Salman Rushdie y Roberto Saviano: libertad de expresión...
27 noviembre 2008
En El País, un reportaje sobre la charla de Salman Rushdie y Roberto Saviano, la otra noche en Estocolmo...
block de JAAD: ripios y excrituras de perro idiota.
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En El País, un reportaje sobre la charla de Salman Rushdie y Roberto Saviano, la otra noche en Estocolmo...

CORAZÓN PEDRIZO
por Orlando Luis Pardo Lazo desde La Habanada.
No sé por qué me pasa esta aberración de lectura con Pedro Juan Gutiérrez (Matanzas, 1950): desde Trilogía sucia de La Habana (Anagrama, 1998) siempre le exijo más y más. O repetirse menos y menos.
Supongo sea el precio por ser PJG un contra-clásico. Supongo que mi temperamento esquizo se resiste al reciclaje de cualquier escritura: PJG ha hecho de su estilo una estela. Supongo que mis manías de lector límite me acercan al borde imposible del abismo, como uno de esos "últimos lectores" del argentino Ricardo Piglia (seguir leyendo)
¿Qué tiene que ver Spinoza con todo esto? Más bien se diría que carece de estilo, pues en la Ética utiliza un latín muy escolástico. Pero desconfiemos de aquellos de quienes se dice que “no tienen estilo”, pues, como ya lo observara Proust, son a menudo los más grandes estilistas. La Ética se presenta como un constante oleaje de definiciones, proposiciones, demostraciones y corolarios en los que puede reconocerse un extraordinario desarrollo del concepto. Pero, al mismo tiempo, surgen “incidentes” a título de escolios discontinuos, autónomos, que remiten unos a otros y actúan violentamente, constituyendo una cadena volcánica quebrada en la que rugen todas las pasiones, en una guerra de las alegrías contra las tristezas. Se diría que estos escolios se insertan en el desarrollo general del concepto, pero no es así: se trata más bien de una segunda Ética que coexiste con la primera a otro ritmo, con otro tono, y duplica el movimiento del concepto mediante todas las potencias del afecto.
Y existe todavía una tercera Ética, cuando comienza el Libro Quinto. Spinoza nos enseña, en efecto, que hasta entonces ha hablado desde el punto de vista del concepto, pero advierte que a partir de ese momento cambiará de estilo para hablar mediante preceptos puros, intuitivos y directos. Podríamos también pensar que, incluso aquí, continúan las demostraciones, pero esto ya no ocurre del mismo modo. La vía demostrativa camina ahora por atajos fulgurantes, actúa mediante elipsis, sobreentendidos y contracciones, procede mediante resplandores penetrantes y desgarradores. No es ya un río, ni una corriente subterránea, es fuego. Una tercera Ética que, aunque aparece al final, estaba presente desde el principio, coexistiendo con las otras dos.
En esto reside el estilo de Spinoza, bajo su latín tranquilo en apariencia. Hace vibrar tres lenguas en una lengua aparentemente reposada, introduce una triple tensión. La Ética es un libro del concepto (segundo género de conocimiento), pero también del afecto (primer género) y del precepto (tercer género). La paradoja de Spinoza consiste, por ello, en que siendo el filósofo de los filósofos, en cierto modo el más puro, es al mismo tiempo el que más se dirige a los no filósofos. Por ello, estrictamente todo el mundo puede leer a Spinoza y extraer de su lectura emociones enormes o renovar completamente su percepción, aunque comprenda mal los conceptos spinozistas. Inversamente, un historiador de la filosofía que sólo comprendiera los conceptos de Spinoza tendría una comprensión insuficiente. Se precisan dos alas, como diría Jaspers, aunque sólo fuera para llevarnos a todos, filósofos y no filósofos, hasta un límite común. Y las tres alas son el mínimo necesario para constituir un estilo, un pájaro de fuego.

De niño recuerdo que la escena que Orlando Luis describe y comenta en este post, era parte de la vida cotidiana en La Habana. Tal parece que otra vez tendremos que ver este espectáculo. Obligados. Sin chistar. Como tantas otras cosas en la incivil vida del cubano.
Y también recuerdo que en una novela de Kundera se comenta de la violencia del Estado checo, despues de la Primavera de Praga, contra los perros callejeros. Una manera indirecta de recordarle a los ciudadanos el poder y la fuerza. De intimidar. Por fin, ¿fue Stalin quien dijo que "en el socialismo la represión no se ve; se siente"?
DEATH ON TWO LEGS


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