Habana: en la noche mientras llueve...
08 junio 2008
Habana mía que estás en los cielos
santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad de una vez y para siempre.
Danos hoy el pan de cada día,
que tanto necesitamos
y por el cual morimos sin piedad.
Perdona nuestras ofensas
como nosotros perdonamos
a quienes nos persiguen,
nos destierran, nos encarcelan,
nos obligan al silencio y la miseria.
Dios te salve, Habana,
bendita tu eres entre todas las ciudades
y bendito el fruto de tu vientre
tan humillado y pobre de espíritu.
Habana, ruega por nosotros,
ahora y en la hora de nuestra muerte,
que es ya nuestro modo cotidiano
de vivir.































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