Que se cumplan las oraciones de súplicas y que las enseñanzas de amor, compasión, alegría y ecuanimidad lleguen a los cubanos estén donde estén y sin distinción de credos.

04 mayo 2012

Una introducción a la meditación mahamudra, por el venerable Khenchen Thrangu Rinpoche Geshe lharampa.

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Traducción. española desde la versión inglesa de Benito Carral Diez. Transcrito por Annelie Speidelsbach. Una producción de Namo Buddha Publications y Baolin.org. 


Estas enseñanzas fueron dadas en Edmonton, Canadá del 25 al 27 de junio de 1999. 

En la introducción, el autor nos dice:


Habitualmente, cuando viajo doy muchas enseñanzas sobre meditación. Trato de hablar sobre todo de la práctica de la meditación mahamudra. Mi esperanza al hacerlo es dar a las personas algo que realmente les ayude a trabajar con sus propias mentes.

La razón por la que enseño mahamudra es que cuando el decimosexto karmapa vino a Occidente y se le preguntó qué práctica sería adecuada para la cultura occidental, respondió que sentía que la práctica de meditación que debía seguirse es el mahamudra.


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Entre todas las prácticas de meditación que se encuentran en el budismo, el mahamudra es la más conveniente. Hay muchas otras instrucciones, y, por supuesto, muchas de ellas son extremadamente profundas, pero su aplicación requiere una gran austeridad o una estricta situación de retiro. En resumen, muchas de estas meditaciones sencillamente no encajan en nuestras vidas. Sin embargo, el mahamudra consiste básicamente en la cultivación de la atención vigilante y del estado de alerta de nuestra mente, y no requiere una fuerte austeridad ni un retiro particularmente estricto. Simplemente encaja en nuestra vida tal como es. Lo más importante en nuestras vidas es que nuestra mente se encuentre bien. Así que trabajamos nuestra mente para volverla calma y pacífica, y nuestra La meditación mahamudra vida y nosotros mismos comenzamos a llenarnos de gozo. Esto reduce el estrés y la ansiedad que de otra forma provocarían perturbaciones mentales y enfermedades físicas. Una mente gozosa también hace posible que tengamos éxito en cualquier empresa que emprendamos. 

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LA MENTE COMO UNA JOYA QUE CONCEDE LOS DESEOS


Básicamente estamos compuestos por dos partes: nuestro cuerpo y nuestra mente. Como podemos ver y sentir nuestro cuerpo, tendemos a pensar que es el más importante. Pero en realidad, si miramos de cerca nuestra experiencia, vemos que nuestra mente, al final, es la más importante. Se ha dicho que nuestro cuerpo es como un sirviente empleado por la mente y que la mente es como un monarca. 


Cuando nuestra mente está feliz, experimentamos un bienestar que se extiende a nuestro cuerpo físico. Además, cuando nuestra mente se encuentra en un estado positivo, nuestras acciones físicas y verbales también son positivas de forma automática. Y cuando nuestra mente está consciente, clara y lúcida, nuestras acciones son más efectivas.

Por eso, el trabajar nuestra mente para hacerla feliz, positiva y lúcida es extremadamente importante. Básicamente no hay otra forma de hacer esto que trabajar con los hábitos que se acumulan en nuestra mente. Constantemente desarrollamos hábitos de hacer cosas que pueden ser positivas o negativas. 


El modo de trabajar con la mente es cultivar hábitos positivos y constructivos, y abandonar aquellos que resultan negativos y destructivos. El resultado final de la práctica de la meditación se describe en nuestra tradición como budeidad o despertar. Cuando hablamos de la budeidad o logro de un buda, parece que habláramos de alguna clase de dios. Pero esto no es para nada lo que significa.


03 mayo 2012

Iniciación y retiro del buda de la compasión con Guese Lamsang

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26 y 27 de Mayo

La práctica de Chenrezig nos ayuda a generar el buen corazón que es la esencia del camino espiritual. 

Guese Lamsang dará la iniciación y transmisión oral del mantra, y haremos juntos un mini-retiro con la práctica y recitación del mantra.

Conferencia de Tenzin Palmo en el Congreso Waldzell en Austria 2005.

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Tenzin Palmo es monja budista, nacida en Londres. Sumó, tras varios retiros, doce años de aislamiento en una cueva a cuatro mil metros en el Himalaya.

En este enlace puede verse además el video sobre el papel de la mujer en el budismo, y la constancia de esta monja por la lucha de la igualdad de género en la comunidad monástica.
 
Un día, cuando estaba viviendo en la cueva tuve un sueño. Soñé que estaba en una prisión enorme, sin fin.

