Los hombres del presente hemos perdido la amabilidad y el amor. Sólo quien desea una nueva humanidad viene del futuro, nos trae un mundo mejor en el aqui y ahora.

30 junio 2009

Leyendo poemas 17 y 18 de Propina.

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Después de casi tres años, retomo esta herramienta. Actualizo la carpeta Archi-voz. Y espero que dicha herramienta sirva también para acercarme a amigos y gente nueva.

¿Qué es un podcast?



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Paros en QUÉ! Contra los cierres y despidos.

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Alicia Martínez, pide a los amigos de El Dorado, que difundamos el comunicado que desde Madrid escriben sus compañeros del periódico gratuito, Qué!

Queridos amigos de El Dorado:

Todos sabéis de la sangría que está dejando los medios de comunicación de este país sin periodistas. Si la información ya estaba antes manipulada y tergiversada por intereses empresariales y políticos, ahora, con las redacciones condenadas a
la mínima expresión la posibilidad de hacer un periodismo que, sea en verdad, garante de las libertades democráticas de nuestro país y expresión de la pluralidad cultural e ideológica desaparece completamente. Y con unos medios débiles, la sociedad que retratan también se debilita.
No sólo estamos hablando de unos cuantos despidos (todos los sectores los están sufriendo) estamos hablando de un derecho sin el cual cualquier sociedad se resiente (y sí, ya sé que en nuestro caso era un derecho ya bastante mediatizado), pero si antes había razones para protestar y exigir unos medios de comunicación libres, ahora, que los están desmantenlando, con más razón.

Os paso el comunicado que han hecho mis compañeros de Madrid y os rogaría os hicieráis eco en vuestros blogs, contactos, etc,... de la situación y os sumaráis a las protestas. Muchas gracias a todos.

29 junio 2009

FICCU II. Festival Internacional de Cine Cubano.

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Dejo enlace a FICCU.

Enhorabuena por la nueva convocatoria.

No hubiese estado de más ahorrar algunos lugares comunes en la presentación.

"...el cineasta más brillante..."

"...uno de los más grandes documentalistas cubanos..."

"...el más trascendental de los escritores cubanos..."

"...uno de los grandes escritores cubanos..."

Festival Internacional Cine Cubano – FICCU. Del 29 de octubre al 7 de noviembre 2009. Múnich.

Exposiciones • Conciertos • Proyecciones Fílmicas • Seminario y Lecturas.

En el Werkstattkino • Gasteig • Río Film Palast.

Y dentro de los días del Festival, el Seminario Internacional FICCU "Cine y Nación", el 01 al 4 de noviembre 2009 . Múnich.“Política, Raza, Mujer, Sexualidad y Religión en el cine cubano".



Verónica Pérez Domínguez y Yasser Castellanos, miembros de

27 junio 2009

Bodhisattva en metro. "Merci", de Christine Rabette.

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Después [o antes, o con, o para, o por, o en contra] de la muerte y el dolor, la risa de vivir por vivir.

El aquí y ahora
con toda su intensidad, el instante impersonal de la risa en el aquí y ahora.

Feliz fin de semana.
"Merci", cortometraje de Christine Rabette, ganador del Golden Wave en 2003, con el actor Jan Hammenecker

Bodhisattva, en metro.



26 junio 2009

Con Lunes de Post-Revolución: A farebad to arms.

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En el blog Lunes de Post-Revolución, A FAREBAD TO ARMS.

Un post que narradescribe afectos y efectos de Orlando Luis Pardo Lazo, sobre la reciente destitución, por parte de Abel Prieto, ministro de cultura, de Iroel Sánchez como presidente del Instituto Cubano del Libro.


Escribe Orlando Luis:

"De (mala) suerte que, por si nadie tiene la decencia de unas líneas de duelo tras una década de pincha al rojo vivo, sirva esta esquela como tu despedida sin iras, Iroel."(seguir leyendo)

Flujos en La Habana (17)

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Por calles de La Habana.
Del viaje en diciembre pasado.

Bandera a secar. Vedado.

Casa en el Vedado. Calle 17.

Compañía telefónica (ETECSA). Dragones y Águila. Foto tomada desde Reina y Águila.

Vedado. Monumento a José Miguel Gómez. Presidiente de Cuba de 1908 a 1912.

Parada de taxis particulares (llamados Boteros) con salida a Santiago de Las Vegas. Calle Águila entre Estrella y Reina. Centro Habana.

Vedado.

Vedado.

Vedado.

La última foto de Michael Jackson.

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El Maikel
, y la productora musical AEG Live habían anunciado 50 conciertos en la Arena O2 de Londres, que comenzarían el próximo 13 de julio
.

En la madrugada europea me llega la triste noticia.

Siempre fui un admirador del Maikel.

Quedé atónito al leerla. Aun lo estoy. Pienso en nuestras propinas para vivir...

25 junio 2009

25 años de la muerte de Michael Foucault

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Murió de sida en 1984, a los 57 años. Hoy se cumplen 25 de su fallecimiento.

Alain Badiou entrevista a Michael Foucault y conversan sobre Filosofía y Psicología. 1965 .

Gracias a parterei, por este material.





24 junio 2009

Viaje a China, un relato de Carlos Alberto Aguilera.

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Texto cedido por su autor, y que pertenece al libro de relatos, Teoría del alma china, publicado en 2006 por la editorial mexicana Libros del Umbral.

Foto de Jakob Goldsteinl, tomada de Shahrazad




En China las carreteras son de fango. El fango es rojo y cuando se solidifica parece una escultura de barro plana. En la periferia de Beijing hay una zona donde el fango es gris. A ese lugar lo nombran “vasija redonda de esmalte”.

Las carreteras son largas. Aunque también podría decirse empinadas, estrechas.

Hay dos vías: a la izquierda peatones, con una separación invisible que todos intuyen. A la derecha, camiones largos fabricados en la república. Si alguna persona con un auto (por ejemplo, un oldmosbile 1975) desea viajar por esas carreteras, está obligado a sacar permiso federal una semana antes. De lo contrario será detenido, multado y conducido a la police office de distrito. Allí, se le congelará el permiso de conducción por varios meses.

Las carreteras chinas son muy complejas. Hay carreteras de meseta y carreteras de montaña. Los primeros tres días después de salir de Beijing estuvimos en carreteras de montaña. Estas carreteras hacen difíciles la existencia. No sólo por su constancia vertical sino por la llovizna, la bruma y lo interminable que resultan.

Claro, para un chino todo es más fácil. En occidente hay un proverbio, según Michaux, que dice: sólo un chino puede dibujar una línea en el horizonte. Después de subir durante tres días la carretera Beijing-Afueras de Beijing no me cansaba de repetir este proverbio.

Por carreteras de montaña el viaje es más corto. Si para salir de Beijing necesitamos tres días en montaña, por carreteras de meseta, a veces más empinadas y curvas, necesitaríamos cinco. La única diferencia es que las carreteras de meseta están asfaltadas.

Una carretera de montaña conduce a dos o tres carreteras de meseta. Una que por lo general corre hacia delante, en busca de algún pueblo o museo; otra que corre hacia atrás, hacia una planicie o pedazo de muralla; otra que bifurca la primera y se pierde en x dirección.

Según Gran Mongol, chofer concedido por el ministerio de cultura de la república, esas carreteras que se cortan después de pasar por alguna ciudadela se vuelven a integrar a la arteria principal de meseta, formando una serpiente con anillos grandes y pequeños a través de todo el territorio.

El gran problema de las carreteras de montaña es el fango. Cuando llueve convierten el camino en algo imposible. Cuando no, debido a que la tierra es más fina que cualquier reserva que conozcamos en occidente, se hace resbaladiza y tanto a personas como a autos les resulta imposible avanzar.

Un día de mucho sol vimos una hilera de diez camiones chocados que patinaban constantemente sin poder hacer otra cosa que intentar apoyarse en algo.

En carreteras de montañas hay piedras. No piedras pequeñas o de descanso. Grandes piedras. Piedras del tamaño de una casa que sólo escalándolas podría un occidentalis subirlas.

En esos lugares para deleite de viajeros existe el chino-mono. Un hombre que sólo con sus manos y sin apoyar los pies trepa las piedras de montaña. Cuando llega arriba salta como si la “hazaña” no fuera a repetirse nunca más.

Estas piedras dan más belleza al paisaje. Lo hacen ríspido, y cuando se observan de cerca huelen a plomo, mierda de vaca y plomo. A distancia, estas piedras parecen cartón.

Si en occidente el paisaje implica verde: extensiones de hierba con ríos, lagunas, montañas, etc., en China no. En China el paisaje es mental. Las piedras se convierten en cerebritos que observan y los ojos no pueden descansar un minuto, vigilan.

Cierta vez, andando de Shexuon a Huangcheihuan vimos como varias personas se abofeteaban entre ellas, intentaban estrangularse, y uno corría hacia el borde de montaña (precipicio) abría los brazos y se tiraba. Por lo que se sabe este tipo de suicidio es muy frecuente en la república, lo llaman movimiento descoyuntado hacia el sueño.


En carreteras de montañas hay puestos de frituritas. Estos puestos están atendidos por personas que visten trajes típicos de región y cantan en voz baja mientras los comensales meten los dedos en salsa agridulce y lo llevan a la boca.

Los puestos son pequeños. Ofrecen espacio sólo para dos personas y una plancha de metal mediana con trocitos rectangulares de carbón. Cuando el vendedor atiende, la mujer se agacha junto a una banqueta de madera y contempla. Más tarde, corre a ofrecer xixém y palillos color nácar. Estos palillos, dijeron antes de retirarse, significan good look y lo regalan a todos los que los visitan.

De ahí que estos puestos sean reconocidos y se repitan uno a uno en toda la república.

Por la noche, se iluminan con bombillas de diferentes colores.


