

Lo peor en esa edad es la incomunicación emocional que siente los niños. Cuando voy al parque, veo a los padres aparte, cotilleando o descargándose tantos problemas como hay. Lo niños solos o entre ellos, pero ¿y la alegría que él quiere compartir no en su soledad ni con otros niños sino ahora y contigo, ésa cuando toca? Sí, sí, que ya voy, un momento; que estoy hablando; que cuando los adultos hablan los niños esperan...

El otro día un conocido del pueblo, padre con su hijo en el parque, se acercó para conversar y fumar mientras los niños jugaban. Perdón, le dije, es que me voy al columpio con Andrés.

Si no tienes ese pequeño valor (valor como principio y valentía) para defender y construir el espacio y el tiempo de tu hijo, después no te preguntes a quién habrá salido tan egoísta e insensible.

"Chucho, que ya no creías pero aún confiabas en la Revolución".

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Orlando Luis Pardo Lazo, de quien orgullosamente soy amigo íntimo, me ha demostrado en diez años de relación, ser un escritor portentoso, lleno de ingenio y una fuerza que aun está por estallar, y veremos con seguridad una gran obra --que puede ser una sola novela a los cincuenta--. Pero yo desde hace muchos años lo presiento. Orlando, además es para mí un gran amigo, incondicional, amable, comprensivo, bondadoso.

Esta mañana encontré en su Blog, un sentido pésame por la muerte de Chucho. No quería dejar de compartir este enlace, hablar de Orlando, y reproduzco también el comentario que le dejé en el post.


Bellísimo texto. Me ha emocionado hasta llorar --ya superé ese complejo de Magdalena que lo reprime en público; ya lloro hasta en el ciberespacio--.

Conocí a Chucho. Tuve esa suerte, aunque apenas hablé con él. Sentir su presencia y energía, y escuchar a tu madre cómo hablaba de él, fue suficiente para sentir lo que describes y narras. Y para sentir el dolor que siento por su muerte, tu madre más sola, y tú trastabillando con la realidad --"no dejes tu copa de oro abandonada a la luz de la luna", te dijo el I Ching, y que yo siempre quise traducir como "no dejes tu talento enorme de escritor por los enredos de la política y el riesgo de ir preso. Sufre la patria con amor, no con odio".
¿Qué pesado soy, verdad? Soy un perro idiota, amigo, es todo. Y saber de la muerte de Chucho, y tus bellas palabras sin sentimentalismo --como un excelente, frío, y contenido testigo y no como la iracunda o triste o histérica víctima-- me han conmovido.

Esta línea la guardaré en mi cabeza, porque creo que captaste algo que aún muchísima gente piensa-siente, dentro y fuera de Cuba, y no sólo algunos viejos como Chucho, y que es digna de reflexión:
"Chucho, que ya no creías pero aún confiabas en la Revolución".

Un abrazo Orlando.

La nueva carpeta "Vida vieja o Vapor Saturado": La intuición del jerbo (1)

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Vapor saturado: (...) es el método más efectivo y de menor costo para esterilizar la mayoría de los objetos de uso hospitalario(...)


Ahora recuerdo que me salvé de las cloacas de La Habana de puro milagro. También la casualidad me ayudó cuando estuve vagando durante casi tres meses en mi Madrid frío que supo darme calor en un mundillo casi submundo y después en los brazos de Olia, un amor extraviado. Hoy escribí un contraverso: la suerte tiene espinas. Es malo, lo sé, pero yo escribo bombas de lubricación, que es lo que me sirve para seguir funcionando como máquina seudo humana.

Milagro, casualidad, suerte.

Sabía que sabía, y me bastaba para vivir, eso para mí es la intuición.

Carl Jung definió a intuición como la percepción a través del inconsciente, o la percepción de contenidos inconscientes.

De niños somos muy intuitivos, es una capacidad fabulosa de conocer el mundo y habitarlo. Luego, en algún punto, ocurre nuestra desgracia: la perdemos o no las cortan. Claro que es una forma de hablar, en realidad la intuición se inhibe, puede entrar en un letargo que dure años o el resto de nuestra vida.

¿Podemos en realidad experimentar una vida plena sin esa facultad o "don"? -- las neurociencias en la actualidad reconocen que al nacer no traemos un cerebro como tabula rasa.

¿Podemos ser felices ignorando el potencial que parece tener la intuición según hablan de ella profetas e iluminados, artistas y científicos?