En esta prisión había muchos niveles. Estaban las suites de penthouse donde la gente reía, hablaba y bailaba, hacia el amor y trabajaba. Había niveles desde lo más alto hasta abajo, hasta llegar a los calabozos, donde la gente se retorcía en agonía y desesperanza mental. Pero ya fuera que estuviéramos en el penthouse o en los calabozos, todos estábamos en la prisión. Rápidamente comprendí que era muy inseguro: la gente que estaba hoy en el penthouse podría estar en el calabozo mañana. Estábamos atrapados todos juntos. Teníamos que salir. Entonces hablé con algunos de mis amigos y les dije “miren, esto es una prisión, tenemos que salir”. Y ellos me decían “Ah si, es una prisión, pero está bien, no está tan mal.” O decían “Es verdad, es una prisión, pero es muy difícil salir. Es mejor aceptar el hecho de que estamos aquí”. Finalmente encontré dos amigos que accedieron escapar conmigo, y el sueño continuó.


La cuestión es por qué consideramos nuestra vida ordinaria como una prisión y cómo salir de ella. Este es básicamente el punto central del budismo. Pero ¿por qué es una prisión? Tú puedes decir “mi vida está bien, no es una prisión, más o menos puedo hacer lo que quiero hacer”. Pero no me refiero a cuestiones materiales, sino a cuestiones mentales. Nuestras mentes están encarceladas, no por puertas externas, sino por la ignorancia. Esto es muy universal, y es por lo que me preocupa el futuro. A pesar de todo nuestro aprendizaje externo, los avances en la investigación y la ciencia, aún somos absolutamente ignorantes.


Espiritualmente, somos tan ignorantes como cuando el Buda caminó por esta tierra.


¿De qué somos ignorantes? Einstein dijo que en nuestra era ha habido un crecimiento tremendo en conocimiento, pero absolutamente nada de crecimiento en sabiduría. La ignorancia no tiene nada que ver con la educación, ni con destacar externamente, ni con el genio mental. ¿De qué somos ignorantes? De nuestra verdadera esencia, y de la naturaleza real de este mundo. Estamos esclavizados por aferrarnos a cosas incorrectas, dominados por la ignorancia.


El budismo está siempre relacionado en cómo volvernos libres. Se relaciona con la liberación de la mente.


El problema es que normalmente vivimos dentro de un mundo definido por el tiempo --pasado, presente, futuro-- y en una dicotomía sujeto/objeto. Está el sujeto “yo” y el objeto “todos los demás ahí afuera”.


Nos aferramos a este sentido de “yo” y “lo mío”. Algunas personas piensan en “yo” cuando piensan en su género, su raza, su país o su religión. Piensan “Esto es quien soy. Soy mi personalidad. Soy mis recuerdos. Soy la suma de todas estas cosas”.


Algunos son más sutiles y dicen “No, detrás de todo esto hay algo más. Hay un “Yo” que no cambia, que siempre ha estado ahí desde que nací hasta ahora”. Pero cuando buscas este “yo”, el que te separa de “los otros” fuera de ti, ¿dónde esta?


La finalidad del budismo no es sólo hacernos sentir tranquilos, calmados y contentos. Es remover las capas de nuestra unión con la individualidad. Si remueves todas las capas: raza, género, nacionalidad, educación, nivel social, profesión; ¿dónde queda este “yo”? Finalmente obtienes algo que está más allá del “yo”. Esta conciencia intrínseca, la conciencia primordial, que está en la base misma de nuestro ser, no tiene nada que ver con “yo” o “tú”.


Experimentamos un nivel de conciencia detrás de los pensamientos, emociones y conceptos que constantemente están yendo y viniendo. Es una percepción no dualista, más allá del tiempo y las palabras.


Si podemos permanecer todo momento en este elevado nivel de conciencia, somos un Buda. Es simple. Esta conciencia no es algo que “está ahí arriba”, y de hecho no es algo difícil de lograr. La conciencia es sólo conciencia. Los tibetanos lo comparan con el cielo. El cielo no tiene centro, no tiene circunferencia. Es ilimitado. El cielo no está sólo ahí arriba. Está alrededor de nosotros. Es espacio. En tibetano, la palabra para espacio y para cielo es la misma. Entonces, ¿dónde no hay espacio?, ¿dónde no hay conciencia? 


Buda dijo “Los deseos son como el agua salada. Mientras más bebas más sed tendrás”.

La palabra “Buda” significa despertar. Todos estamos dormidos, todos estamos soñando, y nos creemos nuestros sueños. Ese es el problema. Cuando despertamos, incluso por un momento, vemos que a lo que nos aferramos es realmente a nuestras propias proyecciones. Entonces nuestras mentes están tan enfocadas, tan claras y despiertas, que comprendemos que nuestra verdadera naturaleza es algo completamente más allá de la mente conceptual. Lo importante es que externamente nada cambia, pero internamente sí. Todo se vuelve limpio, vivo, limpio y claro, y no existe un ego que lo maneje o controle.