GRAN MONGOL

Gran Mongol es pequeño: 1.62 aproximadamente, de ojos rasgados, amarillo, con grasa. Su chaqueta beige y su manera de caminar lo hacen parecer un hombrecito de Ozu. Tiene más o menos cincuenta y dos años.

En carreteras de montaña evita muy bien la presencia de camiones y adelanta a precaución. Cuando se refiere a ellos dice: el enemigo —cerrando fuertemente la mano. En carreteras de meseta maneja a gran velocidad, impulsándose o atrasándose según se necesite para “tirar” fotos.

Algunas noches cuando nos detenemos en algún hotel Gran Mongol canta. Va hasta el karaoke, en cantonés caja de repetición, e interpreta canciones empalagosas: New York, New York a la manera de Frank Sinatra o baladas pop chinas. (Como ni Maki ni yo entendemos preferimos mirar el decorado o salir a “conversar” por el pueblo).

Cada entrada de Gran Mongol en una Caja de repetición puede durar dos o tres horas. Se sientan todos alrededor de una mesa y hablan en voz baja. Si alguien hace un chiste sonríen con una carcajada única, que explota de pronto y se detiene. Todo lo contrario a occidente: risa dilatada.

Cuando alguien se decide a cantar callan. Observan con los ojos muy abiertos hacia el set y aplauden. Después, invitan al singer a la mesa, lo hacen tomar “cola de dragón” y masticar “oruguitas del cielo”. Le preguntan por la familia y lo presentan al resto de los comensales con una reverencia de cabeza. Más tarde todos se despiden.

Como Gran Mongol sabe canciones en inglés los aplausos se redoblan y lo “obligan” continuamente a volver a cantar.

Si los aplausos no han sido suficientes Gran Mongol maneja como si las carreteras de fango fueran pista dura. Acelera hasta el delirio y frena de pronto, da golpes contra el timón, patea ...

Si los aplausos han sido suficientes maneja de buen humor, se acopla a la velocidad necesaria para manipular la cámara polaroid y pide permiso para encender el radio.

En esos días es de gran ayuda. Habla poco y escoge lugares que según dice son pura fotografía. Cuando replico, contesta: los occidentales no conocen la pincelada única...
Sus modales son lentos.


CAJAS DE REPETICION

En China, al contrario de occidente, las Cajas de repetición (huanxhipó) son pequeñas. Sólo cuatro o cincos mesas y un televisor grande. El que canta se coloca en medio y es aplaudido cuando finaliza. Nadie que no sea occidental ríe.

Las personas que atienden en las Cajas de repetición son jóvenes: muchachas de quince a veinte y cinco años vestidas con sayas cortas de cuadros rojos y blusas blancas. Ninguna lleva cadenas ni pulsos, sólo un tatuaje en el extremo superior del brazo derecho. Para llamarlas hay que decirles miss y chasquear los dedos. Todas piensan por alguna razón que uno habla inglés y enseguida corren a practicarlo. Cuando se dan cuenta que el cliente no es norteamericano sonríen.

En las Cajas de repetición no se venden bebidas alcohólicas. Se vende xixém como en los puestos de frituritas, y té de las diferentes regiones del país.

Hay un té llamado “cola de dragón”, otro “aguas del yangtsé”, otro “paseo de primavera”.

El “cola de dragón” se toma con aceite. Se prepara con buanxhi (azúcar de remolacha) a gusto y según las instrucciones es recomendable para dolores de reuma. Se hace con flores de la región de Huangcheihuan.

El “aguas del yangtsé” se toma frío. Es color granate y lo sirven en pozuelos de porcelana con ojetes transparentes. Si alguien levanta esos pozuelos verá como los ojetes cambian y toman el color de la luz que los ilumina. Este té es oriundo de Jiayúm, China central.

El “paseo de primavera” es blanco. Se hace moliendo tallos de guin, arbusto que crece en Xonjhia, y se fermenta con canela, jenjibre y pétalos de flores. Se consume en toda la república y en algunos lugares le agregan polvo de maní, cosa que le matiza el sabor. Por su espesor, y la lentitud con que hay que tomarlo, le llaman té de diálogo.

En las Cajas de repetición no hay adornos.

Sus paredes están forradas con tafetán oscuro, parecido al que usan los plomeros para envolver sus herramientas, y las luces penden dentro de bombillas artesanales que se reemplazan a propósito de la estación: rojas para el invierno, verde para el otoño, blanco para la primavera, azul para el verano.

A fin de año, estas Cajas son convertidas en Salitas de arroz. Las mujeres se adornan con trajes tradicionales que varían según las etnias y sirven de mesa en mesa pequeños platos con ingredientes a-medio-hacer. Después se colocan en fila y hacen un ritual de bienvenida por año nuevo.

Ese día está “prohibido” acostarse temprano.


BOMBILLAS

En la república las bombillas son de papel.

Si en occidente las luces son disimuladas bajo objetos mutantes, en China no hay variaciones. Los artesanos fabrican bombillas de papel: de arroz, cebolla o hilaza de árbol, y lo único que cambia es el ideograma o el dibujo.

Para un chino la perfección no consiste en inventar cosas nuevas constantemente, sino en llegar al grado último de sutileza en la repetición de lo mismo. De ahí que desde hace milenios vengan practicando este arte.

Las bombillas pueden ser cuadradas, redondas, rectangulares. Con pliegues cuando están destinadas al recibidor de una casa o lisas cuando van a colgar en el salón de un hotel.

Algunas poseen paisajes: un pájaro sobre una rama, una piedra, un puente, una escena de cacería... Otras, ideogramas con mensajes de aliento.

El interior de estas bombillas es muy sencillo: una armazón de madera con palillos cuadrados y pegamento especial para unir cada palillo a la ranura más próxima del otro. Después de dos días al aire libre, esta armazón es empapelada y vendida.

Ahora, este arte con el éxito se ha banalizado. Por ejemplo, en un go-go de Jiayúm vimos bombillas de papel grandes, cerca de un metro, con representaciones masoeróticas: un chino con un látigo golpea a otro mientras una mujer le pasa la lengua por las heridas y otra con un falo manipulable lo encula.

Pero, por lo general, las bombillas son pequeñas y se fabrican con mensajes de tradición: “suerte en la vida futura” o “una persona que no confía en su familia no podrá confiar jamás en sí misma”.

Desde principios de los años sesenta estas bombillas se exportan.


CARRETERAS DE MESETA

Las carreteras de meseta son amplias. Atraviesan de una provincia a otra el país y facilitan viajes y transporte de mercancías. No hay pueblo o ciudad que no dependa de las carreteras. Si hay que hacer alguna compra, se sale y se va a uno de los locales construidos en ellas. Si hay que distraerse, igual. Las carreteras son tuberías de impulso. Por ellas se conduce a alta velocidad y sólo se frena si hambre o aburrimiento aparecen.

Único problema, alargan los viajes.

Si una carretera de montaña reduce la distancia de un lugar a otro, una carretera de asfalto da vueltas alrededor del obstáculo hasta engancharse a otra salida y ofrecer continuación.

No hay en la república carretera de meseta que se sostenga en línea recta durante ochenta kilómetros. Siempre una elevación o un precipicio, un desvío o un descenso.

Esto ha convertido a China en un caos, donde el constante flujo de autos y personas semejan gusanos que corren por el ojo podrido de un animal.


En carreteras de meseta el tiempo no pasa. Son tan largos los viajes que al lado de hoteles, cafeterías, garajes, roadmovies, templos budistas, han proliferado cabinitas verdes para disminuir la tensión.

El viajante entra en esas cabinas: aproximadamente cinco, una al lado de otra, y rompe con una pelota maciza objetos que se fragmentan y producen un ruido semejante al cristal: vasijas, tazas, espejos, retratos, etc.

Se dice que ese sonido relaja mucho más que una o dos horas de sueño, y parece que sí. Después de haber andado cinco días por carreteras de meseta y tres por carreteras de montaña, reímos nuevamente y hablamos de las posibilidades que ofrece una sociedad de contraste para un fotógrafo interesado en “el ritual político de los objetos” y “zonas de devastación por cercanía de ciudad”.


Las carreteras de meseta tienen curvas muy peligrosas.

En una de ellas (Zhuixin-Luanpong) observamos unos de los choques mas comentados de la república: dos camiones Fiat uno frente al otro, ocho muertos, cancelación de vía por seis horas.

Según las autoridades los cuerpos de los tripulantes quedaron guillotinados repetidas veces y de los dos niños que iban en los Fiat sólo encontraron una pierna y pedazos del cuerpo.

En esta región (Curva sur de Luanpong) el paisaje es muy árido. Grandes extensiones de tierra hacia un lugar y otro, árboles quemados, peste.

En otros lugares no. En otros lugares se ve un pueblo a lo lejos o campesinos entre cuartones de arroz o montañas o restos de la gran muralla Chu. Pero en esta zona: manchas de sangre y choques continuos, huesos.

El paisaje más hermoso que observamos en carreteras de meseta es el de una cafetería: mitad modelo americano, mitad restaurante tradicional, rodeada de vacas y un pasto extenso con canoas alrededor para echar agua.

Según dijeron, el dueño de la cafetería es el dueño de las vacas, y todas las mañanas las pone a pastar detrás de su negocio hasta la noche, hora en que las recoge e introduce en una caseta.

Y es que en la república los animales están muy controlados.

Los dueños de vacas, por lo general dueños de negocios, contratan la fuerza-pública-de-región (huanzó) para evitar el tráfico ilegal y la matanza indiscriminada de animales. Esto ha convertido a los huanzzó en una maquinaria eficiente de orden, con permiso a desplazarse libremente por la zona e inspeccionar sin exclusión todos los pueblos. Sólo en el tramo Huangcheihuan-Juyongtai nos registraron diez veces.

Cuando un extranjero llega a un pueblo lo más natural es que le intenten vender pequeñas tallas de Buddha o representaciones en imitación marfil de la diosa Zhao Tá con los brazos levantados regando lluvia de campo.