La percepción nos ayuda a saber, y el juicio nos ayuda a actuar con lo que sabemos, condenso una idea de Jung.

¿Cómo despertar nuestra intuición del maldito sueño donde la hemos confinado?

"Pañol de herramientas" (3)

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Pañol: m. mar. Compartimiento del buque, para guardar víveres, municiones, etc.


La vida te exige que seas novedoso porque ella es siempre nueva.

La memoria como laberinto con su monstruo el recuerdo. No entres en ella. No malgastes tu tierra prometida: el presente.

Que tu memoria no anticipe el futuro.

¿Por qué disciplinar a la vida en vez de a la terca memoria descarriada?

16 septiembre 2010

"Lección de vida".

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Mi nieto tiene pocos juguetes, y la mayoría rotos; regalados o encontrados en la basura, pero él pasa horas armando y desarmando coches viejos, haciendo injertos, creando vida con lo que supuestamente deberíamos botar o tirar al tanque de la esquina. Muchas veces me dice de entrar a una tienda sólo para mirar como si estuviera en un museo. Son sus palabras y cruza las manos detrás de la espalda. A veces llora o pide, en otras ocasiones entiende lo que le explico o se va resignado. Pero al llegar a la esquina, recoge una piedra, la rama de un árbol, o saca de su bolsillo el destartalado y diminuto camión, y se pone a jugar. Va sonriendo, gritando de placer, todo a su alrededor invita a saltar, correr, transformarse en animal, escuchar los pájaros, tocar la tierra, oler las flores, aprender, reír, en fin: vivir.

Ahora pienso que cuando necesito siempre de mis recuerdos para intentar disfrutar el momento presente, estoy perdiendo la experiencia directa con el aquí y ahora.

Otra lección de vida por parte de mi nieto es que la mayor parte de las veces me iría mejor si la memoria estuviese quieta, casi inmóvil, si fuera indiferente a tantos recuerdos que llegan para obstaculizar el placer del presente.

Para mi nieto todo es ayer --dice por ejemplo "ayer comí", y se está refiriendo a pocas horas antes-- sin embargo, vive clavado en el minuto que transcurre. Su memoria es ligera todavía, no vive condicionado por ella.

Una noche me acosté molesto con él por una grave indisciplina. Para colmo, le pegué una nalgada. Guardo silencio y me dijo lapidariamente: tú no me quieres. y pasó así al turno del ofendido. No quiso darme las buenas noches, me dijo que al día siguiente se portaría muy mal. Al amanecer todavía yo estaba un poco enfadado y con ganas de recordar el incidente para que no lo repitiera. Andrés se sentó en la cama sonriente, dijo buenos días seguido de ¿vamos a jugar?

Si de adultos vamos por la vida cargando con el peso muerto de una memoria que puede llegar a ser defectuosa, y además hemos perdido contacto con nuestra intuición, la hemos inhibido con tantos razonamientos, cavilaciones, ideas aparentemente lógicas, y comportamientos estereotipados, si de adultos recordamos casi todo menos nuestros afectos positivos durante la infancia, ¿cómo podríamos entonces pretender vivir una vida plena o mitigar al menos un poco la angustia natural que sentimos --aunque no lo sepamos-- por estar vivos?

Súmale a lo anterior la prisa que llevamos por consumir como única vía para obtener placer y seguridad, en vez de ser también un poco productores de nuestra propia vida y no meros figurines que se sujetan sumisamente al consumo pasivo.

Por eso pienso que yo no llevo a Andrés al parque o a pasear por el pueblo para que vea cosas nuevas; es él en realidad quien me lleva de la mano para que yo juegue un poco y recuerde cosas elementales que hace mucho años me hicieron feliz.

15 septiembre 2010

Puro pragmatismo: ¡algo se mueve, por fin! Sobre las recientes medidas (positivas) del gobierno cubano.

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         En el contexto del día a día, siendo pragmáticos, considero oportunas las últimas medidas del gobierno cubano: 250 000 permisos en 120 tipos de negocios

        Esto tiene que ser positivo. Mucho más si tomamos en cuenta lo que dijo Pavel Vidal, experto del Centro de Estudios de la Economía Cubana a una emisora de la radio oficial: 

"Tiene que haber un compromiso de que esto es un cambio estructural que enfrenta la economía, es decir que no es coyuntural, no lo estamos haciendo de forma coyuntural, sino que aceptamos que el modelo económico cubano necesita de este sector no estatal".