Entonces todo ocurre espontáneamente, lo que sea que uno necesite se logra espontáneamente, sin un ego estorbando en el camino. Todo se completa hábilmente.


¿Qué estorba en el camino para liberar nuestra mente? Con esto lidiamos, y es lo que está pasando en nuestra sociedad actual. ¿Qué está estorbando para liberar nuestras mentes? La verdadera naturaleza de nuestra mente está oscurecida, como una nube gruesa que cubre el cielo azul. Esa nube está constituida por las emociones negativas, como nuestra envidia y aferramiento, enojo y aversión, orgullo y arrogancia, celos y envidia, y especialmente la ignorancia de no experimentar nuestra verdadera naturaleza. Todo esto actúa como una pantalla, pero ¿acaso nos damos cuenta de qué tanto vivimos nuestra vida a través de nuestra mente? Todo lo que vemos, decimos y hacemos es dirigido por nuestra mente, nuestros pensamientos, emociones, recuerdos, conceptos o juicios.


Difícilmente vemos las cosas como son; lo que vemos es nuestra opinión. Es muy difícil ver las cosas al desnudo sin todas las envolturas de opiniones conceptuales e ideas que imponemos sobre ellas. Vinimos aquí y vemos este techo. Ya sea que pensemos que es magnífico o que es de mal gusto, que pensemos que es maravilloso o que pensemos “Dios mío, ¿cómo alguien pudo haber hecho esto?”. No existe diferencia; el techo es sólo un techo y la pintura es sólo pintura. Como reaccionamos depende de nuestra estructura mental, nuestro trasfondo, educación, gusto estético, etc. Todo es así; nunca vemos las cosas como realmente son, vemos sólo nuestra versión. Todo lo que escuchamos, saboreamos, tocamos o sentimos es interpretado por nuestra mente. Sin embargo no conocemos la mente en sí misma.


Decimos “Pienso esto, siento esto, opino esto”. Pero ¿qué es un pensamiento?, ¿qué es una emoción?, ¿qué es una opinión? Siempre estamos experimentando el exterior a través de los sentidos, pero nunca giramos esa conciencia que ve y piensa, saborea y toca, hacia dentro, hacia la mente misma. ¿Qué es un pensamiento? ¿De dónde viene? ¿Cómo se ve? ¿A dónde se va? ¿Quién esta pensando? Si decimos “Yo estoy pensando”, ¿quién soy? ¿Qué es todo este proceso de pensar, y qué esta detrás de él?


Estamos tan atrapados en nuestras cabezas. Algunos neurólogos hoy en día dicen que sabemos mucho del cerebro, pero aún no hemos encontrado a la mente. Para las culturas asiáticas la mente no está en el cerebro. El cerebro es la computadora, pero la fuente de la mente está aquí abajo (en el centro del pecho).


Es muy interesante que cuando comienzas a meditar, lo haces en la cabeza. Está la mente pensando y la práctica de meditación que tratas de hacer. Es como si ambas se vieran cara a cara. Están tú y la práctica.


Este acercamiento dualista con el que comenzamos está en la cabeza. El cerebro está tratando de meditar.


Una vez que la meditación realmente entra en acción y la mente va a un verdadero estado de meditación, el meditar mismo se va al centro del pecho. Entonces no hay meditador y no hay meditación. Te vuelves uno con la práctica. En ese momento las cosas comienzan a moverse. Esto es algo que experimentas. No es algo que piensas. Mientras lo estés pensando se queda en la cabeza. Cuando te conviertes en la meditación, se mueve al centro del pecho; esto es algo que todas las religiones han sabido siempre.


En particular, ¿qué nos preocupa en nuestra cultura moderna? El Buda dijo que las causas del sufrimiento son nuestras emociones negativas, especialmente nuestra ignorancia aferrada al ego. Nuestra avaricia se define como un “yo quiero” para este ego; nuestro enojo y odio como un “no quiero” para este ego. Esta es la causa del sufrimiento.


Nuestra sociedad moderna nos vende la idea de que si tan sólo pudiéramos satisfacer nuestros deseos seríamos felices. Hace dos mil años Buda dijo “Los deseos son como el agua salada. Mientras más bebas, más sed tendrás”. Nunca estás satisfecho. ¡Sólo obsérvate! ¡Tienes suficiente ropa para otras diez vidas!


¿Para qué más? Todos tenemos más cosas de las necesarias. Si las empacáramos todas, no podríamos ni siquiera cargarlas. Necesitamos un camión para cargar todas nuestras pertenencias. ¿Para qué más? ¿Por qué pensamos que si sólo tuviéramos el modelo más nuevo de lo que sea seríamos felices? ¿Cuándo aprenderemos que la felicidad surge del dar, de la generosidad, del disfrutar de la felicidad de los demás y del contentamiento?


