flujos, delirios, y golpes de realidad: propina ante la muerte.

Los escritores y la feria

28 junio 2007

publicado el 6 de diciembre de 2002

"Todos somos libres y revolucionarios", me dijo un escritor, citando según él palabras textuales del ministro de cultura Abel Prieto en la reunión que sostuvieron los artistas de la delegación cubana una semana antes del viaje a la Feria del Libro en Guadalajara.

La reunión del 22 de noviembre en el teatro Amadeo Roldán fue algo más que un encuentro para coordinar detalles sobre el viaje e informar sobre la Feria. La impresión que tuvieron muchos de los participantes fue que se aprovechó la ocasión para trazar lineamientos y orientaciones de carácter político.

En la mesa presidida por el ministro de Cultura, se encontraban Roberto Fernández Retamar, poeta y uno de los más leales e intransigentes ideólogos de la Revolución en el campo cultural; Carlos Martí, con su imagen de moderado y actual presidente de la UNEAC; Armando Hart, ex ministro de Cultura, e Iroel Sánchez, presidente del Instituto Cubano del Libro, y reconocido entre los escritores como un burócrata de mano dura, antipático e incondicional a la política oficialista.

Este último funcionario habló del clima favorable a Cuba creado por la objetividad de la prensa mejicana sobre la realidad de la Isla. Apuntó que aunque todos los artistas tienen libertad para expresarse no deberían dejarse provocar por la prensa de Miami. Y habló sobre el último número de la revista "Letras Libres", dedicado a Cuba pero, "donde no hay un solo escritor revolucionario" agregó.

En esa reunión se habló también de lo que se califica en los medios intelectuales de "cobertura suave de la CIA" a través de la National Endowment For Democracy (NED) y su apoyo de 83 000 dólares anuales para financiar la revista "Encuentro de la Cultura Cubana", fundada por Jesús Díaz.

Abel Prieto aclaró que la situación política en el marco de la Feria es el punto neurálgico y que se requería de una reunión aparte con otros dirigentes, funcionarios, y artistas invitados. Y recordó que "todo lo que haga Cuba va a tener una determinada lectura política. Todos somos libres y a nadie hay que sugerirle lo que tiene que decir".

Muchos artistas quieren participar en la Feria aunque consideran que se trata de una fiesta propagandística. Algunos viajan por primera vez o lo necesitan por razones profesionales, pero casi todos están dispuestos a fingir y mentir con tal de ir a México.

"¿Qué voy a hacer? Tengo que seguir la corriente", señaló otro de mis conocidos, que se dedica a la crítica literaria, y comentó las palabras de Eduardo Heras León cuando preguntó que si ante ataques y provocaciones por parte del enemigo "conviene o no adoptar una postura tal como somos, radicales y revolucionarios".

Abel Prieto desestimó la asistencia de los invitados de la Isla al lanzamiento del último número de la revista "Encuentro", que está dedicado a la memoria Jesús Díaz, diciendo que se trata de una revista de la contrarrevolución y la gusanera y que los intelectuales que colaboran con ella juegan el tristísimo papel de mercenarios. Dijo también que los ataques políticos sí hay que responderlos, pero no con "guapería ni manotazos, sino con nuestros argumentos, porque tenemos la verdad y tenemos la razón".

Para la mayoría de los invitados que asisten a la Feria -y muchos son mis amigos o conocidos- está claro que la delegación cubana es pura propaganda política pero no pueden decirlo, están obligados al silencio o a mentir. El precio de un viaje o cualquier otro privilegio tienen que pagarlo de esa manera

¿Cuál es el clima de diálogo y apertura del que tanto se discursea en las instituciones culturales de la Isla?

El ministerio de Cultura se vanagloria, y con esto parece que para ellos es suficiente, de llevar 62 editoriales, 2000 títulos, 50 000 ejemplares, y una delegación de 710 invitados. Siempre las cifras para satisfacer las mentalidades barrocas y la política de la masividad como muestra de una genuina participación democrática.

Pero, como ya sabemos, la verdadera democracia se caracteriza por el pluralismo, y no por la exclusión. La sociedad civil crea nuevos actores sociales, no pretende la uniformidad de sus miembros, y mucho menos de sus intelectuales a través de un discurso homogéneo y ortodoxo.