      Por otro lado, y creo que muy atinadamente, Arturo López-Levy habla de un tránsito de socialismo de estado a socialismo de mercado. Y aclara que lo que podría suceder en Cuba no tiene que ver con reformas al estilo chino:

"En términos ideológicos, la elite cubana y especialmente el presidente Raúl Castro no han dado el paso irrevocable que significó la aseveración de (el ex líder reformista chino) Deng Xiaoping de que el mercado no es ni socialista ni capitalista, sino una herramienta de desarrollo".

       Recuerdo a mediado de los noventa, en los peores años (1991 al 94) que sucedió algo parecido basado en el mismo principio de favorecer la pequeña (pequeñísima en realidad, y primitiva además) gestión privada en el área, sobre todo, de los servicios. Se notó el cambio enseguida por aquellos años.  Pero fue coyuntural.

         Aparecieron taxis particulares, cafeterías y pizzerías a pie de acera, talleres para reparar bicicletas, libreros --entre ellos yo que me beneficié de la licencia para vender libros de uso (y nuevos por debajo de la manga), artesanos, relojeros, zapateros, en fin, una serie de oficios y negocios limitadísimos pero que significó un respiro para la gente, que recobró cierta ilusión y obtuvo al menos algunos resultados concretos. Todo aquello ayudó a paliar la dura crisis de los años noventa.  

En 1994, a finales, se permitió el Agromercado --después de la sonada manifestación espontánea del 5 de agosto seguida por la crisis de los balseros --. Algo se movía. En el día a día, sin que desaparecieran las penurias y la angustia diaria del cubano por sobrevivir, de manera gradual, aquellas medidas favorecieron a la mayoría de la población, directa o indirectamente.

        Creo que a partir de ahora, algo otra vez se moverá. No hablo de cambios políticos ni de derechos humanos. Claro, por supuesto, lo sé bien:  quien no esté viviendo el momento presente en la Cuba de hoy, el minuto tras minuto, podrá decir que las medidas actuales no ayudan ni alivian, que todo esto es para ganar tiempo, que se reajusta la crisis para seguir en la crisis, que esto y que lo otro, bla, bla, bla.

        Pero yo no quiero hablar de eso. Quiero decir solamente que considero muy positiva esta primera salida a lo que es un callejón sin salida: la realidad pura y dura --miserable, sin perspectivas, asfixiante-- de septiembre de 2010.

14 septiembre 2010

"dios de la política". De la serie "Nadie a mi alrededor sospecha nada de mí" (10)

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Con humor –propio de un escepticismo lleno de lucidez y por tanto de felicidad—Thomas Bernhard dice que el alma se hincha como una vejiga.

No juzgo a dios, ¿cómo podría? Juego con Dios –es decir con los hombres-- como las religiones han jugado con nosotros. Mi juego es inocuo, no deja de ser un pasatiempo intelectual. El juego de las religiones ha sido baños de sangre.

Dios: religión y hombre del presente. Odio y sangre.

dios: espiritualidad y hombre del futuro. Amor y esperma.

La frase de Bernhard me gusta por el matiz materialista que veo en ella. Fui materialista ateo –casi hasta la obcecación — y sólo ahora soy lo primero sin lo segundo (imagino que la vejez te permite tocar a dios sin desear palparlo; sólo mirar allí donde lo que se ve es tan invisible como el propio universo, como tu sombra sin luz o tu luz en plena oscuridad). Ahora, ya sin miedos ni coartadas racionalistas, puedo concebir a Dios como dios de la energía, manifestación sutil de lo grande y lo pequeño.

Si no veneramos estos flujos de vida y muerte que nos conforman limitándonos y a la vez dándonos una posibilidad infinita, no sobreviviremos sino para ser testigos de nuestra destrucción. Dios es religión --¿sólo opio del pueblo, tan poca cosa?—. Y dios es espiritualidad –medicina del pueblo—.

Si podemos ser felices, ¿por qué optamos por el sufrimiento?

Pero Dios y dios forman parte de las políticas estúpidas de la imbécil sociedad humana.

Tal vez un poco de hedonismo –no confundir con el mero placer superficial con que se ha querido desvirtuar esta poderosa fuerza revolucionaria—podría acercarnos otra vez y sin complejos a una visión más enriquecedora de la libertad humana.

Transformar la gran energía que es la vida en un dios cotidiano que cuando diga buenos días querrá decir buenos días.

13 septiembre 2010

"Pañol de herramientas" (2)

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Pañol: m. mar. Compartimiento del buque, para guardar víveres, municiones, etc.


