El tanque que me acompañó en la esquina de mi cuarto, en el balcón, en el cruce de las calles de Escobar y San Miguel. Justo ahí quemé todo lo escrito, lo que fui acumulando y luego supe destruir. Lo poco que conservo, es gracias a amigos que guardaron alguna que otra copia. Por eso me convertí en Excritor.
…aprendí con Deleuze: como rizoma, saca la cabeza (levantándola, nunca gacha) por cualquier sitio, se mueve, maquina, produce y se reproduce como virus, incluso, sobrevive en un callejón sin salida...
…ahora, más. Y después, todavía más... ¿te atreves? ¿y aún después, te atreverías?
…así fue cambiando mi vida, apenas sin moverme, a veces, extraño de mí, fantasma de mí, deambulando por los rincones de la ciudad y por rincones oscuros de mi alma…
¿dije, alma?
...sí, alma. Pon la palabra que más te guste en sustitución…
…yo estuve loco (aún lo estoy, pero regateo a la enfermedad mental, mi locura, en un intento de llegar a la nueva lucidez, y así vivir mis cuatro días), y estuve a punto de matarme dos veces, y luego, cuando quise vivir pero no me alcanzaban las fuerzas, me autodestruí con la escritura…
…me explico: de la escritura pasé a la excritura: quemé, en varios momentos de mi vida, todo lo escrito…
Amir Valle dijo una vez en su peña del Centro Cultural Habana (antigua librería VietNam), Jorgito es el verdadero escritor de mi generación porque no ha publicado nada, y todo lo quema, lo destruye…
No importa. Un año después, publiqué mi único libro de relatos terminados. Hace años que no quemo (diez años sin quemarme, es mucho tiempo), va acercándose la hora de la próxima pira…
Sin embargo, ahora que asumo, después de dos décadas, mi condición de excritor, termino un poemario (el segundo en dos años), y comienzo una ripionovela…
Se acerca la vejez o la muerte…
Mi momento de ser sepultado por mí mismo…
…así fue cambiando mi vida, apenas sin moverme, a veces, extraño de mí, fantasma de mí, deambulando por los rincones de la ciudad y por rincones oscuros de mi alma…
¿dije, alma?
...sí, alma. Pon la palabra que más te guste en sustitución…
…yo estuve loco (aún lo estoy, pero regateo a la enfermedad mental, mi locura, en un intento de llegar a la nueva lucidez, y así vivir mis cuatro días), y estuve a punto de matarme dos veces, y luego, cuando quise vivir pero no me alcanzaban las fuerzas, me autodestruí con la escritura…
…me explico: de la escritura pasé a la excritura: quemé, en varios momentos de mi vida, todo lo escrito…
Amir Valle dijo una vez en su peña del Centro Cultural Habana (antigua librería VietNam), Jorgito es el verdadero escritor de mi generación porque no ha publicado nada, y todo lo quema, lo destruye…
No son las palabras textuales (pero, casi), y esa fue la idea. Tal vez un piropo condescendiente, las palabras del loquero, el amigo que quiere estimularte, el razonamiento exacto, el sentimiento exagerado, la ironía o la burla, el sincero reproche, la honesta confesión equivocada, lo que se dice por decir algo, lo dicho con absoluta convicción, y sin alardes…
No importa. Un año después, publiqué mi único libro de relatos terminados. Hace años que no quemo (diez años sin quemarme, es mucho tiempo), va acercándose la hora de la próxima pira…
Sin embargo, ahora que asumo, después de dos décadas, mi condición de excritor, termino un poemario (el segundo en dos años), y comienzo una ripionovela…
Se acerca la vejez o la muerte…
Mi momento de ser sepultado por mí mismo…


1 comentarios:
De Guennady Rodríguez Delgado:
Entonces de cabezas al fuego... no importa, ve a saber tú a dónde fueron a parar esas cenizas... si al pulmón de un viejo escritor o a la pestaña de una adolescente de centro habana y allí volvieron a convertirse en historia... porque la literatura es tan maldita como que ella misma puede dar vida a la mariposa de Lorenz... no importa lo que quemes, porque al escribirlo, cambiaste la historia de tu generación de alguna manera... aunque te cueste trabajo admitirlo por orgullo de escritor... seguirán siendo tan importantes para la vida como si ahora durmieran comidos y encuadernados... quien muere sólo hace camino para que otro avance, para que otro tome la mujer que él dejó o para que se extienda un nuevo puente, o para que otro acabe escribiendo una novela sobre el hombre que más odiaba las narraciones...
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