Por el momento.
Y me despido con estas palabras de Deleuze y Guattari:
Ya no se trata de grandes cortes, sino de microfisuras, como en un plato, mucho más sutiles y más flexibles... Pero, ¿qué ha pasado? Nada asignable ni perceptible en verdad: cambios moleculares, redistribuciones de deseo que, cuando algo sucede, el yo que lo esperaba está ya muerto, o el que tendría que esperarlo, todavía no ha llegado... La fisura se produce casi sin que uno se dé cuenta, pero se toma verdaderamente conciencia de ella de repente.