La aterradora propaganda que indica que la felicidad depende de lo que tengamos es muy peligrosa. No sólo está destruyendo nuestro planeta, está destruyendo nuestra mente. Los niños y jóvenes tienen todos estos anuncios en televisión. Todos quieren la ropa y los juguetes de moda. Están conectados con estas propagandas engañosas, que incrementan la violencia y fomentan todo lo contrario a cualquier sabiduría espiritual. ¡Las películas y los juegos que los niños ven son pura violencia! Leí recientemente que los niños de noveno a doceavo grado ven en promedio 25,000 horas de violencia, entre caricaturas, películas, y juegos. Cada película tiene que ser más violenta, más terrible, más sangrienta para tener ese pequeño extra necesario.


Toda esta avaricia y enojo alimenta este ego, este “yo”. ¡Tengo que venderme a mí mismo! Yo soy lo más importante. Si yo estoy contento, entonces el resto del mundo está bien. Este ego, estos adornos del ego….estos venenos, estos venenos de la mente. No cabe duda por qué la sociedad está enferma. Cada día estamos más embebidos en estos venenos, y después nos preguntamos por qué no nos sentimos bien.


En algún momento nos desviamos en la dirección incorrecta. Nos hemos desviado terriblemente, y necesitamos volver a pensar en la esencia básica, regresar hacia nuestras raíces espirituales. La felicidad yace en la felicidad de los demás, en dar felicidad a los demás, no pensando tanto tiempo en nuestra propia satisfacción y beneficio.


Nuestra satisfacción y beneficio radican en dar alegría a otros, en ser amables, generosos, considerados y en aprender a cultivar nuestra tranquilidad interior, nuestra claridad mental interna, y nuestra empatía con todos los seres. No sólo seres humanos, sino todos los seres. Todos podemos hacerlo. Si otros lo han hecho, nosotros también podemos. Pero si no aprendemos a hacerlo, y si no enseñamos a los niños a hacerlo, si les inculcamos los valores incorrectos desde pequeños, ¿qué podemos esperar de las siguientes generaciones?


Todos podemos hacerlo. Si otros lo han hecho nosotros también podemos.


Estamos en serios aprietos. Podemos liberarnos de esto, pero sólo mediante la transformación de nuestras actitudes. Nuestras actitudes pueden ser genuinamente transformadas a través del entendimiento. El entendimiento, el amor y la compasión van de la mano. Lo importante es transformar nuestro ser interno, pues nuestro estado mental interior se refleja en nuestra realidad exterior. Lo que está pasando en este momento en el planeta es un reflejo de los seres que habitan el planeta, principalmente los seres humanos.


Para transformar el planeta, necesitamos transformarnos a nosotros mismos.

02 mayo 2012

Carta de Patrul Rinpoché con buenos consejos para sí mismo

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El gran maestro Patrul Rimpoche escribió su obra más famosa, Las palabras de mi maestro perfecto, mientras vivió como un yogui errante en las cuevas de la cordillera del Himalaya durante el siglo XIX.

El texto que sigue, breve y lúcido, es otra de sus sencillas y profundas enseñanzas.
 
Shri hijo mío,
Debes llevar esto en tu mente:

Hay tres cosas que no deberían de olvidarse:
El Guru lleno de gracia,
El Buda iluminado
Memoria y conciencia.

Hay tres cosas que deberían recordarse:
El preceptor que te ordena,
Las enseñanzas que revelan el sendero,
Y la disciplina.

Hay tres cosas que debes tener:
Una mente que permanezca donde esta el cuerpo,
Un cuerpo que permanezca en el lugar adecuado,
Una mente que more en un estado de relajación.

Hay tres cosas que es mejor olvidar:
La cólera contra los enemigos,
El apego a los seres amados,
El sueño perezoso.

Hay tres cosas que es mejor restringir:
La lengua en público,
La mano en privado,
Los pensamientos siempre.

Hay tres cosas sobre las que uno debería de guardar silencio:
Las propias virtudes,
Las faltas de otros,
Nuestras intenciones para el futuro.

Hay tres cosas de las que uno no debe dar muestras:
El impulso a renunciar a los apegos mundanos,
La cebada trampa de la propia hipocresía,
La insistencia en exhibir el propio fervor religioso.

Hay tres cosas en las que uno debería de ser flexible:
Hablando con un amigo,
Llevando las vestimentas propias del país,
Dirigiendo la mente hacia el Dharma.

Hay tres cosas que no deberían de escucharse:
Palabras aduladoras,
Charlas de última locura,
Consejo de un necio.

Hay tres cosas que uno no debería ambicionar:
La fortuna de un hombre rico,
Una posición de categoría,
Vestidos superfluos.