Para realizar esta venta colocan mesas en las puertas de sus casas y toldos ocres con inscripciones en inglés, prenden sándalo, se mueven de un lugar a otro e invitan al cliente a fijarse en “la armonía que posee el rostro de Buddha, Zhao Tá o Mo Lao Zhu”. Si el cliente se decide sólo tendrá que estirar el brazo y decir: é, con la boca semicerrada, enseguida guardarán en una cajita la representación e inclinando la cabeza la entregarán.

Una talla de buddha lo más que puede costar son setenta centavos dólar.


FUMADEROS DE OPIO

Los Fumaderos de opio están prohibidos en la república.

Un decreto emitido a finales de los años sesenta clausuró legalmente todos los fumaderos y redujo a “perversión” el opio y todo lo que había generado como cultura, encarcelando durante veinte años a los emperadores este-oeste y prohibiendo cualquier referencia o mención pública sobre los mismos.

Si un occidentalis quisiese visitar ahora los fumaderos tendría que hacer un descenso a los infiernos. Primero, por la escasez y el miedo que genera la represión estatal. Segundo, por el control de los actuales wangxhi y la lejanía de los lugares donde están insertados.

No hay en toda China más de doce fumaderos, disimulados en antiguas casas de campo o en ciudadelas abandonadas de la periferia. Sin embargo, se llenan tiempo completo y sólo se vacían cuando el opio termina o el tiempo por una razón u otra impide el viaje hasta esos lugares.

Lo primero que sirven en los fumaderos son las pipas: largas y con una chapilla de bronce que reproduce nombre y año de confección: El sol sobre Jiayúm, 1912.

Lo segundo, el opio.

A diferencia de lo que cree occidente hay varias clases de opio, aunque los fumaderos del oeste se especializan en tres:

Opio gris (o la sonrisa del pájaro)

Opio verde vejiga (o aliento de dragón)

Opio rojo cieno (o estrellas detrás de las montañas)

El opio gris es el que despierta las sensaciones y calma dolores físicos. Produce sueño, bienestar, alivio... En estado de no refinamiento es soluble en agua.

El verde vejiga produce alucinaciones, excitación. Se consume para un mejor desempeño sexual y aparte de fumarse se mastica.

El rojo cieno es el opio de la intensidad. Hace entrar al individuo en lucidez y es el que con más frecuencia consumen los estudiantes, en forma de cigarrillos o mezclado con tabaco antes de las pruebas.

Según Wei, dependiente de El sol sobre Jiayúm, se entra en la corriente del opio cuando se fuman las tres pipas y uno puede detenerse a observar “las ondas que produce el toro en el gran lago”.
Los rostros de las personas que frecuentemente acuden a los fumaderos son impresionantes: chupados como hollejos y sin dientes, encía ennegrecida, mentón caído, pálidos; con una pipa todo el tiempo en la boca y hablando-caminando solos, como si hubieran abierto un engrama complejo y difícil de destapar.

A estas personas las llaman gután, y significa “el que da vueltas alrededor de su cabeza”.

A los fumaderos también asisten mujeres, aunque con ellas sucede algo curioso: se les suministra gratis el opio con la obligación de subir tiempo después a un estrado y narrar lo que “observan”. Así, cuando nosotros estábamos ya consumiendo el opio de la excitación, una mujer aseguró “ver” un caballo que daba vueltas alrededor de un árbol que en vez de frutos paría ratones. La imagen de un ratón (o una rata) colgada de una rama me dejó pensando y empecé a olisquear ratones por todas partes: ratones grúas y ratones martillos, ratones hachas y ratones bocas, que mordían y se abalanzaban sobre mí enseñando los dientes. Uno de ellos dijo: Yo estoy por encima del concepto ratón, e intentó cortarme el brazo.

Una de las particularidades de los fumaderos son sus pantallas, rectangulares y blancas. Cuando las mujeres terminan de hablar, transmiten cintas pornos o cintas amateurs de niñas contando experiencias sexuales. Según parece este tipo de “documento” es lo que más gusta. No aparecen escenas de violencia, ni personajes en determinada posición, sólo una niña, close up o plano general, refiriendo cómo hizo sexo con más cual o tal persona. Eso sí, estos relatos están llenos de pequeños detalles.

Cuando no se proyecta película la atmósfera en los fumaderos es apacible, con una musiquita ligera que ayuda a metabolizar el opio y una neblina donde las cosas —cabezas y pipas incluídas— parecen flotar.

Meses después, cuando ya nos habíamos instalado de nuevo en occidente, recibimos una carta de Gran Mongol explicando el desmantelamiento de algunos fumaderos, y fotos con imágenes de arrestos y lugares detectados. En una de estas imágenes se ve a una persona mientras un policía le agarra las manos y otro lo apalea con un pie sobre la cabeza.

A esta operación los periódicos la llamaron “mover los muebles de lugar sin quitar el polvo de encima”.




CONTORSIONISMO

En China el contorsionismo es tradición. Se aprende de familia en familia y se practica en circos improvisados o a orillas de carreteras. A veces una mujer, a veces una mujer y un hombre, a veces dos hombres.

La que más nos impresionó fue la que después apodamos la mujer de Zhinku. Se descoyuntaba muy despacio y había en sus movimientos algo más que el placer técnico de mover hacia un lado u otro los pies. Lo hacía con tanta calma que apenas te dabas cuenta, como un muelle que es doblado sobre sí mismo a presión.

Uno de sus números ocurría encima de una vaca. Cuando adquiría la posición más extraña, la vaca giraba alrededor del público y dejaba ver diferentes ángulos a exposiciones diferentes de luz. Cuando no, la vaca se mantenía inmóvil y sólo azotaba su rabo produciendo un chasquido sordo. La rigidez de la mujer y el vaivén sonoro del rabo constituían en su pequeño set otro espectáculo.

Lo increíble de esta contorsionista es que cuando realizaba sus actos no movía los ojos. La concentración era tal que podía estar horas en ese estado sin observar hacia ninguna parte. Al terminar, deshacía su nudo y se incorporaba lentamente moviendo sus brazos, con flexiones de hombros-codos e inclinando desmesuradamente las piernas hasta quedar de pie.

Cierta vez que la recogimos (tramo Zhinku-Befendong) dijo: El contorsionismo es el arte de hablar sin que los demás nos oigan.


GARRAPATAS DE ALGODÓN

La garrapata de algodón es pequeña, ocre. Sus colonias están organizadas en estados y es una de las poblaciones más temidas del oeste-sur-centro de China.

Según se sabe, una plaga de garrapatas puede devorar en pocas horas cantones enteros de algodón.

Lo interesante de este insecto es que no sólo destruye la planta, sino que ahueca y empobrece la tierra, cosa que no pasa con la langosta o el trips. Cuando una colonia se asienta en un campo, debido a la serie de venenos e insecticidas que se utilizan para su desaparición, la tierra se cuartea (funxawhi) y se arenifica convirtiendo campos intensamente productivos en predesiertos.

Como la garrapata de algodón es un animal tan pequeño (dos centímetros a lo sumo) sus poblaciones son numerosas y su tiempo de acción rápido. Los machos por el día se dedican a devorar algodón, mordisquear hojas y triturar tallos; las hembras, a construir garrapateras.

Cuando exterminan un campo completo de garrapatas, los campesinos las recogen con palas y reúnen en cuatro o cinco montañas tamaño suizhé (caseta de herramientas). Después, riegan terreno y montañas con petróleo y lo prenden. No hay movimiento más hermoso que el de las hembras corriendo por el suelo para no quemarse y el del fuego sobre la tierra achicharrándolas.

De esta quema sólo algunas se salvan. Los niños las atrapan, cortan a la mitad y en una plancha de metal las fríen; más tarde las mastican como aperitivos.

La garrapata de algodón en condiciones favorables alcanza hasta cuatro meses de vida.


MUSEOS DE GUERRA

Los museos de guerra son teatricos de marionetas. Han sido ensamblados con fotografías blanco-negro de grandes dimensiones y con un pie de foto donde se identifica héroe, ciudad natal, fechas. Estos paneles con imágenes de hombres muertos, sin ojos, o torturados son conocidos en la región como hijos del pueblo.

Detrás de los museos hay pequeños cementerios. Una bóveda de piedra con ventanas de cristal y cajitas con polvo dentro. Delante de la bóveda, bancos de piedra para que familia y amigos se sienten.

Como los museos son lugares tensos, los músicos de la república “incitados” por el estado componen piezas solemnes para ayudar a crear clima y ofrecerle a estos lugares el pathos que de otro modo no poseerían.

Así, cuando recorríamos el Fonxhuá con un grupo de lituanos, vimos varias mujeres espantadas ante la “fuerza” de aquellas fotos y la música que como martillo les rajaba la cabeza.

La nota cómica la puso Lola, una grulla blanca , símbolo del museo y mascota del camarada Chung —secretario de finanzas de la república—: se dedicó a perseguir a las lituanas y picotear los paneles donde los hijos del pueblo son reverenciados día a día por los visitantes. Cuando nos alejamos, vimos como aquellos rostros con huecos en los ojos y manchas de sangre en la boca más que héroes parecían muñecos agujereados por el horror.

Como la lógica de los museos es imponer naturalidad, una de sus estrategias son los muestrarios de objetos: botas con fango/saliva, pedazos de reloj con restos de cráneo, chapillas con marcas de balas, orinales manchados, etc.

Esto ha convertido al Fonxhuá en uno de los más concurridos. Allí se encuentran en vitrina las manos del general Wong, genio militar de las guerrillas. Según el folleto: Treasures of Fonxhuá Museum, este general fue apresado por un comando de infantería y una de sus torturas consistió en cortarle poco a poco las manos hasta que se desangrara. Posteriormente fueron entregadas al frente maoísta y exhibidas como fetiche ideológico para el advenimiento de las nuevas generaciones.