Estar en el mundo y que el mundo no sea parte de mí.


La vida está, la existencia es.


No vivir aplastado por la rueda del pensamiento.

dios es reversible.

¿Cómo conciliar la vida con el concepto que tenemos de vida?

12 septiembre 2010

"Tú y yo"

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a las mujeres que amé...
¿cuántas veces
--¿de cuántas?--
mi amor hizo
daño?

¿por qué y cómo te derribé
casi de muerte en un susurro
que aprendí en la ciudad
de los egoístas

contra ti y contra mí
nosotros en la vieja soledad
informe
acuesta con la caligrafía
de un fantasma
que fuimos o somos

inocentes o culpables
felices e infelices
transparentes a la vida
que se escapa y en este punto
todo se vuelve inexcusable

tal vez porque el amor
se da sin remedio
al ser remedio

que merecer es
don extraviado
que dios nos regatea

justo ahora que me doy
cuenta quiero estar
a tu lado

que se vuelva pasado
el pasado
que nada como el
futuro
sea tan vivo
en el instante presente.

11 septiembre 2010

"Sufro, luego existo" Granjero de la felicidad (5)

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Sufrimos cuando siempre estamos cansados; cuando nos dejamos arrastrar por el pegajoso agotamiento físico o mental que nos impide disfrutar en paz un buen momento. Así de simple, y no lo sabemos o no queremos saberlo. El cansancio, las tensiones, el desánimo, todo eso y más, lo achacamos a decenas de causas, y nunca nos detenemos a pensar que podrían ser los síntomas de que estamos sufriendo.

Tenemos un vergonzoso y al mismo tiempo descarado tabú con el sufrimiento.

No queremos sufrir –por eso nunca le mencionamos como causa de algo--, y por otra parte, terminamos gozando con nuestro dolor; basta que recordemos cuantas veces nos quejamos o lamentamos continuamente de algo o alguien y no hacemos nada por modificarnos o cambiar el entorno. A veces incluso llegamos a competir con otros a ver quién sufre más.

A veces he llegado a decirme: estoy infeliz o soy infeliz, pero casi nunca me digo: sufro, estoy sufriendo. ¿Por qué este aparente desconocimiento o indiferencia hacia lo que puede ser el sufrimiento?

¿Realmente nos importa vivir? ¿Cuánto sufrimiento podemos soportar consciente o inconscientemente?

¿Por qué aunque nos pasemos la vida deseando o fantaseando con ser felices, nos hundimos más y más en el sufrimiento?

Tal parece que nuestra capacidad de adaptación ya no se manifiesta desde la lucha y la agresividad sino desde la resignación y la frustración silenciosa; quizás en este contexto nuestro sufrimiento ya no nos produce dolor y por ello terminemos disfrutándolo como un extraño placer.
No hay mejor control político que ése.

10 septiembre 2010

"Pañol de herramientas" (1)

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Pañol: m. mar. Compartimiento del buque, para guardar víveres, municiones, etc.


El Tiempo, aunque exista, es irreal.

Mi felicidad está por venir. Mi muerte es asunto del pasado.

La felicidad no es una palabra ni un lugar ni un estado mental. Es pura acción que da amor puro.

¿Por qué me exiges que te comprenda si tú no te comprendes a ti mismo?

Dale tu alegría a quienes están tristes. Será la mejor ayuda.

Cuando seas feliz pensarás y actuarás sin miedo a los errores.

Te pierdes el momento presente, es decir, no amas tu vida.

En todas mis decisiones debería estar presente también el corazón.

Si te olvidas de vivir tu vida, ¿quién no se olvidará de ti?

¿Por qué los sueños pertenecen a otro mundo, por qué les despreciamos? Soñar tiene la fuerza y vitalidad de la magia; es un acto mágico en sí. Nuestra realidad es demasiado miserable, no olvides transformarla entonces con tus sueños.

¿Quién marcha delante de ti? ¿Y detrás? ¿Quién va a tu lado? Nadie. Estás solo en el camino. Tu camino es solo tuyo. Tu camino eres tú. Realmente eres afortunado.

Granjero de la felicidad (3)

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Hay gente que habla de la felicidad con total coherencia y con argumentos sólidos; exponen una gran capacidad analítica, y a veces hasta una bella retórica. Justo por ello, son los que menos conocen la felicidad. Posiblemente no la hayan experimentado.

¿Por qué no considerar lo que llamamos felicidad como una narración? La felicidad o infelicidad se van escribiendo –alguien o algo en nuestras vidas la va narrando--.