Hay tres cosas de las que uno no debería hablar mal:
De una persona respetada,
De la mercancía de otro,
De un buen amigo.

Hay tres cosas que uno no debe ensalzar:
A un hombre que es vilipendiado por otros,
A un loco presuntuoso,
A tu propio hijo ante los demás.

Hay tres cosas que uno no debería ni ensalzar ni criticar:
A los familiares,
A un hombre del que nada sabes,
En realidad, a nadie.

Hay tres lugares a los que no deberíamos ir:
Entre gente hostil,
A una aglomeración multitudinaria,
A un lugar donde se juega.

Hay tres cosas de las que no se debería hablar:
Del Dharma a quienes no quieren oírlo,
De asuntos privados con extraños,
De fantasías sin sentido.

Hay tres cosas que no deberían hacerse:
Comportarse temperamentalmente con un amigo,
Hablar inconsecuentemente,
Actuar con dos caras.

Hay tres cosas de las que uno debería refrenarse:
Presumir de la propia importancia,
Señalar repentinamente las faltas de los demás,
Menospreciar a los demás.

Hay tres cosas que uno no debería ofrecer:
Devoción a un charlatán,
Regalos a aquellos de más alto rango,
Los más infinitos pensamientos a cualquiera.

Hay tres cosas en las que uno no debería dejar la mente:
El cuerpo de hermosas muchachas,
La conducta de un amigo,
Las propias virtudes.
Hay muchas otras cosas que deberías recordar, pero lo esencial es observarte a ti mismo en todo momento. No lo olvides, tanto la práctica mundana como espiritual están aquí contenidas. Estas pocas palabras están llenas de profundo significado, no las ignores.

A mi querido hijo, Shri,
De Naljorpa Trime-Lodro.

28 abril 2012

RETIRO en PRIMAVERA

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 Con Guese Lamsang y Ven.Paloma Alba.


Retiro de Lam Rim e iniciación en las tres deidades airadas (Vajrapani, Hayagriva, Garuda)

28 de Abril al 1 de Mayo 2012
Lugar: La Salle, Lliria, Valencia.

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Una introducción al pensamiento budista.

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Lama Thubten Yeshe fue un maestro único. Leyendo sus libros, conferencias, viendo sus videos, uno puede no sólo aprender sino también disfrutar de su ironía, agudeza sicológica, e informalidad.


Su libro Tu mente es un océano (asepectos de la psiocología budista) también lo puedes leer o descargar en pdf.


Por acuerdo con © Lama Yeshe Wisdom Archive PO Box 356
Weston, MA 02493, USA.


De la traducción castellana © Ediciones Dharma,



27 abril 2012

Meditación progresiva sobre la Vacuidad.

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Las enseñanzas de Khenpo Tsultrim Gyamtso Rimpoché sobre la meditación --progresiva-- en la vacuidad, se resumen en este libro de apenas 60 páginas, en un lenguaje sencillo y por supuesto con el rigor que sólo los maestros cualificados pueden ofrecernos.


Gracias a Acharia, una página de Budismo Chan/Zen, editada y dirigida por la Rev. Hortensia de la Torrre (Yin Zhi Shakya, OHY).


26 abril 2012

¿Cómo meditar en Vacuidad?

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Por el Ven. Lama Zopa Rimpoche.

 

En caso de que estés interesado en practicar la meditación sobre la vacuidad, voy a dar un par de técnicas simples pero útiles para hacerlo.
 
La primera técnica es una que menciono con frecuencia en los cursos de meditación – meditación en vacuidad mientras caminas. Esta es una meditación de toma de conciencia, pero mucho más profunda que la toma de conciencia al caminar usual en la que simplemente mantienes conciencia de caminar “estoy caminando”.  La meditación de toma de conciencia debería ser mucho más que simplemente fijarte en lo que estás haciendo. Lo que realmente debes observar es tu motivación. Si no observas tu mente no sabes qué es lo que está motivando tus acciones. Lo que deberías hacer es detectar la motivación negativa, la causa del sufrimiento y cambiarla a positiva. Deberías estar aplicando tu meditación como una medicina para erradicar los pensamientos negativos, los engaños – las emociones destructivas que te dañan a ti y a los demás. Necesitas erradicarlas y hacer que tu mente sea saludable y tu actitud benéfica, tal como el Buda explicó:

No te impliques en acciones dañinas,
Lleva a cabo sólo aquellas que son positivas…

Abandona la no virtud, la causa del sufrimiento y practica la virtud, la causa de la felicidad. Transforma tu motivación negativa en positiva para que tus acciones se vuelvan virtuosas. De esta manera, no desperdiciarás tu vida, sino que la harás significativa. Por lo menos no estarás dañándote a ti mismo ni a los demás. Esta es la manera de practicar de manera más significativa la toma de conciencia.