Cuando se las ve de cerca, cada mano posee número de inventario e ideograma de identificación.
Sin embargo, a pesar de su relación con la muerte los museos son excelentes lugares de descanso. Sirven para escapar del tedio que engendran los días en carreteras, y poseen pequeños locales donde venden banderitas con lemas de la república y sombrillas con pliegues para el sol. Única cosa desagradable: prohibido “tirar” fotos.


AUTOPISTAS

Las autopistas del oeste son célebres. Se alargan como lombrices por la periferia y conectan pueblos entre sí formando pasillos de movimiento en todas direcciones.

Lo mejor de estas autopistas es que no agotan. Han sido diseñadas con grandes rampas en los laterales y miradores sombreados para observar las ciudades más cercanas.

Así, Huangcheihuan puede ser vista en relación al lago Yantzú, o a los puentes que cruzan los diferentes codos de ríos y subdividen la ciudad en dos islas. Una al sur: ciudad vieja, con tiendecitas de anticuario y vida bohemia sin parangón en la república; otra al nordeste: ciudad nueva, con los emporios económicos de mayor peso y las cárceles más tecnocráticas de toda China.

Lo curioso de estas autopistas es que atraviesan la ciudad con gran armonía, por encima de los edificios más altos o las casas estilo trailer visibles en casi toda la república. Y esto lo hacen sin romper la arquitectura, agrietar el paisaje, o convertir la ciudad en una mole de hierro y quincallería volante.

Una mañana, caminando por Huangcheihuan tuvimos la impresión de que encarnábamos personajes de algún documental del medioeste norteamericano.

Otra de las atracciones de las autopistas son sus templos. Pintados de verde con una recámara estrecha y un buddha de cartón de medio metro de altura. Como los viajes de una provincia a otra se alargan durante días, los monjes de la república llevan estos templos prefabricados por todas las carreteras, enganchados a un camión que ellos mismos conducen, y en ciertos tramos los “abren”. No resulta difícil ver entonces una pequeña cola delante del templo, una-dos personas orando, o una familia en silencio.

A esta modalidad de camiones con templos detrás y un buddha enano pintado de blanco, lo llaman: budismo de carretera.

La diferencia entre este budismo y el que se practica en templos tradicionales radica en la manera en que se toca el tamborcillo de ritual (ko´on). Mucho más ligero y sin intermitencias, con varios golpes que se repiten invariablemente mientras las personas se encuentran en “reposo”. Esta musiquita permanece hasta que el usuario “despierta” o levanta, y no para de golpe, sino que se lentifica y desaparece a los segundos.

El precio de entrada a estos lugares es veinte yuans.


Si un camión se rompe o revientan algunas de sus gomas, los monjes sin ayuda alguna lo arreglan. Según Gran Mongol son malos conductores y buenos mecánicos, han sido los causantes de cientos de choques y provocan situaciones de extremo peligro en carretera. Aún es recordado el día en que uno de estos monjes se quedó dormido, mató a catorce niños al arrasar con una escuela en la región de Shi, y huyó mientras la estatua de buddha —sonriente— caía del camión y se mantenía de pie en medio de sangre y quejidos. Desde entonces, a ese lugar asisten en peregrinaje miles de creyentes; lo apodan “estancia de buddha en Shi”.

Lo cierto es que cada vez que vemos a un monje arreglando un camión o raspándose la grasa de los dedos nos preguntamos cómo es esto posible y sonreímos. Más que monjes parecen diablillos de una película de Buñuel.

La semana antes de marcharnos paramos en uno de los entronques autopista-carretera de meseta e intentamos fotografiar a los monjes. No lo permitieron. Se comportaron de manera huraña y después de taparse la cara, caminar hacia varios lados, gritarse entre ellos..., se acercaron con los puños cerrados y lanzaron piedras. Cuando estábamos relativamente lejos paramos e hicimos muecas. Uno de ellos rió, se sacó el pene, orinó. Esa actitud puso en crisis todo lo que hasta ese momento pensábamos del budismo.

El Huangcheihuan Sun ha revelado que en toda la república hay más de mil camiones consagrados a buddha.


B.

Beijing es un imperio. Es la ciudad política por excelencia, y según nos confesaron nada se mueve sin que el estado no lo sepa. Para esto la república aplica medidas extremas, hace que cada ciudadano vigile al otro y denuncie ante juridicciones que se encargan de procesar al individuo y construir una cadena culpa/salvación.

Es famoso aún el caso de los dos carpinteros que ante la acusación de venta-ilegal-de-madera-pulida denunciaron poco a poco a cincuenta y dos personas, incluyendo administradores y maestros operarios que se encargaban de controlar el mercado y regular precios. Esto hizo que la madera se volviera inaccesible y personas dedicadas a la escultura, ebanistería, etc., tuvieran que dedicarse a otro oficio hasta que las autoridades olvidaran el caso y el negocio de madera adquiriera nuevamente fuerza.

Ahora, esto no hay que leerlo con horror. Los beijineses son personas muy flemáticas y les gusta percepcionar su vida como si fueran comedias de enredos. Estos juicios más que angustia despiertan “deseo de continuidad”.

Si hubiera que buscar una palabra para definir B., sería esta: maqueta. La ciudad se levanta sobre avenidas rectas, con calles anchas, y su arquitectura es ¾ tradición , ¾ estilo moderno. Desde un edificio alto se pueden ver casi todos los edificios, y visto así ofrece la impresión de algunas ciudades del norte de Europa.

Visión equívoca...

Beijing es caricaturesca y más que ciudad parece máquina de burla. Los edificios han sido rematados con lumínicos y ventanas ciegas, mientras las casas, estilo neoclásico, terminan con techo de pagoda u otro elemento donde se hace visible la mezcolanza de estilos.

Lo mismo sucede con las iglesias: treinta porciento de población católica. Las construyen con un material derivado del plástico reforzado con caucho-gravilla, y pintan rojo o magenta con cristales alrededor, cruz encima. Gran Mongol con una sonrisita dice que esas son las cafeterías de dios.

Otra de las atracciones de B. son sus máquinas de multiplicar dinero (gonsuwhoxig). Los jóvenes se apilan alrededor y por unos cuantos centavos ganan el equivalente de cinco dólares. Lo terrible es cuando estas cajas de metal se traban. Toda la parsimonia china se descompone y dan patadas a la máquina hasta que funciona o devuelve el dinero. Entonces salen sonriendo y van hacia otra máquina.

Una tarde caminando hacia casa de Lu Zhimou (escritor), vimos cómo varios adolescentes descascaraban una de estas máquinas, golpeaban al celador, vigilante de distrito, y después corrían.

Sin embargo, Beijing es una ciudad tranquila. Apenas hay ladrones y la mayoría de los muertos más que a asaltos o robos responden a la prohibición-de-salida-después-de-las-diez-de-la-noche, hora en que es imposible acceder a transporte y personas con enfermedad o heridas tienen que esperar las seis de la mañana para llegar a hospitales.

Así, en casa de Zhimou, algunos escritores pidieron disculpas por marcharse “tan rápido” y explicaron que las personas sorprendidas en la calle después de hora de toque son encarceladas por contravenir disposiciones oficiales de la república. Zhimou relató cómo los escritores se vigilan entre ellos, y para reunirse con occidentales deben pedir “consejo” a la institución central. Si alguno desafiara esta regla, lo más posible es que desaparezca en un pueblecito de provincia.

Cuando intenté tirarles una foto taparon la lente y dijeron no. Los escritores de la nación no deben dejar que occidente los mire. Así que se levantaron, estiraron sus camisas y se fueron. A los minutos, la esposa de Zhimou —traje tradicional, pulsos— apareció con pipas largas, cajitas de opio y té.

(No tuvo que rogarnos mucho. Aceptamos).


AEROPUERTO

El aeropuerto de Beijing es como una pecera. Fue construido con cristales gruesos que amplifican la visibilidad y escaleras rodantes que entrecruzan los edificios hacia diferentes salones. Cuando un avión aterriza o se marcha, estas escaleras de baranda plástica transparente y alfombra carmelita convierten al aeropuerto en un hormiguero.

En lo alto de sus paredes hay vitrales. No pequeños o medianos, grandes. De más o menos cuatro metros de longitud. Representan el vía crucis chino a través de la historia y, en uno de ellos aparece un Mao gigante cortándole la cabeza a un dragón que suelta sangre por la boca. Este vitral, frente por frente a la pista, obliga a los pasajeros que regresan a quedarse observándolo.

Cuando nos acercamos, leímos: Sólo un gran líder junto a su pueblo es capaz de cortarle la cabeza al dragón.

En otros, Mao siega espigas con una hoz y enseña lectura a diferentes niños en una escuela.

Estos vitrales, de colores llamativos y junturas delgadas son los más fotografiados de los tres edificios.


Para llegar al aeropuerto hay que cambiar varias veces de autopista. Primero la que conduce a Shuking; después la que bordea la termonuclear-2; más tarde la definitiva.

Como se sabe, las autopistas poseen rampas destensionadoras y cuando paramos en una de ellas, el desmontaje de cajas de pescado en los muelles y los campesinos arando tierra a decenas de kilómetros, parecían más que hechos aislados, el acople natural de un soloúnico espacio.

Lo mismo sucedió con el cementerio. De lejos: diagrama rectangular con señales y flechas; de cerca, lugar de meditación y “encuentro”.

Lo interesante de las costumbres chinas es que en vez de llevar flores o comidas a los cementerios: usual en diversas culturas, llevan piedras rotuladas con alguna frase o imagen. Por ejemplo: “tu hijo que aún te ama” o figura-de-familia-sentada-a-la-mesa. Así, había tumbas con montañas de piedras encima y otras con dos, tres piedras a los lados.