Pero, ¿quién narra y cómo se escribe?

Desde niños, la felicidad balbucea. Por eso la felicidad puede manifestarse cuando somos adultos como señales preverbales –que nunca llegamos a disfrutar porque no consideramos nuestra capacidad subvocal de la felicidad: acaso, ¿por qué los niños gozan imitando animales o practicando guturaciones, sonidos raros?—

Narración oral y escrita; pero primero que todo: boceto sublingüistico. Eso es la felicidad.

Después, cuando ya nuestra intuición deja de funcionar --paralelamente y de manera exponencial con la entrada a la escuela, y la fijación de normas cada vez más exigentes y clichés cada vez más estrechos por parte de los padres y el medio social--, cuando ya nuestra felicidad como pasión o afecto da paso al concepto de felicidad –lo concreto sustituido por lo abstracto--, hemos perdido todos los derechos de autor que teníamos de nuestra propia narración. Nos roban la obra. Otros comienzan a escribir en lugar de nosotros. Escriben –o reescriben—un monótono guión, una tragicomedia que es un plagio de sus vidas muertas.

Después, con los años, te refugias en decenas de compensaciones, materiales la mayoría. Te justificas. Te inventas razones. Terminas mintiéndote de manera cruel. Y lo peor es que no eres consciente de esto. En silencio y en secreto te asesinas lentamente, empeñas tu vida, finges ser feliz, o llegas a decir orgulloso y como si hubieses descubierto algo grande, que la felicidad no existe –sin embargo no haces otra cosa que desearla o esperarla aunque no lo confieses. O no lo sepas.

Así nos perdemos a nosotros mismos.

La suerte –voy a abusar de esta palabra—es que la capacidad de ser feliz es una posibilidad siempre abierta y dispuesta. La felicidad también es una narración por escribir.

Un día decir NO, cualquier día; echarlo todo, o casi, por la borda, y lanzarnos realmente en busca de la incertidumbre, lo inesperado, lo desconocido, la aventura, es decir, la verdadera vida. Tal vez nos soprendamos una tarde maullando o berreando o piando. No dejes pasar ese momento.

Cuando eso ocurra, tu cuerpo, tu corazón, y tu mente, han comenzado a indicarte las primeras huellas de la felicidad.

09 septiembre 2010

El corazón y mi vida.

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¿Qué quiero decir cuando escribo “corazón”?

Eso, corazón. El órgano tal cual. No es una metáfora. Odio las metáforas. He sentido vibrar mi corazón, por ejemplo, como si se estremeciera después de un corrientazo o algo parecido; y le he sentido hincharse, una sensación como de expansión, como si creciera. Eso es lo que he sentido a veces con el corazón, desde el mismo órgano, una sensación física como cuando tienes dolor de estómago o de cabeza, o cuando puedes sentir taquicardia.

Vibraciones, y luego, se expande, después de, o durante, varias sesiones de meditaciones en un mismo día, o de cantar un simple mantra; o en intensas noches de introspecciones. Pero lo cierto es que creo que sin la práctica diaria del Karma Yoga, el corazón nunca se volverá noble o amable. Me atrevo a decir que si solamente nos sentamos en Zazen, o practicamos Vipassana, o cualquier otro tipo de meditación, el corazón podrá volverse más inteligente --en sentido emocional o psicológico-- y podría uno hasta crecer espiritualmente o desarrollar más la capacidad intuitiva, pero nunca tendrá un corazón amable, bondadoso, noble; esto sólo es posible con la genuina práctica del amor desinteresado, con vencer todos y cada uno de nuestros egoísmos, de los grandes y pequeños odios que nos envenenan.

¿Por qué a veces encontramos a un maestro espiritual, sacerdote, monje, hombre sabio –como quieras llamarle—y sin embargo, nos puede llegar a decepcionar pese a su gran arsenal intelectual o poder mental, o desarrollo espiritual? De nada vale lo anterior si sus sentimientos no son nobles o altruistas. Podemos hallar a un ser muy capacitado para instruirnos y explicarnos determinadas técnicas y hablarnos horas y horas de un tema --el que sea-- pero al mismo tiempo incapaz de transmitirnos amabilidad o bondad.

¿Y amar cambia el corazón?

Sin dudas. Amar cambia el corazón y el cerebro. Lo he leído, y dudaba de ello. Siempre me pareció un asunto que lindaba con la metafísica o la poesía; con lo improbable o lo imposible; que no tenía ninguna base científica. Pero a día de hoy estoy convencido con los descubrimientos, experimentos y nuevas hipótesis en el campo de las neurociencias; y a lo largo de mi vida con mi propia práctica.