Escritores como Pedro Marqués de Armas, Juan Carlos Flores, Carlos Augusto Alfonso, Pedro Juan Gutiérrez, Reina María Rodríguez, Víctor Fowler, Leonardo Padura, Gerardo Fernández Fé, Raúl Aguiar, Amir Valle, o Ena Lucía Portela, entre otros, no fueron invitados. Muchas pueden ser las causas, pero la más evidente, a raíz de esa reunión de despedida, es el escaso control ideológico que sobre esos intelectuales tiene el Ministerio de Cultura.

¿Dónde están intelectuales de la talla de Raúl Rivero, Carlos Alberto Montaner, Antonio Benítez Rojo, Manuel Díaz Martínez, María Elena Cruz Varela, Rolando Sánchez Mejías, Antonio José Ponte? ¿Por qué no hubo un intento de aproximación, apertura, y diálogo con ellos?

La astucia del ministerio de Cultura llega a incluir autores como Mayra Montero, Sonia Rivera, Lichy Diego, o José Koser, que aunque viven fuera de Cuba no puede llamárseles exiliados porque a ellos se les permite la entrada a la Isla. Muchos de los intelectuales y artistas de la llamada Diáspora (término neutral muy de boga por los voceros acríticos) son, más que exiliados, emigrados.

¿Es la función de un ministerio de Cultura repetir el discurso político del gobierno? ¿Por qué hablan de un arte y una cultura revolucionarios? Ya lo sabemos, no se trata, por supuesto, de una fiesta por el libro o la cultura cubana. El ministerio de Cultura se dedica, como siempre lo ha hecho, a propagar más política que cultura.

"Abel dijo que Rafael Rojas es un muñeco, un Frankestein intelectual de la contrarrevolución", apuntó un poeta que había dicho el ministro. ¿Es verosímil hablar de apertura con semejante comentario?

Pero, por si todo lo anterior resultara poco convincente, reparemos en el exergo de libelo que les fue entregado a los escritores contra la National Endowment For Democracy (NED), y contra la revista "Encuentro". Allí se lee un pensamiento de Henry Kissinger, que citaron con intenciones irónicas, pero el gesto se volvió una amarga paradoja contra la supuesta política de apertura: "Es peligroso ser nuestro enemigo. Es fatal ser nuestro aliado".

Censura contra poetas y cantantes

publicado 9 de diciembre de 2002

Después del Festival de Hip Hop celebrado en La Habana durante el mes de agosto, la Casa de Cultura de Alamar recibió del Ministerio de Cultura la orden de revisar las letras de canciones de Rap antes de comenzar cualquier concierto. "Es una medida de prevención para evitar cualquier acto de desobediencia no acorde con nuestro proceso revolucionario", dijo la directora del centro para justificar la medida.

Según el comentario de un funcionario municipal de Cultura, la clausura del Festival de Hip Hop, incluso, estuvo programada para La Piragua, lugar céntrico y al aire libre del Vedado, y debido a la cobertura de la prensa extranjera y a la reacción de la misma frente a determinados textos abiertamente críticos, se canceló y se trasladó a última hora para el Anfiteatro de Alamar.

En aquel entonces se programó también la retransmisión del concierto de clausura por la televisión, y aunque se grabó aún no se ha salido al aire. "El asunto es que hay que evitar que el enemigo manipule un acontecimiento de ese tipo" apuntó otro funcionario.

Los comentarios anteriores pertenecen a trabajadores y dirigentes de la Casa de la Cultura de Alamar, y fueron expresados durante una conversación que pude sostener con ellos el sábado 23 de noviembre en una actividad de música y "perfomances" donde se les impidió participar a dos artistas.

Luis Eligio y Amaury fueron los creadores censurados. Ellos dos son conocidos en Alamar y en otros lugares de La Habana por sus participaciones en espectáculos de "happenings", "perfomances", y lecturas de poesía. Ambos jóvenes han logrado fundir a los grupos Zona Franca -de poetas-, y Omni -de artistas plásticos.