Estos cementerios son muy sobrios. Sólo una cruz de madera-cemento clavada a tierra y una tarja pequeña de bronce con nombre del fallecido y fechas.

Alrededor, árboles.

Gran Mongol después de estar arrodillado varios minutos, nos contó como su padre enterró un gancho de carnicería en el cuello de su madre y la arrastró por Shuking “para que aprendiera de una vez por todas a no alzarle la voz a su marido”. Después la colgó en la tiendecita del pueblo y huyó.

Este hombre, más tarde se supo, fue baleado intentando cruzar la frontera con Siberia.


El aeropuerto de Beijing es silencioso. Las personas no hablan entre sí o se lanzan frases cortas en voz baja inclinando la cabeza y acercando desmesuradamente la boca al otro. El movimiento de torso los hace parecer tentempiés que caen-levantan.

Cuando presentamos nuestros pasaportes en la cabina de verificación, los oficiales comenzaron a mirarse entre ellos y observarnos detenidamente intentando superponer nuestro rostro al del pasaporte. En esto demoraron varios minutos, tiempo que aprovechamos para despedirnos de Gran Mongol y abrazarnos.

Una vez dentro, un policía de aduana se acercó y mediante señas dio a entender que había problemas con nuestro equipaje. En la oficina, las fotos polaroid, 750 en total, estaban desparramadas sobre la mesa y dos oficiales las examinaban cuidadosamente. Al advertir nuestra presencia, el oficial-hombre: traje con chamarretas rojas, ojos saltones, se acercó y golpeándome el pecho con el índice dijo: “Tú no saber nada de China”. A lo que no respondí intentando captar los detalles de la situación: mesa de hierro, tres fotos tamaño mediano de dirigentes de la república, paredes grises, oficial-hombre, oficial-mujer, papeles...

Después de ubicar las fotos en montones desiguales el oficial-hombre, que salía constantemente y consultaba con alguien de voz parecida a la de Gran Mongol, señaló: “Estas son las que ustedes llevar”, empujando hacia delante un bultico de aproximadamente doscientas fotos.

Las recogí e introduje en un sobre amarillo. Cuando pregunté por las otras, nos miró, y casi sin abrir la boca dijo: “Distorsionan imagen de república” —haciendo un gesto de fin de todo diálogo.
Así que salimos a la pista y nos incorporamos a la cola de escalerilla del avión. Observé nuevamente el Mao. Las venas del rostro se le inflamaban y el dragón ya no soltaba sangre por la boca, sino que giraba frenéticamente sobre sí mismo y reía...

Apreté nuevamente el paquetico con las fotos.

Subimos.

23 junio 2009

Noche de San Juan. Solsticio de verano.

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Quemar lo viejo. Purificar. Viejas ideas que siempre pueden traernos nuevos efectos.

Tal vez sea hoy una buena justificación para comenzar de una vez mi cuentinovela tantas veces pospuesta.

Y comenzar a reunir los poemas que conservo (aquellos que sobrevivieron a mi dispersión y tantos extravíos) en un volumen.
Noche de San Juan. La noche más corta del
año.

Más vigilada en esta ocasión en Valencia.
Multas de hasta 6 000 euros.

Rituales para la noche de San Juan.

¿Y tú, qué harás? ¿Nuevos planes,
proyectos nuevos?

La entrevista de Guillermo Cabrera Infante a Marlon Brando.

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En el blog de Rosa Ileana Boudet, Lanzar la flecha bien lejos, podemos descargar en pdf (ocho megas, pesa mucho, eso sí), la entrevista de Guillermo Cabrera Infante a Marlon Brando, publicada por la revista Carteles en 1956. Gracias amiga, por la oportunidad.

22 junio 2009

Cinco obstáculos para decir la verdad, por Bertolt Brecht

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A veces pensamos que es suficiente con decir la verdad, con ser sinceros.

En algunas ocasiones olvidamos al personaje de El Fogonero, en
América, de Kafka, que mientras más sincero es en su defensa, más se hunde. Tiene razón, e incluso se apasiona por ello, y cree que ya con esto basta para que sea haga justicia.

¿Error de muchos cubanos de
adentro y de afuera, que en ocasiones olvidamos que importa muchísimo el procedimiento, y pensamos, sin embargo, que exponiendo nuestro testimonio en papel de víctimas o perseguidos, que ya con esto, es suficiente para que nos escuchen y nos crean?
De ahí la importancia de los libros de Primo Lévi cuando narra los horrores vividos en un campo de exterminio. ¿Quién y cómo se narran esas historias?

Escriben Deleuze y Guattari: "Pero mientras la expresión, la forma y la deformación de ésta no sean consideradas en sí mismas, no se podrá encontrar una verdadera salida, ni siquiera a nivel de los contenidos.
Sólo la expresión nos da el procedimiento".

Creo que será siempre útil releer el texto de Bertolt Brecht
.




Cinco obstáculos para decir la verdad, por Bertolt Brecht.

"Quien hoy día quiera luchar contra la mentira y la ignorancia y escribir la verdad, tiene que superar al menos cinco obstáculos. Debe tener el valor de escribir la verdad, a pesar de que en todos sitios se reprima; la perspicacia de reconocerla, a pesar de que en todos sitios se encubra; el arte de hacerla útil como un arma; el buen criterio para elegir a aquellos en cuyas manos se haga efectiva; la astucia de propagarla entre ellos. Estos escollos son considerables para aquellos que escriben bajo el régimen fascista, pero también existen para aquellos que fueron perseguidos o huyeron, e incluso para aquellos que escriben en los países de la libertad burguesa.

El valor de escribir la verdad. Parece evidente que el escritor ha de escribir la verdad, en el sentido de que no ha de reprimirla o silenciarla y de que no debe escribir nada que no sea verdad. No debe doblegarse ante los poderosos, no debe engañar a los débiles. Por supuesto que es difícil no doblegarse ante los poderosos y en cambio muy ventajoso engañar a los débiles. No agradar a los potentados significa renunciar a la propiedad. Renunciar al pago por trabajo realizado supone, según los casos, renunciar al trabajo, y rechazar la fama entre los poderosos implica muchas veces rechazar la fama enteramente. Para ello hace falta valor.

Las épocas de represión extremas son casi siempre épocas en las que se habla de cosas grandes y sublimes. Hace falta valor para hablar en esas épocas de cosas tan pequeñas y mezquinas como la comida y la vivienda de los trabajadores, en medio de tantas voces que gritan que lo importante es el sentido de sacrificio. Cuando se colma de honores a los campesinos, es una muestra de valor hablar de máquinas y piensos baratos que pudieran facilitarles su tan loado trabajo. Cuando todas las emisoras gritan que es mejor un hombre sin conocimientos ni formación que uno que sabe, entonces es una muestra de valor preguntarse: ¿mejor para quién? Cuando se habla de razas perfectas e imperfectas, es una muestra de valor preguntar si el hambre y la ignorancia y la guerra no generan grandes deformaciones. Del mismo modo hace falta valor para decir la verdad sobre uno mismo, sobre el vencido. Muchos de los que son perseguidos pierden la capacidad de reconocer sus fallos. La persecución les parece la mayor de las injusticias. Los perseguidores son los malvados, puesto que son los que persiguen; ellos, los perseguidos, son perseguidos a cuenta de su bondad. Pero esa bondad ha sido vapuleada, vencida y prohibida, y era por lo tanto una bondad débil, una bondad mala, efímera, nada fiable. Porque no es posible asignarle a la bondad la debilidad, como a la lluvia su humedad. Para decir que los buenos fueron vencidos no porque eran buenos, sino porque eran débiles, para eso hace falta valor. Por supuesto, hay que escribir la verdad combatiendo la falsedad y no puede ser algo general, sublime, ambiguo. La falsedad es precisamente de esa manera general, sublime, ambigua. Cuando se dice de alguien que ha dicho la verdad, es que algunos o muchos o uno de los otros han dicho algo distinto, una mentira o algo general, pero él ha dicho la verdad, algo práctico, real, irrefutable, dando justo en el clavo.

Hace falta poco valor para lamentarse en general por la maldad del mundo y el triunfo de la brutalidad y amenazar con el triunfo del espíritu, en una parte del mundo en el que esto aún está permitido. Y entonces muchos actúan como si hubiera cañones apuntando sobre ellos, cuando lo único que les apunta son unos anteojos de teatro. Proclaman a gritos sus exigencias de tipo general a un mundo de amigos de gente insignificante. Exigen una justicia global en pro de la cual jamás han hecho nada, y una libertad universal para conseguir una parte del botín que durante tanto tiempo han tenido que compartir. Sólo consideran verdad lo que suena bien. Y si la verdad es algo numérico, seco, real, algo que cuesta trabajo encontrar y que requiere estudio, entonces para ellos no es verdad ni nada que les ponga en trance. No tienen más que el comportamiento aparente de aquellos que dicen la verdad. Lo miserable de ellos es que no saben la verdad.


La perspicacia de reconocer la verdad

Puesto que es difícil escribir la verdad, ya que en todos sitios se reprime, parece que para la mayoría escribir la verdad o no es una cuestión de ideología. Creen que para eso únicamente hace falta valor. Olvidan la segunda dificultad: encontrar la verdad. En modo alguno puede decirse que sea fácil encontrar la verdad.