Es cierto que he practicado de manera intermitente e indisciplinada, pero en cada temporada –por corta que sea-- en que he conseguido mantenerme disciplinado y consciente, siento que sí, que el corazón ha cambiado, es capaz de cambiar. De ahí que educar a un niño en sentir y potenciar emociones positivas sea más importante que instruirlo en matemáticas o literatura. Sobre todo en los primeros dos-cuatro años de vida, nada como saber guiar a un niño y educarlo en lo que se ha llamado inteligencia emocional.

Desde el 10 de julio en que cumplí 44 años, he ido cambiando muchas cosas de mi vida y en mi vida; y de manera progresiva he ido desarrollando una rutina de ejercicios, prácticas, meditaciones, respiraciones, cambios en la dieta, y algunas cosas más relacionadas con regresar a--o recomenzar con-- un tipo de vida que antes practiqué, intuía, o conocía por libros.

En resumen, mi vida está cambiando para bien, y sin embargo mis problemas personales, familiares, económicos, creativos siguen ahí o incluso han ido en aumento y en complicaciones; estoy casi ahogado, peor que hace dos meses, y mi vida a pesar de ello, cambia para bien, me siento feliz, capaz de amar, perdonar, comprender, aceptar. ¿De dónde saco tanta calma, seguridad y fuerzas, sino del corazón y sus vibraciones reales –no simbólicas—y de que percibo que mi mente está mas serena, concentrada, atenta, y procesa más rápido y mejor?

Sea como sea, recuerdo ahora a Pierre Rey cuando escribió que sus amigos antes de suicidarse decían que estaban mejor que nunca. Espero –de corazón, y nunca mejor dicho—que no suceda. Mis amigos, y pocos lectores, que estén al tanto, por si las moscas…

08 septiembre 2010

Jaad, granjero de la felicidad (2)

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Anotación de un diario sin tiempo:

¿La felicidad como ilusión o deseo que se proyecta --pero siempre en el futuro o en la  fantasía-- o la felicidad en el instante presente y como acto pleno en sí mismo?

¿Por qué nos esforzamos en ser felices? ¿Por qué te presionas tanto, te empujas a ti mismo por un barranco sin fondo --el ego es obstinado-- en busca de cualquier cosa menos de saber vivir el momento presente?

Con mi nieto, por ejemplo, redescubro y aprendo la intensidad del aquí y ahora. Nada existe fuera de ese momento, nada es más importante. Los niños son felices sin tanto esfuerzo. De adultos ya no somos sino un manual de errores y un saco de esfuerzos inútiles (¿no son inútiles los esfuerzos e intentos, aunque rindan algunos beneficios, que nos consumen mucha energía mental provocando así tensiones, bloqueos, dudas, culpabilidad, miedos, desasosiego, o incluso nos puede llevar a actuar en contra de nuestros sentimientos y valores?)

La felicidad es espontánea. Por eso a veces nos hemos sorprendido muy alegres y concentrados en lo que estamos haciendo o viviendo en un momento dado, y nos descubrimos relajados, contentos, como si levitáramos por dentro.Tal vez la levedad del ser no sea insoportable si es interior.

La felicidad surge, no se puede provocar. Y surge porque su origen es el corazón y no la  mente.

Si en tu corazón hay amor desinteresado, incondicional, generoso, si el altruismo no es una carga para tí, si entregarte sin segundas intenciones a quienes te rodean se  convierte en un acto de profundo respeto y comprensión por ellos, entonces la felicidad, cuando menos lo esperes, fluirá como agua; será para siempre tu propia agua. Calmarás la sed de todos los que se acerquen a ti...

La felicidad es el estado más mundano que pueda existir, sin embargo no le pertenece a los hombres por vivir en todos los mundos posibles menos en el mundo real.

"Diaspora": ¿alternativa a Facebook?

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The project, la página oficial del proyecto que pretende convertirse en la alternativa a Facebook.

Recomiendo este enlace que trae información y detalle.

El 15 de septiembre sale la primera versión del software.

07 septiembre 2010

¿Puedes cambiar tu cerebro o tu mente? El corazón puede hacerlo.

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Estudio sobre el cerebro, realizado por la Universidad de Wisconsin (USA), considera a un monje francés como el hombre más feliz del mundo.