"La censura de hoy se debe a un acto de protesta que Amaury y yo hicimos el sábado 16 en la galería Mariano Rodríguez en la Villa Panamericana", explicó Luis Eligio. "Ese día y en ese lugar reclamamos nuestro derecho a expresarnos como artistas, y declaramos nuestro malestar por la censura que recibió nuestra instalación. Entonces, como protesta dejamos caer al suelo el tubo de pantalla de un viejo televisor que estábamos utilizando precisamente en nuestra instalación".

Lo ocurrido luego el 23 constituye entonces una represalia a estos dos artistas, que fueron citados a una reunión con la dirección municipal de Cultura para pedirles explicación por lo sucedido el sábado 16. "Las instituciones no hacen otra cosa en este país que insultar a los creadores", concluyó Luis Eligio. "En esa reunión nos dijeron que no podíamos participar por el momento en ninguna actividad de ninguna institución del municipio".

Debido a la suspensión de la lectura y el "perfomance" de Amaury y Luis Eligio, la actividad del sábado 23 se redujo a presentar a tres cantantes de Rap -que tuvieron que mostrar antes sus letras a la dirección del centro- y a escuchar música grabada. En medio del baile se desarrolló una Acción Plástica donde el público podía escribir y dibujar con pintura roja en el suelo. Una adolescente de apenas de quince años dejó su trazo en una frase del escritor Edmundo Desnoes que provocó comentarios: "El subdesarrollo es la incapacidad de acumular experiencias".

Alamar es uno de los municipios de la capital donde existe un verdadero movimiento underground de artistas de todas las manifestaciones. Aquí surgieron los primeros Festivales de Rap, a cargo y por iniciativa del músico Rensoli -hoy apartado del proyecto- por la llamada Agencia Cubana de Rap.

Poetas, pintores, músicos, performistas, trovadores, la mayoría menor de 35 años, han convertido una zona lejana del circuito cultural y del centro de La Habana, -donde la vida cotidiana es puro tedio en uno de los peores contextos arquitectónicos de La Habana- en un foco de ebullición creativa.

Sin embargo, los artistas han comenzado a preocuparse. En opinión de muchos de ellos se está gestando una nueva política de censura y exclusión por parte de la Casa de la Cultura del municipio, la dirección provincial de Cultura Comunitaria, y el Ministerio de Cultura.

El año pasado fui invitado a leer poesía y narrativa a la galería de la Casa de Cultura. Vi muchos jóvenes con iniciativa y deseos de crear un arte más allá de las coyunturas políticas. Pensé en ese momento que a tanto optimismo le seguiría una angustia y un descontento que paralizaría a muchos creadores. No les dije nada para no pasar por un aguafiestas.

Esa noche leí un relato basado en algunas de mis experiencias madrileñas durante un viaje a un congreso de jóvenes escritores españoles. Después leí poesía. El rostro de un organizador y funcionario del centro, llamado Pablo, fue suficiente para comprender que mi lectura molestaba a la oficialidad. En efecto, Pablo se retiró del lugar y cuando terminé me obsequió un libro con una dedicatoria donde expresaba su afecto y vinculación a la patria y al gobierno.

Para mí no fue necesaria otra advertencia para saber que nunca se podría articular libremente un proyecto de jóvenes artistas al margen de la cultura oficial. Después de mi lectura, el poeta Juan Carlos Flores, quien me había invitado a su tertulia mensual, perdió el empleo y nunca más se volvió a abrir ese espacio de lectura y encuentro entre artistas de Alamar y La Habana.

Un año después, muchos de aquellos jóvenes han perdido el entusiasmo. Veo en sus ojos, en sus gestos, y comprendo por lo que comentan, que la pasión comienza a enajenarlos. La desesperación es el primer síntoma de una enfermedad llamada insilio.

Antes de irme de Alamar reparé en una enorme pancarta ubicada frente a la Casa de Cultura que dice: "Por nuestra revolución de ideas dispuestos a continuar". Y me quedé observando un grafiti infantil que puede verse a un costado del edificio de la farmacia de la Zona 7; el dibujo es la personalización de unas casas que, lejos de estar alegres, lloran.

Adrienne Rich: Oscuros campos de la Républica.

13 junio 2007



Traducción de Jorge Yglesias.