En primer lugar ya no resulta sencillo dilucidar qué verdad merece la pena decir. Así es como ahora, por ejemplo, los grandes Estados civilizados acaban sumiéndose, uno tras otro ya ante los ojos de todo el mundo, en la barbarie más extrema. Además, todo el mundo sabe que la guerra civil que se lleva a cabo con los medios más terribles puede transformarse en una guerra exterior que tal vez deje nuestro continente reducido a un montón de escombros. Sin duda esto es una verdad, pero como es lógico hay más verdades. Así, no deja de ser cierto que las sillas tienen una superficie para sentarse y que la lluvia cae de arriba abajo. Muchos autores escriben verdades de esta índole. Se parecen a los pintores que cubren de bodegones las paredes de barcos a la deriva. Para ellos nuestra primera dificultad no existe, y sin embargo tienen la conciencia tranquila. Impasibles ante los poderosos, pero sin dejarse confundir tampoco por los gritos de los ultrajados, pincelan sus cuadros. Lo ilógico de su forma de actuar provoca en ellos mismos un “profundo” pesimismo, que venden a buen precio y que en realidad estaría justificado más bien en otros, a la vista de los maestros y las ventas. Y a pesar de todo no resulta fácil reconocer que sus verdades son del estilo de las de las sillas o la lluvia, normalmente suenan muy distintas, como verdades acerca de cosas importantes.

Esa gente no encuentra la verdad que merece la pena escribir. Otros por el contrario se ocupan realmente de las tareas más urgentes, no temen ni a los poderosos ni a la pobreza, pero sin embargo no pueden encontrar la verdad. Les faltan conocimientos. Están llenos de viejas supersticiones, de famosos prejuicios, bellamente formados hace mucho tiempo. El mundo es demasiado enrevesado para ellos, ignoran los hechos y no perciben las causas. Además de la ideología se requieren conocimientos que puedan adquirirse y métodos que puedan aprenderse. En esta época de grandes realidades y transformaciones, todos los escritores necesitan tener conocimientos de la dialéctica materialista, de economía y de historia, y pueden adquirirlos a través de libros y por iniciación práctica, si existe el tesón necesario. Pueden descubrirse muchas verdades de una forma más simple, partes de la verdad o hechos que lleven a encontrar la verdad. Si se quiere buscar está bien tener un método, pero también se puede encontrar sin método, o incluso sin buscar. Pero de una forma tan accidental es difícil conseguir una exposición de la verdad tal que sirva a la gente para saber como se debe actuar. Las personas que tan sólo escriben hechos pequeños no son capaces de hacer practicables las cosas de este mundo. Pero la verdad tiene únicamente ese objetivo y no otro. Esa gente no está a la altura de la exigencia de escribir la verdad.

Cuando alguien está dispuesto a escribir la verdad y es capaz de reconocerla, le quedan aún tres dificultades.


El arte de hacer útil la verdad como arma

Hay que decir la verdad por las consecuencias que se desprenden de ella en cuanto al comportamiento. Como ejemplo de una verdad de la cual no puede extraerse ninguna consecuencia o sólo consecuencias erróneas, nos servirá la opinión tan extendida de que las graves circunstancias que reinan en algunos países se deben a la barbarie. En función de esta idea, el fascismo es una oleada de barbarie que ha irrumpido en algunos países con el poder de la naturaleza.

Según este planteamiento, el fascismo representa un tercer poder, nuevo, junto (y por encima de) el capitalismo y el socialismo; de acuerdo con esto, el movimiento socialista, y no sólo él, también el capitalismo, habría podido seguir subsistiendo sin el fascismo, etc. Por supuesto, ésta es una afirmación fascista, una capitulación ante el fascismo. El fascismo es una fase histórica en la que ha entrado el capitalismo, y por lo tanto algo nuevo y al mismo tiempo algo viejo. El capitalismo existe en los países fascistas tan sólo como fascismo y el fascismo sólo puede ser combatido en tanto que capitalismo, como el capitalismo más desnudo, insolente, represivo y engañoso.

¿Cómo puede querer alguien decir la verdad sobre el fascismo, al que se opone, si no quiere decir nada en contra del capitalismo, que es lo que lo causa? ¿Cómo podrá hacerse practicable su verdad?

Los que se oponen al fascismo, sin estar en contra del capitalismo, los que andan lamentándose por la barbarie generada por la barbarie, se parecen a la gente que quieren comer su ración de ternera, pero no toleran que deba sacrificarse al animal. Quieren comerse la ternera, pero no soportan ver la sangre. Se contentan con que el carnicero se lave las manos antes de servirles la carne. No están en contra de las condiciones de distribución de la riqueza que genera la barbarie, sólo contra la barbarie. Alzan su voz contra la barbarie y ello en países en los que reinan las mismas condiciones de distribución de la riqueza, pero en los que los carniceros aún se lavan las manos antes de servir la carne.

Las acusaciones tajantes contra medidas bárbaras pueden tal vez ser efectivas durante un breve tiempo, siempre que quienes las escuchen crean que en sus países no podrían plantearse semejantes medidas. Ciertos países son capaces de mantener aún en pie sus condiciones de distribución de la riqueza con medios menos violentos que otros. La democracia aún les presta los servicios para los que otros han de recurrir a la violencia, a saber, la garantía de la propiedad de los medios de producción. El monopolio sobre las fábricas, minas, tierras, genera por doquier circunstancias de barbarie; sin embargo, éstas son menos visibles. La barbarie se hace ostensible en el momento en que el monopolio ya no puede protegerse más que mediante la violencia abierta.

A algunos países que aún no precisan renunciar también, a causa de los monopolios de la barbarie, a las garantías formales del Estado de Derecho, así como a lujos tales como el arte, la filosofía, la literatura, les complace especialmente escuchar a quienes vienen de fuera reprochando a su patria el hecho de que renuncien a semejantes lujos, ya que esperan sacar partido de ello en las guerras venideras. ¿Hay que decir que han reconocido la verdad aquellos que por ejemplo exigen a voz en grito: lucha sin cuartel contra Alemania “puesto que esa es la auténtica patria de la maldad en esta época, la filial del infierno, la residencia del anticristo”? Mejor habría que decir que son gente perturbada, desorientado y perniciosa. Porque la conclusión de esa palabrería es que este país debe ser devastado. El país entero con todos sus habitantes, porque el gas tóxico no selecciona a los culpables cuando mata.

La persona despreocupada que no conoce la verdad se expresa en términos generales, elevados e imprecisos. Dice despropósitos sobre los alemanes, se lamenta por el mal; y el que escucha, en el mejor de los casos, no sabe qué hacer. ¿Debe tomar la determinación de no ser alemán? ¿Desaparecerá el infierno si él es bueno? También los comentarios sobre la barbarie nacida de la barbarie son de ese estilo. Según ellos, la barbarie surge de la barbarie y se acaba mediante la civilización surgida de la cultura. Todo esto está expresado en términos muy generales, no en función de las consecuencias que tiene para la conducta, y en el fondo no se dice a nadie en concreto.

Ese tipo de descripciones muestran tan sólo unos cuantos eslabones de la cadena de razones y pintan ciertas fuerzas motrices como indomables. Tales descripciones revelan mucho oscurantismo en el que se albergan las fuerzas que provocan las catástrofes. ¡Con un poco de luz aparecerían personas como causantes de las catástrofes! Porque vivimos en una época en la que el destino del ser humano es el ser humano.

El fascismo no es una catástrofe natural, que pueda entenderse precisamente a partir de la “naturaleza” de la persona. Pero incluso en el caso de las catástrofes naturales, hay formas de describirlas dignas del ser humano porque apelan a su fuerza combativa.

En muchas revistas americanas aparecieron publicadas, tras un gran terremoto que destruyó la ciudad de Yokohama, fotografías que mostraban un campo de ruinas. En el pie de la foto ponía “steel stood” (el acero se mantuvo en pie) y verdaderamente quien de primeras sólo hubiera visto ruinas, se percataba entonces, alertado por el pie de foto, de que algunos edificios altos se habían mantenido en pie. Entre las descripciones que pueden darse de un terremoto, las de los ingenieros de obras públicas son de incomparable relevancia. En ellas se contemplan los corrimientos del terreno, la fuerza de los impactos, el calor generado, etc., y dan lugar a un tipo de construcciones que resisten los seísmos. Quien quiera describir el fascismo y la guerra, las grandes catástrofes no naturales, ha de elaborar una verdad practicable. Tiene que mostrar que son catástrofes que los poseedores de los medios de producción les preparan a las ingentes masas de trabajadores sin medios propios de producción.

Si se quiere escribir satisfactoriamente la verdad acerca de hechos graves, debe escribirse de tal forma que puedan reconocerse cuales son sus causas evitables. Cuando se reconocen las causas evitables pueden combatirse los hechos graves.


El criterio para elegir a aquellos en cuyas manos la verdad se hace eficaz

Por la costumbre secular de comerciar con lo escrito en el mercado de las opiniones y los relatos y por el hecho también de habérsele quitado al escritor su preocupación por lo escrito, el escritor ha ido ganando la impresión de que su cliente o quien le hace los encargos, el intermediario, transmite lo escrito a todo el mundo. Pensaba: yo hablo, y quienes quieren escuchar, escuchan. En realidad hablaba, y los que podían pagar, escuchaban. No todos escuchaban lo que decía, y los que lo escuchaban no querían oírlo todo. Sobre eso se ha dicho mucho, pero no lo suficiente; sólo quiero poner aquí de relieve que ese “escribir a alguien” se ha transformado en un “escribir”. Pero la cuestión es que la verdad no puede escribirse a secas; sin duda hay que escribírsela a alguien para quien sea de utilidad. El conocimiento de la verdad es un proceso común a escritor y a lector. Para decir algo bueno hay que saber escuchar bien y oír cosas buenas. La verdad debe decirse y oírse con interés. Y para nosotros, los escritores, es importante a quién se la decimos y quién nos la dice.

Hemos de decir la verdad a cerca de lo que va mal a aquellas personas a las que peor les va, y es también a través de ellos como debemos descubrirla. No se debe hablar exclusivamente a la gente de una determinada ideología, sino a la gente a la que le correspondería esa ideología por razón de su situación. ¡Y los que os escuchan no dejan de transformarse! Incluso puede hablarse a los verdugos, si el pago por ejecución no llega a producirse o el riesgo es demasiado grande. Los campesinos bávaros se oponían a cualquier tipo de revolución, pero una vez que la guerra hubo durado lo suficiente y los hijos volvieron a casa y no encontraron sitio en las granjas, entonces sí se les pudo movilizar para la revolución.