Por ejemplo, cuando estés caminando o estés sentado, pregúntate: “¿qué estoy haciendo?”. Entonces tu mente te contestará “estoy caminando” o “estoy sentado”, dependiendo de lo que estés haciendo. Cualquiera que sea tu actividad puedes hacerla meditando en vacuidad. Una forma en que puedes hacerlo es responder a la contestación “estoy caminando” con otra pregunta: “¿Por qué digo ‘estoy caminando’?”. Y entonces analizas; buscas la razón.

Lo que encuentras es ‘la única razón por la que digo esto es que el agregado de mi cuerpo, la base que yo etiqueto como “yo”, está caminando”. Tu cuerpo está caminando – solo por eso tu mente etiqueta y cree ‘estoy caminando’. Después de hacer eso, investiga cómo te aparece tu “yo” en ese momento.
¿Es el mismo de antes o ha habido un cambio? Generalmente verás que no es el mismo, que ha habido un cambio definido. De repente, la antigua visión de un verdadero “yo” en tu cuerpo, que aparece por su lado, el “yo” que siempre creíste que estaba ahí en tu cuerpo, se ha desvanecido, se ha vuelto
no-existente. Y esa es la verdad. No es una visión falsa o errónea. El viejo “yo” es el falso. Cuando no meditas, no analizas, el “yo” que te aparece y en el que tú crees – el “yo” que parece estar en los agregados, en este cuerpo – es el “yo” falso. 

En los textos filosóficos, nos referimos al “yo” como existente inherentemente o existente por naturaleza. En términos de psicología occidental, lo llamamos el “yo emocional”. El “yo” emocional – el que crees que está en tu cuerpo o en tus agregados – es totalmente no-existente. Esto es lo que tienes que descubrir – que está vacío. Debes descubrir que es totalmente no-existente, totalmente vacío. Si puedes realizar esto – que no hay ni el más mínimo átomo de un “yo” ahí – y sentir como si te hubieras convertido en completamente no-existente, has entrado en el Camino Medio.

En ese momento, en el que realizas la vacuidad, ganas la convicción total o entendimiento definitivo, puedes alcanzar la liberación, puedes cesar todo sufrimiento y su causa. 

Permanece en ese estado de tu descubrimiento de la ausencia del “yo” emocional. Mantén tu mente en la vacuidad de eso. Cuando tu mente se distraiga, otra vez pregúntate a ti mismo “¿qué estoy haciendo?”. Entonces, cuando tu mente responda, hazte de nuevo la pregunta “¿Por qué digo ‘estoy haciendo…’?”, no hay razón otra que... Si la respuesta es “estoy meditando”, pregúntate “¿Por qué digo ‘estoy meditando’?” No hay razón otra que el hecho de que la base, los agregados de la mente, se están transformando en virtud (que es lo que la meditación realmente significa). Entonces investiga de nuevo para ver qué efecto tuvo esto sobre tu “yo”. ¿Ha habido un cambio o no?

Hacer esta meditación una y otra vez te ayuda a ir viendo cada vez más claro este falso “yo”.
Mientras más claro veas ese falso “yo”, el “yo” emocional, el “yo” que no existe, mientras más claro lo veas, mejor reconocerás la vacuidad – te vas dando una mejor idea de la vacuidad.

La segunda técnica para meditar en la Vacuidad es una que te lleva hasta tu infancia, al tiempo en que no conocías aún el alfabeto.

Imagínate antes de que aprendieras el abecedario. Estás sentado en la clase y tu profesor dibuja una letra en la pizarra por primera vez. Tú, el niño, no tienes idea de lo que es, de lo que esas líneas representan. Aunque el profesor dibuje una A, no aparece ante ti como A. Aunque ves estas líneas en la pizarra, la A no te aparece. Ves las líneas, pero no las ves como A. Eso es porque tu mente no la ha etiquetado como A y aún no cree en ello.

Recuerda, etiquetar no es suficiente – para que haya una apariencia, también debes creer en ello. En este punto de tu vida, tu mente todavía no ha etiquetado esa configuración ni ha creído aún en ella.

 “Esto es una A” te dice tu profesor, y entonces tu mente – creyendo lo que dice tu profesor, en relación a la base, esas líneas en la pizarra – crea la etiqueta A, meramente imputándola sobre la base, y creyendo en ella. Sólo entonces tienes la apariencia de la letra A. Después de eso, entonces, ya ves que es una A.

El punto que hay que entender aquí es que primero hay unas líneas arregladas o configuradas de una forma particular, esa configuración es la base. 

¿Qué es lo que hace que tu mente decida sobre la etiqueta particular A?
No etiquetas cualquier configuración como A – tiene que ser este patrón particular. Este es el por qué tu mente escoge etiquetarla A – porque ve el patrón apropiado. Esa es la base; la base que se etiquetará A.