Budistas y neurocientíficos trabajan juntos

Una pregunta pertinente a día de hoy : ¿puede el acto de amar --de manera desinteresada-- cambiar el cerebro? ¿Puede un sentimiento --o una actitud basada en afectos positivos, provocar cambios a nivel físico?

¿Si generamos compasión por los que sufren, si ampliamos nuestros sentimientos más nobles, si dejamos de lamentarnos y quejarnos continuamente, y si abandonamos las valoraciones y juicios negativos --y también todo prejuicio--, podríamos estar cambiando nuestro cerebro?


¿Siendo amable, comprensivo, altruista, puedo influir tanto en mi cerebro al punto de que llegue a cambiarlo?

Yo personalmente no tengo dudas. Pero creo que todo lo anterior tiene poco efecto si no actuamos realmente motivados por el inegoísmo. Es el largo --y corto-- camino del Karma Yoga, y de el budismo en cualquiera de sus variantes.

¿Hablamos del cerebro o de la mente? A mi esta pregunta ya me da igual. Sea o no la mente un producto del cerebro, me da igual lo que esté cambiando, si esas mutaciones en verdad van a lograr que sea yo un hombre más feliz en la pobreza, la enfermedad, la vejez, o en espera de mi muerte.


Ser feliz. ¿No luchamos por eso? Estar en paz. Vivir intensamente. ¿No son esos nuestros anhelos?

Muy seriamente estos encuentros entre neurocientíficos y budistas podrían ayudar por fin, de manera más efectiva y realista, a los grandes cambios que están por venir sino queremos desaparecer de la faz de la tierra.

06 septiembre 2010

Jaad, granjero de la felicidad (1)

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Comienzo una nueva "etiqueta o sección": Jaad, granjero de la felicidad (autobiografía real-imaginaria)

Es un libro-saco, como pedía el gran Pío Baroja. Aquí no hay géneros, ni orden cronológico, ni argumento --aunque trama sí--, ni personajes sino egos experimentales al decir de Kundera. Y personas reales con sus nombres, y otras con nombres cambiados. Libro caosmótico.Hay hechos reales y ficcionados; y otros puramente imaginados. Y hay páginas sin acción, meramente reflexivas; en este sentido es una novela-ensayo. Diferentes lenguajes, técnica arbitraria, implosión y explosión de la forma y el contenido. Novela-delirio.


Anotación de un diario sin tiempo:

A los 44 años decidí dar el salto --un cambio para el que me estuve preparando durante 30 años, sin saberlo y sabiéndolo--. Un salto mortal sobre mí mismo, conmigo y al mismo tiempo contra mí. Se trataba de un homicidio disfrazado de suicidio y que a la vez me permitiera recobrar otra vida en esta vida.

No, todavía no estoy loco. Al menos no del todo.

Siempre hay otra vida en esta vida. No esperes al más allá. Otras vidas que pueden surgir de un día para otro. Cada día debería ser una vida nueva. ¿Por qué si tenemos la capacidad de cambiar y cambiarnos, nos aferramos a repetir siempre lo mismo, incluso aunque nos lleve al sufrimiento o la propia muerte?

¿Somos en realidad autodestructivos? ¿La violencia de la cultura vuelve contra nosotros mismos nuestra agresividad natural, instintiva, hasta el punto de ser animales cultos, y nunca lograremos ya romper este cerco de muerte y frustración?

Yo decidí cambiar mi vida, de vida. Y a los 44 me veía sin dinero, sin pertenencias materiales, poca ropa, sin "una obra escrita" como solemos decir, fuera de mi país, sin empleo, en fin, atravesando en varios sentidos uno de los peores momentos de mi vida. Sin embargo, sabía que era millonario --como me dijo una mujer; varias--, y justo en medio de la presunta debacle, me sentía feliz y seguro.

Nunca antes había sido capaz de mirar al futuro con tanto valor –-el valor depende de la fe en tus valores--. Me sentía capaz de desafiar al futuro. ¿De dónde me venía esa fuerza? ¿Era el comienzo de mi locura? ¿O estaba camino de entrar en mi corazón --en sentido literal, no es una metáfora--, y conocería así mi verdadera naturaleza como decían los budistas?

Cuando algo llega a su fin es que terminó; no hay más. Parece obvio, ¿verdad? Sin embargo nos aferramos.

En síntesis, eso: no iba a aferrarme a nada más. Ni a nadie más.