Para los escritores es importante atinar con el tono de la verdad. Normalmente lo que se oye es un tono muy suave y doloroso, el de la gente que no puede ni matar una mosca. Quien oye este tono y se encuentra en la miseria, se vuelve aún más miserable. Así es como hablan los que tal vez no sean enemigos, pero a buen seguro tampoco correligionarios. La verdad es algo beligerante, no sólo combate la falsedad, sino también a determinadas personas que la propagan.


La astucia de extender la verdad entre mucha gente

Hay muchos que, orgullosos de tener valor para decir la verdad, dichosos de haberla encontrado, cansados tal vez del trabajo que cuesta darle una forma practicable, esperando impacientes que recurran a ella aquellos cuyos intereses ellos defienden, no consideran necesario tener que echar mano de la astucia a la hora de propagar la verdad. Y así es como a veces su trabajo queda sin efecto. En todos los tiempos se ha utilizado la astucia a fin de propagar la verdad cuando esta era reprimida o encubierta. Confucio falseó un viejo calendario histórico patriótico. Tan sólo cambió ciertas palabras. Donde decía: “El monarca de Kun hizo matar al filósofo Wan porque había dicho tal o cual cosa”, Confucio puso, en lugar de “matar”, “asesinar”. Y si ponía que el tirano Fulano de tal había perdido la vida en un atentado, el puso “había sido ejecutado”. De esa manera, Confucio abrió paso a una nueva valoración de la historia.

Quien en nuestros tiempos dice pueblo en lugar de población y tierras en lugar de suelo, está dejando de secundar muchas mentiras. Quita a las palabras su corrupto misticismo. La palabra pueblo implica una cierta unidad y apunta a unos intereses comunes y por lo tanto tan sólo debería utilizarse cuando se está hablando de varios pueblos, porque entonces como mucho se puede imagina una comunidad de intereses. La población de una comarca tiene intereses diversos, incluso contrarios, y ésa es una verdad que se reprime. Y, del mismo modo, quien habla del suelo y pinta los campos pensando en los ojos y las narices, hablando de su color y su olor a tierra, secunda las mentiras de los poderosos, porque lo importante no es la distribución del suelo, ni el tesón para cultivarlo, ni el amor que la persona pueda profesarle, sino principalmente el precio del cereal y el precio del trabajo. Aquellos que sacan beneficios del suelo no son los que sacan de él el cereal, y en las bolsas no se conoce el olor del terruño. Allí huele a otra cosa. Por el contrario, la palabra adecuada es tierra; con ella se engaña menos. Para la palabra disciplina habría que elegir la palabra obediencia, allá donde reina la opresión, porque la disciplina también es posible sin señor y por ello constituye algo en sí más noble que la obediencia. Y mejor que la palabra honor es dignidad humana, porque así el individuo no desaparece tan fácilmente de la vista. ¡Ya se sabe que morralla aspira a poder defender el honor de un pueblo! Y lo pródigos que son los ahítos a la hora de repartir honor a aquellos que les sacian y a la vez mueren de hambre. La astucia de Confucio puede utilizarse aún hoy.

Confucio sustituyó valoraciones injustificadas a cerca de asuntos nacionales por otras justificadas. El inglés Tomás Moro describió en una utopía un país en el que reinaba un estado justo de cosas... ¡era un país muy distinto del país en el que vivía, pero se le parecía mucho, menos en las condiciones de la vida!

Lenin, amenazado por la policía del zar, quiso reflejar la explotación y represión de la isla de Sajalín por parte de la burguesía rusa. En vez de Rusia, puso Japón, y en lugar de Sajalín Corea. Los métodos de la burguesía japonesa trajeron a la memoria de todos los lectores los de la Rusia de Sajalin, pero no se prohibió el escrito, ya que Japón estaba enemistado con Rusia. Muchas de las cosas que no se pueden decir en Alemania sobre Alemania pueden decirse sobre Austria.


Hay múltiples argucias con las que poder engañar al receloso Estado.

Voltaire combatió la creencia de la Iglesia en los milagros escribiendo una poesía galante sobre la Doncella de Orleáns. Describió los milagros que sin duda debieron ocurrir para que Juana se mantuviera virgen en un ejército y en una corte y entre monjes. Merced a la elegancia de su estilo y el relato de aventuras eróticas, extraídas de la voluptuosa vida de los poderosos, sedujo a estos para que abandonaran una religión que les proporcionaba los medios para esa vida desahogada. Así es como dio la posibilidad de que sus obras, por medios ilícitos, llegaran a aquellos para los que estaban pensadas. Los poderosos de entre sus lectores potenciaron o consintieron la propagación sin recurrir a la policía, que defendía sus diversiones. Y el gran Lucrecio subraya de forma expresa que esperaba que la belleza de sus versos contribuyera a la propagación del ateísmo epicúreo.

Efectivamente, que el nivel literario de una afirmación sea alto puede servir de protección a un relato. No obstante, algunas veces también levanta sospechas. Y entonces puede que se trate de rebajarlo adrede. Es lo que ocurre por ejemplo cuando, en la desprestigiada forma de la novela policíaca, se infiltran de tapadillo relatos de circunstancias precarias en pasajes desapercibidos. Tales descripciones justificarían plenamente una novela policíaca. El gran Shakespeare rebajó el nivel por consideraciones de mucha menor enjundia cuando, con toda intención, restó fuerza al discurso de la madre de Coriolano, a lo largo del cual ella se enfrenta a su hijo, que marcha sobre la ciudad que le vio nacer; Shakespeare quería que Coriolano cejara en sus planes no por auténticas razones o por una profunda emoción, sino por una cierta dejadez con la que se abandonaba una vieja costumbre. Shkespeare nos brinda otro ejemplo de verdad difundida astutamente en el parlamento de Antonio junto al cadáver de Cesar. No deja de hacer hincapié en que el asesino de Cesar, Bruto, es un hombre honorable, pero también relata su acción, y el relato de esa acción es más impresionante que el del propio autor; de modo que el orador se deja arrastrar por los hechos, concediéndoles un mayor grado de elocuencia que “a sí mismo”.

Un poeta egipcio, que vivió hace cuatro mil años, se valió de un método similar. Era una época de grandes luchas de clases. La clase hasta entonces dominante se defendía denodadamente de su gran adversario, la parte de la población que hasta entonces solo era sierva. En el poema se presenta en la corte del señor un sabio que exhortaba a la lucha contra los enemigos del interior. Relata extensa e intensivamente el desorden surgido tras el levantamiento de las capas inferiores. Ese relato es como sigue:

Así es: los nobles se quejan y los humildes se alegran.
Todas las ciudades dicen: expulsemos a los fuertes de entre nosotros.
Así es: se abren los despachos, se sacan las listas y los siervos se convierten en señores.
Así es: ya no hay quien reconozca al hijo de un notable.
El niño de la señora se convierte en el hijo de su esclava.
Así es: han atado a los ciudadanos a la rueda del molino.
Han sido aquellos que nunca vieron la luz del día.
Así es: se destrozan las cajas de ébano para las ofrendas.
A hachazos convierten la maravillosa madera de Sesnem en camas.
Mirad: la corte ha sucumbido en una hora.
Mirad: los pobres del país se han convertido en ricos.
Mirad: quien no tenía pan, tiene ahora un granero, su despensa se llena con los
bienes de otro.
Mirad: al hombre le sienta bien tomar su alimento.
Mirad: quien no tenía grano ahora tiene ciento; quien necesitaba donativos de
trigo es ahora quien los reparte.
Mirad: quien no tenía yuntas de bueyes, posee ahora rebaños; quien no podía
hacerse con bestias de labranza tiene ahora rebaños.
Mirad: quien no podía hacerse una habitación tiene ahora cuatro paredes.
Mirad: los consejos buscan refugio en el granero; a quien apenas estaba
Permitido descansar en los muros tiene ahora una cama. [i]
Mirad: quien no podía hacerse una barca, tiene ahora barcos, y si el dueño los
Mira ya no son suyos.
Mirad: quienes tenían ropaje van ahora en harapos, y quien tejía para otros posee
Ahora excelente lino.
Mirad: el rico duerme sediento, y quien antes le pedía los posos, tiene ahora
Cerveza de la fuente.
Mirad: quien no entendía de cómo tocar el harpa tiene ahora un harpa, aquel ante
Quien no se cantaba aprecia ahora la música.
Mirad: quien antes dormía sólo a causa de su miseria, ahora encuentra mujeres,
El que antes miraba su rostro en el agua tiene ahora un espejo.
Mirad: los más ilustres del país corren por ahí sin nada que hacer. A los grandes
Ya no se les comunica nada.
Quien era mensajero, envía ahora a otro...
Mirad: hay cinco hombres enviados por sus señores.
Dicen: ahora haced vosotros vuestro camino, que nosotros ya hemos llegado.
Resulta evidente que esta es la descripción de un desorden que debe parecer muy deseable a los oprimidos. Y sin embargo el poeta es difícilmente comprensible. Él condena expresamente esa situación, aunque mal...

Jonatan Swift propuso en un opúsculo que, para que el país alcance el bienestar, se escabechará los niños de los pobres para venderlos luego como carne. Hizo cálculos exactos que probaban que se puede ahorrar mucho si uno no se arredra ante nada.

Swift se hizo el tonto. Defendía una determinada forma de pensar, que él repudiaba, con gran pasión y profundidad en una cuestión que ponía en evidencia ante todo el mundo la crueldad de esa ideología. Cualquiera podría ser más inteligente que Swift o al menos más humano, sobre todo aquel que hasta ahora no haya estudiado determinadas ideas teniendo en cuenta las consecuencias derivadas de ellas.

