Asumir una vida simple llena de gratitud y compasión.
¿Es posible vivir de ese modo sin renunciar al día a día con sus obligaciones, lamentos, necesidades, compromisos, deberes, distracciones, placeres, sufrimientos?
Que no hay vida sin acción, me dije.
Y que la acción sólo tenga sentido si está basada en la práctica del amor desinteresado. Llegar incluso al punto donde acción sea sinónimo de amor.
El egoísmo –la vida llena de miedos y apegos—es la fuerza que tira en dirección contraria. El egoísmo cuando no grita, es capaz de susurrarte los argumentos más abyectos con tal de que no despiertes a la vida espiritual.
¿Te atreves? Me pregunté.
No es cuestión de atreverse –como he sabido después—pero sea como sea es tu aventura pospuesta, me dije.
Este cambio a los 44, esta vida nueva, ya es vieja porque empezó a los 14. Siempre voy viviendo vidas nuevas aunque a veces enfermaran o se volvieran viejas, y así de enajenado, torpe, alocado, inseguro –y más cosas; algunas positivas claro está—iba dándome coscorrones, me iba partiendo la cabeza o los dientes. Viví viejas vidas nuevas. Estuve muerto en vida. Me suicidé varias veces. Resucité otras cuantas. Me perdí, me reencontré, regresé sin irme, nunca estuve aquí y de aquí jamás me moví.
Por eso le llamó nueva vida nueva a este pequeño despertar inducido que desde hace dos meses y medio me lleva por caminos ya conocidos y por otros inexplorados y no sé hasta dónde peligrosos.
Tu cambio eres tú, me dije.
Y comencé de una vez, otra vez.


2 comentarios:
He reiniciado mi vida tantas veces que ya no sé cuál fue la última. Me ha pasado casi de todo y ha habido momentos en los que no he sabido ni cómo pude levantarme.
Tengo 36 y a veces me siento de 200 pero he aprendido muchas cosas, Jorge, aprendí que la vida es esto que tenemos...que no podemos esperar a que venga algo mejor porque puedes morirte esperando.
Aprendí a no mirar por encima del hombro a nadie y aprendí que siempre hay alguien que vale la pena...que no podemos juzgar a todo un equipo por un jugador.
Amo a la gente por lo que es: gente y ya luego, estudio afinades.
Soy agradecida con la vida por todo lo que me ha dado y como soy solidaria sigo teniendo compasión. No guardo demasíados rencores y aunque los guarde, hay pocas, poquísimas personas a las que no ayudaría si me lo pidiesen. Suelo irme para no atropellar con enfrentamientos y respeto a todo el mundo sea lo que sea, aunque no lo entienda y no lo comparta.
Un besito.
Gracias por tu comentario. Es un poco de tu corazón lo que dejas aquí. Siempre bienvenida, amiga.
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