¿Para qué --no importa tanto el porqué-- te aferras?. Un amor que dice adiós, por ejemplo, es un amor que dice adiós. No veas más que eso: el fin de las cosas. Y acéptalo. Lo que muchas veces nos trae dolor y sufrimiento es no querer aceptar el final de nuestras experiencias o de los sentimientos; deseamos siempre una solución de continuidad que es imposible porque una vez que llegas al fin, llegas al fin; no hay más.

Otra cosa diferente es que quieras repetir lo que ha llegado a su fin. Entonces, comienzas otra vez. Algo terminó para siempre y algo puede comenzar otra vez.
Algo distinto sobre lo mismo.
Sabía –al principio sin saberlo, es decir, lo presentía—que mi vida llegaba a un fin.

O iba a morir. O comenzaba mi locura. O cambiaría mi vida.

Y no iba a aferrarme. Entonces me lancé. Dí un salto.

Estoy cayendo.

05 septiembre 2010

Zoé Valdés opina sobre Yoani Sánchez.

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No comparto su opinión, pero es lo de menos.

Lo importante es que Zoé Valdés sea honesta y escriba lo que piense. Zoé es una guerrera donde las haya. Zoé es de los pocos escritores que alza su voz y grita. Grita a voz de cuello. Es preferible la conversación tranquila, el debate de ser posible, un intercambio menos pasional. Pero es conveniente también gritar cuando las buenas formas sustituyen a los buenos actos.

No creo que esté sembrando división por su opinión sobre el caso Yoani Sánchez, ni alentando paranoias políticas. Ella tiene criterios, valoraciones, presentimientos, equivocaciones, buenas y malas interpretaciones.

Sueño con una Cuba democrática donde Yoani y Zoé puedan vivir libres y se respeten sus opiniones.

04 septiembre 2010

"Mi madre y yo".

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Poema de un nuevo posible libro --todos mis libros son tan posibles que se vuelven improbables--.


doy de comer a
los pájaros
y mi madre regresa

en el recuerdo

caminábamos en silencio
es decir con miedo
al pasar frente a la estación
de policías
yo rezaba sin saber rezar

y sufría sin saber sufrir

firme como pájaro
que picotea mi madre
pisaba el asfalto

cerraba mis ojos
y en la oración mientras
dios iba comiéndose mis entrañas
la veía hermosa porque era

tan hermosa

el viento que antes laceraba
mi cara ahora
la acaricia
tiene el sabor
de tu aliento madre
y de los años
que perdimos

cuento migajas
y cada pájaro

agradece

este banquete
a la sombra
de un árbol.

02 septiembre 2010

Un encanto que tiene Cuba...

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...al menos La Habana: ir a las panaderias por la madrugada, y comprar el pan acabado de hacer. Eso de que sean los mismos panaderos los que te vendan un pan recién hecho, y en contra de las normas, es verdaderamente un encanto.

Todo en uno: burlar a la policía (o así te lo imaginas porque en verdad no se meten en eso; si hasta ellos mismos compran, y en este punto podemos hasta llegar a sentirnos secretamente solidarios), hablar y hasta intimar con el panadero; el deleite del pan caliente; matar el hambre; salir de casa un rato o estar regresando a ella e ir comiendo por el camino; compartir con un amigo; caminar por las calles oscuras e imaginar que si uno viviera en otro país le echaría al pan: jamón, mayonesa, queso, mermelada, casi cualquier cosa que no tenemos nosotros…y al final trágate el pan solo. Y en silencio, o en un lamento.

Hoy recordé todo esto porque vivo en la calle Cervantes 24, en Godella, Valencia, frente a un Horno (panadería para los cubanos), y me llegó el olor. Si bajo a comprar pan y toco en la puerta al señor (ni bróder, ni socio, ni amigo, ni asere), me mirará de manera extraña y pensará que soy de otro mundo.

01 septiembre 2010

necesito tus comentarios. te invito a opinar. no importa si fracaso sino las mutaciones.

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Hace tiempo --en verdad, desde el primer día-- que deseaba un block, y no un blog. Así que astucia, silencio y exilio, como sugirió Joyce. Sobre dicha cuerda floja intentaré ser muy sincero --y mentiré lo menos posible. Ten en cuenta mis silencios, y no pierdas la ironía. Hablo directo y "en clave". Aguza los oídos.

Caricia o patada que no hay censura en el block a menos que ofendas a terceros. No alientes ningún tipo de odio. Arremete contra mí que respetaré tu criterio aunque no lo comparta, pero no contra terceros. Que tu inteligencia y buenos valores te asistan.

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