La propaganda a favor del pensamiento, sea cual sea el terreno en que se lleve a cabo, sirve a la causa de los oprimidos. Tal propaganda es muy necesaria. Bajo los gobiernos que sirven a la explotación, pensar está visto como algo mezquino.

Se ve bajo algo como aquello que es útil para los que se mantienen abajo. Ruin se considera también la constante preocupación por el hartazgo; el desprecio por los honores que se ofrecen a los defensores del país donde estos mueren de hambre; dudar del Führer, cuando éste lleva a la calamidad; la aversión al trabajo que no alimenta a quien lo realiza; el enfado contra la obligación de actuar absurdamente, la indeferencia hacia la familia a la que el interés ya no serviría. Se tacha a los hambrientos de glotones, que no tienen nada que defender, de cobardes que dudan de sus opresores, de personas que dudan de su propia fuerza, que pretenden un salario por su trabajo, de haraganes, etc. Bajo esos gobiernos pensar es considerado en casos generales como ruin y cae en desprestigio. Ya no se enseña a pensar en ningún sitio y, donde surge, se persigue. No obstante, siempre hay ámbitos en los que se puede aludir a los éxitos del pensamiento sin recibir castigo; se trata de aquellos ámbitos en los que las dictaduras precisan del pensamiento. Así, por ejemplo, se pueden demostrar los éxitos del pensamiento en los ámbitos de la ciencia bélica y la técnica. También el racionamiento de las reservas de lana mediante una buena organización e invención de fibras sustitutivas requiere del pensamiento. El empeoramiento de la alimentación, la educación de los jóvenes para la guerra, todo ello requiere pensar. Puede describirse. La alabanza de la guerra, del objetivo irreflexivo de este pensamiento, puede evitarse con astucia; así el pensamiento surgido de la pregunta de cuál es la mejor forma de hacer la guerra puede llevar a la cuestión de si esta guerra tiene sentido y emplearse en la cuestión de cuál es la mejor forma de evitar una guerra inútil.

Como es natural, es difícil plantear esta cuestión de forma pública. Entonces ¿no puede aprovecharse el pensamiento que se ha propagado, en otras palabras, configurarlo radicalmente? La respuesta es: sí.

A fin de que, en una época como la nuestra, siga siendo posible la opresión, que sirve a la explotación de una (mayor) parte de la población por parte de la otra (pequeña) parte, es necesario que la población tenga una actitud muy determinada, que debe abarcar todos los ámbitos. Un descubrimiento en el campo de la zoología como el del inglés Darwin de repente podía convertirse en un peligro para la explotación; no obstante durante un tiempo la Iglesia fue la única que se ocupó de ello, mientras que la policía no se percataba de nada. En los últimos años, las investigaciones de los físicos han llevado a conclusiones en el campo de la lógica que no en vano podrían resultar peligrosas para una serie de principios y creencias que sirven a la opresión. El filósofo estatal prusiano Hegel, inmerso en difíciles investigaciones en el campo de la lógica, proporcionó a Marx y Engels, los clásicos de la revolución proletaria, métodos de un valor incalculable. El desarrollo de las ciencias se produce en conjunto, pero no de manera uniforme, y el Estado no está capacitado para controlarlo todo. Los defensores de la verdad pueden elegir campos de batalla que pasen relativamente inadvertidos. Todo depende de que se enseñe una forma correcta de pensar, un pensamiento que pregunte a todas las cosas y sucesos por su lado efímero y cambiable.

Los poderes tienen una profunda aversión a las transformaciones profundas. Quieren que todo se quede como está, si puede ser por mil años, mejor. Y si la luna se detuviera y el sol dejara de girar, mejor todavía. Porque entonces a nadie le entraría hambre ni querría cenar. Una vez que ellos han disparado, resulta que el adversario no debe poder disparar, y que su disparo ha de ser el último. Una forma de ver las cosas que ponga especial énfasis en lo pasajero es un buen medio para dar ánimos a los oprimidos. Y también el hecho de que en cada cosa y en cada situación surja y crezca una contradicción supone algo que ha de esgrimirse frente a los vencedores. Tal forma de ver las cosas (como la de la dialéctica, la doctrina del fluir de las cosas) puede empezar a practicarse investigando cuestiones que se escapan a los dominadores durante un tiempo. Pueden utilizarse en la biología o en la química. Pero también pueden practicarse en el relato del porvenir de una familia sin levantar demasiado revuelo. La dependencia de cada cosa de otras muchas que están en continuo cambio es un pensamiento peligroso para las dictaduras y puede mostrarse en múltiples formas, sin dar margen a la policía. Una descripción detallada de todas las circunstancias y procesos que afectan a un hombre que abre un estanco puede suponer un duro golpe contra la dictadura. Todo el que reflexione un poco sabrá por qué. Los gobiernos que sumen a las masas humanas en la miseria deben evitar que en medio de la miseria se piense en el gobierno. Hablan mucho del destino. Él es quien tiene la culpa de la miseria, no ellos. Quien investigue en las razones de esa penuria es detenido antes de que tope con el gobierno. Pero, en general, es posible contrarrestar tanta palabrería sobre el destino; se puede mostrar que el destino de cada persona es preparado por otras personas.

Y esto puede ocurrir de muy diversas maneras. Por ejemplo puede narrarse la historia de una granja, la de una granja islandesa, por ejemplo. El pueblo entero habla de que sobre la granja pesa una maldición: una campesina que se ha echado a un pozo, un campesino que se ha ahorcado. Un día se celebra una boda, el hijo del campesino se casa con una muchacha que aporta unas cuantas tierras como dote. La maldición huye de la granja. El pueblo no está del todo de acuerdo a la hora de valorar ese feliz golpe de fortuna. Unos lo atribuyen a la naturaleza alegre del joven campesino, otros a las tierras que la joven campesina ha aportado y que han devuelto la vida a la granja.

Pero incluso en un poema que muestra un paisaje puede conseguirse algo, que se incluyan en la naturaleza las cosas que ha creado el ser humano.


Hace falta astucia para que la verdad se propague.


La gran verdad de nuestro tiempo (con cuyo conocimiento no basta, pero sin cuyo conocimiento no puede encontrarse ninguna otra verdad de importancia) es que nuestro continente se sume en la barbarie porque la propiedad se vincula forzosamente a los medios de producción. ¿De que sirve escribir algo valeroso de lo que se desprenda que el estado en el que nos sumimos es bárbaro (lo cual es cierto), si no está claro por qué hemos llegado a este estado? Hemos que decir que se tortura, porque las relaciones de propiedad han de mantenerse intactas. Por supuesto, cuando decimos esto perdemos muchos amigos que están en contra de la tortura, porque creen que las relaciones de propiedad podrían mantenerse sin la necesidad de la tortura (algo que no es cierto).

Tenemos que decir la verdad acerca de la situación de barbarie que existe en nuestro país, que puede hacerse aquello que la llevaría a desaparecer: cambiar las condiciones de la propiedad.
Y además debemos decírselo a aquellos que más sufren con el reparto de la propiedad y más interés tienen en cambiarlo: a los trabajadores y a aquellos que podemos presentar como aliados suyos, porque ellos en realidad tampoco tienen propiedad sobre los medios de producción, aunque participen de los beneficios.


Y, en quinto lugar, tenemos que actuar con astucia.

Y estos cinco obstáculos hemos de superarlos a la vez, porque no podemos investigar la verdad acerca de la situación de barbarie sin pensar en aquellos que la padecen y mientras nosotros, sacudiéndonos siempre todo arrebato de cobardía, buscamos las verdaderas causas en función de aquellos que están dispuestos a utilizar sus conocimientos, tenemos que pensar también en hacerles llegar la verdad de tal manera que en sus manos pueda ser un arma y al mismo tiempo hacerlo de forma tan astuta que esa transmisión no pueda ser descubierta y abortada por el enemigo.

Esto es lo que se pide cuando se pide que el escritor diga la verdad".

21 junio 2009

Videos del asesinato de Neda en Irán...

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Según leo, Neda tenía 27 años, estaba embarazada y murió al lado de su padre, de un disparo en el corazón. La llamada Guardia Revolucionaria la asesinó (también dejo enlace al artículo de Jon Lee Anderson, en traducción de Ernesto Hernández Busto, sobre la milicia Basij).

Neda, en persa, significa voz.

YouTube, recomienda tener más de 18 años para ver los videos.




Día de los padres. Regalo de Lía Villares, Orlando Luis Pardo, y Elena V. Molina.

5 comentarios
Un abrazo a todos los padres que también han sido madres.

La propina 10, está dedicada a mi viejo.

Y en la primera parte del poemario Borde, el quinto poema, también.

Para mi hermano Rubén Duarte, padre y abuelo, dediqué un largo poema (que según Juan Carlos Flores, es mi mejor poema), en 1992, Conversación con Robert Lowell.

Y yo, como regalo, recibí una composición de Lía, una foto de Orlando, y otras de Elena.

composición de Lía.

Mensaje de Lía Villares.

Para el domingo no vamos a tener conexión así que mi beso te va a aquí, mi abrazo desde la madrugada luyanera, chubasquera y calurosa. Yo también te quiero mucho!!!

foto de Orlando Luis.
Mensaje de Orlando Luis.

Un habanabrazo pa ti...
Y te devuelvo carne por consuelo,
tan pronto tomé esta foto hoy, me dije, cojones fue JAAD quien disparó
(literalmente) por mí.
Dale el mejor uso posible a la matrona en España por mí.
Tuyo,
OLPL.

Y el regalo de Elena V. Molina Cuatro fotografías suyas de lugares o con motivos que han sido importantes en mi vida.

Un republicano en La Plaza de La Catedral.

Muelle de Caballería.

Estatua de Colón en el Museo de los Capitanes Generales.

Elena en el Callejón del Chorro.

Mensaje de Elena.

UN BESO MUY GRANDE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Yo te quiero mucho!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


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