Entonces puedes ver que la base, ese patrón particular, y la etiqueta son diferentes. Este es el punto que estoy intentando esclarecer.

El patrón es la base, y la A es la etiqueta. Estos son dos fenómenos diferentes, no uno mismo. Aparecen como un único fenómeno – sin análisis, a tu mente le aparece como uno solo. Parece que la A está sobre la base, el patrón. Eso es lo que parece. Si no analizas, parece que la A estuviera realmente ahí, en el patrón, como si la A estuviera ahí en esa base.

Entonces, el patrón es la base y la A es la etiqueta. Ahora necesitas concentrarte sobre esta conclusión.

Antes de que tu mente cree la etiqueta A, primero tú ves la base, ese patrón particular. Eso es lo que causa que apliques la etique A. A partir de esto, entonces, está claro que la base no es la A. Si lo fuera, deberías ver la A en el mismo primer momento en que vieras la base, pero eso no es lo que sucede. No sucede así sea cual sea el fenómeno que veas. Primero ves la base, y después aplicas la etiqueta. Tu mente crea la etiqueta después de ver la base.

Tomemos un pilar, por ejemplo – la base específica que soporta las cosas de pie, que efectúa esa función particular – ver esa base primero causa que tu mente escoja etiquetarla “pilar”. Entonces ves el pilar. No lo ves desde el mero principio. Si vieras la base, pero tu mente no la etiquetara, no verías el pilar. Similarmente, también ves la A más tarde, la ves después. Esto significa que el patrón y la A no son uno mismo. El patrón no es la A – es la base que se ha de etiquetar como A. Este es el punto que hay que comprender: la diferencia entre los dos.
Esta es una línea de razonamiento.

Una segunda línea de razonamiento sería la siguiente:

Busca la A. En el patrón, ¿dónde está la A? Mira la primera línea (/) de la letra. No encuentras la A ahí. Mira la otra línea (\). Tampoco encuentras la A ahí. Tampoco está en la línea intermedia (-). Incluso cuando están las tres líneas ensambladas de manera a formar la configuración A, eso tampoco es la A ya que eso sólo es la base a ser etiquetada. Únicamente después de ver la base la etiquetas A. Por tanto las tres líneas juntas tampoco son la A.

Por tanto, cuando ves ese patrón de tres líneas en la pizarra, no hay ninguna A en el patrón, sin embargo sí hay una A en la pizarra, y la única razón por la que puedes decir eso es por que el patrón está en la pizarra.

De forma similar, cuando miras por la ventana y ves pasar un coche, analiza lo que sucede. Primero que todo, antes de que cualquier cosa aparezca, no etiquetas “coche” porque no has visto nada aún. No hay razón para que etiquetes ‘ahí va un coche’. Cuando un coche sí pasa, no lo etiquetas ‘coche’ en el mismo momento en que lo ves, porque para que tu mente escoja esa etiqueta en particular, tienes que ver algo primero, como hemos venido diciendo. 

¿Qué es lo que causa que tu mente cree la etiqueta? Debe haber una razón previa. Debes ver algo antes de crear la etiqueta. Lo que ves es la base – el fenómeno que tiene la forma apropiada y efectúa la función de ir aquí y allí, transportando personas y demás – debes ver esto primero. La etiqueta “coche” viene después. Primero ves la base; después ves el coche. Ves el coche después de haber aplicado la etiqueta. Por tanto, es una alucinación.

Sea lo que sea que veas pasar – una persona, un gato, una motocicleta – funciona de la misma manera. Bajo circunstancias normales, cuando no analizamos lo que vemos cuando pasa un coche parece como si la base misma fuese el coche o como si hubiera un coche sobre la base, y que eso fuera lo que está pasando por ahí. Pero esto es una completa alucinación. No hay coche ahí, de la misma manera que no hay una A en la configuración de tres líneas.

El coche existe, pero no ahí. Es lo mismo con la A. Cuando vemos la A y no la analizamos, cuando no meditamos, parecería que la A estuviese ahí, en el patrón. Eso también es una completa alucinación.
Ese es el objeto a ser refutado – la A que está ahí no meramente imputada por la mente. Una A, que si la buscas, no la encuentras. Ese es el objeto de refutación; eso es lo que tenemos que realizar que está vacío. Y esa Vacuidad es la naturaleza última de la A.

La razón por la que ver la A sobre la base es una visión falsa o errónea es que si intentas encontrar dónde en las tres líneas (/ \ -) se encuentra la A, no puedes encontrarla. Y cuando la buscas en las tres líneas ensambladas (A) tampoco puedes encontrarla ahí. Cada pieza por separado no es la A. Tampoco lo es el patrón ensamblado, porque ese es la base a ser etiquetada A.

Analizando de esta manera, puedes reconocer tus alucinaciones cotidianas, tu visión errónea, y entender lo que tienes que realizar como vacío. Lo que significa Vacuidad. El análisis lo esclarece todo. Practicar la toma de conciencia de esto, meditar sobre esto, te ayuda a controlar tu propia mente emocional. Hace que sea casi imposible el surgimiento de pensamientos emocionales como el apego o el enfado. Esto significa que dejas de motivar el karma, la causa del Samsara, la causa de los reinos inferiores. Por tanto se convierte en una protección increíble, una gran fuente de felicidad y paz, y la causa de la liberación y la iluminación para ti y para los demás seres sintientes. 

Al desarrollar esta sabiduría y practicar Bodhichitta, tú mismo puedes alcanzar la iluminación y llevar a los demás seres sintientes a la iluminación también.

Por tanto, si realmente quieres practicar el Dharma, medita y observa un cierto desarrollo en tu vida, si quieres clarificar y profundizar tu comprensión de la vacuidad, y acercarte a realizarla, estas técnicas pueden ayudar, aunque no utilicen conceptos filosóficos, como los cuatro puntos de análisis y demás.
Al practicar estas técnicas, puedes ver más claramente cómo la mente no es el “yo”, que es lo que mucha gente piensa. Muchas cosas se vuelven más claras.

Esta enseñanza profunda sobre la Sabiduría que comprende la Vacuidad dada por el Lama Zopa Rinpoche se extrajo de VIRTUD & REALIDAD, traducido del Inglés al Castellano por Berenice Font.

25 abril 2012

Sutras Budistas

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Una selección de las enseñazas del Buda.

24 abril 2012

Apuntes 5

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Los ignorantes no comprenden que lo que ven es la mente viéndose a sí misma.

Buda en el Lankavatara Sutra


Las palabras no tienen valor si la experiencia no vale para nada.

El proceso de conocer el mundo está contaminado y por ello existe la filosofía.

Si pudiésemos conocer la realidad de manera no contaminada –es decir, si nuestros sentidos y nuestra mente no nos engañaran como en efecto lo hacen todo el tiempo, si no perturbaran nuestra visión del mundo y de la vida-- no necesitaríamos filosofía.

De ahí que cualquier yoga que nos ayude a una comprensión del mundo que no sea la propia ilusión que tenemos del mundo, es un camino que libera del sufrimiento.

¿Y por qué he de admitir que existe dicha contaminación?

La realidad nos preexiste. El mundo está ahí y es como es sin importarle tus deseos ni secretas esperanzas. Mientras  más rápido se acepte esto, mejor. Por ello para intentar entender (el concepto de) la vacuidad  es apropiado o recomendable partir de la comprensión de que la realidad está vacía de nuestras proyecciones mentales. No es suficiente pero es necesario este paso.

La contaminación existe porque es parte de nuestras interpretaciones, de nuestro proceso de conocer el mundo. ¿Y si estamos dominados por el sufrimiento, por las emociones negativas o aflictivas –odio, resentimiento, miedo, envidia, codicia, etc—¿qué podemos esperar sino una visión perturbada de cuanto nos rodea?

Una vez que nos retiramos del mundo –olvídate de la cueva, puede ser en nuestra habitación— que nos aislamos para hallar el olvido de sí, una vez que la mente abandona poco a poco sus fijaciones neuróticas --¡nuestra cultura es un culto a la neurosis!-- comienzan a caer entonces los condicionamientos, nuestros queridos roles, y a medida que van cayendo una a una las máscaras que nos desfiguran el verdadero rostro, nos vemos más solos --¡pero no solitarios!-- es decir, cada vez más libres. Justo es cuando no hay que rendirse. Justo es cuando hasta el mismo Buda aparece como la ilusión que es.

Reconocer los condicionamientos de uno mismo es un pequeño gran paso en el camino hacia la felicidad.

De lo exterior a lo interior. No hay otro camino. Pero sin olvidar que exterior e interior son la misma cosa.

No hay nada individual. Nada existe sino en relación con algo. Mi personalidad es una ilusión si la considero algo personal.

¿Y la experiencia directa que tenemos y que sólo podemos ver en sus resultados es todo lo que hay?

Una parte de nuestra actividad mental se pierde en el proceso de la propia experiencia que tenemos, es decir, se vuelve inconsciente. Más tarde sólo podemos ver los frutos que tal vez no nos gusten –y entonces nos quejamos de la vida sin razón o culpamos a otros-- y así, sin saberlo, volvemos a sembrar las causas que otra vez nos llevarán al sufrimiento. La experiencia marca la tendencia que marca la experiencia. Eso es el Karma. 

Un día me dije: no quieras liberar al mundo, libera tu mente. 

En palabras de Bukowski: comienza por la cocina.

El ignorante Lobsang Töndrup.
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