Publicado en Revista Cacharro(s)




A los días


De ti deseo más de lo que nunca he pedido,
todo –las terribles historias de los noticieros
acerca de la vida en mi tiempo, el saber que es peor aún,
mucho peor –el saber qué significa ser engañado.

Niebla en las mañanas, hambre de claridad,
café y pan con compota de ciruelas ácidas.
Adormecimiento del alma en plácidos vecindarios.
Vidas marchando como si.

El torrente de un mecanógrafo, de pronto inmóvil.
Azul empapándose en la niebla, dos libélulas girando.
Aceptables niveles de crueldad, en invariable ascenso.
Todo lo que traigas en tus manos necesito verlo.

De repente comprendo el verbo sin tiempo.
Oler el cabello de otra mujer, saborear su piel.
Conocer los cuerpos a la deriva bajo las aguas.
Ser humano, decía Rosa –eso no te lo puedo enseñar.

Un gato bebe en una copa de caléndulas –su instante.
¿Seguro que el amor por la vida es interminable,
la crisis de nervios, una mecha quemada?
Deseo más de ti que lo que nunca supe pedir.

Rosados lirios silvestres en erupción, borlados tallos de maíz
en los jardines mexicanos, maíz y rosas.
Días que se abrevian, campos de fresas en fermento
con frutos magullados, en abandono.

(1991)

Inocencia: 1945

“Lo bello del asunto fue la culpa,
Entró en nosotros, rápida ginebra,
bifurcada lengua de hielo. La culpa
nos hizo de nuevo inocentes.
Nada hicimos mientras algunas
medidas extremas eran tomadas. Fuimos a la deriva. En el
inmenso salón de baile de la Reina de las Nieves había soñado
con el universo y un nuevo par de patines.
Pero también habíamos sufrido.
El milagro fue: nada

sentíamos. Sentíamos que nada habíamos
hecho. Nada que hacer. Nos sentíamos libres.
Y habíamos sufrido también.

Era la libertad que anhelábamos,
fría aguja en la corriente sanguínea.
Después de todo la culpa era un sentimiento.”

(1993)


Puesta de sol, diciembre, 1993

Peligroso por supuesto trazar
paralelos Aún más peligroso escribir

como si hubiera una dirección fija, nosotros y nuestros poemas
protegidos: la vida individual, protegida

poemas, ideas, deslizándose
en el aire, inocente

subí a la cubierta y cada tabla
resplandecía con el frío rocío Puede que esta noche hiele

Cada tabla es diferente por supuesto pero cada una fulge
húmeda, bajo un cielo complicado: montículos de tinta henchida

dendo gris aligerando la costa
un arcoiris desplegándose por entero

repentina y casualmente
Peligroso no pensar

cómo la tierra aún permanecía en ciertos lugares
mientras las chimeneas temblaban con las primeras descargas

(1993)


Deportaciones.

Ya había ocurrido mientras aún
buscábamos modelos Volver la cabeza
hacia una larga ventana horizontal que mira a la ciudad
vecinos, vendedores, paramédicos
arrancados de sus portales, sus puestos de tomates
sus discusiones de mecánicos de autos
y a los niños de los patios de las escuelas
A estas alturas sin embargo
Hay muchos más captores que capturados

Entonces: un corte en el sueño: nuestra casa:
cuatro hombres atraviesan la puerta descerrajada
Uno vestido con ligera lana veraniega y corbata de seda
Uno con la camisa abierta, alrededor de su cuello
un delgado collar con broche de plata
Uno en pantaloneta y el torso desnudo

Y han venido por nosotros, somos dos y ellos cuatro
y pienso, quizás aún son humanos
y les pregunto ¿Cuándo creen que comenzó todo esto?

como si intentara distraerlos de su propósito
como si intentara apelar a un vínculo común
como si uno de ellos pudiera ser tú
como si me ejercitara para algo
venidero

(1994)


Y ahora

Y hora mientras lees estos poemas
–tú cuyos ojos y manos amo–
–tú cuyos ojos y boca amo–
–tú cuyas palabras e ideas amo–

no creas que intentaba exponer una causa
o armar un decorado:
intenté escuchar
la voz pública de nuestra época
intenté examinar nuestro espacio público
lo mejor que pude
–intenté recordar y permanecer
fiel a los detalles, observar
con precisión cómo se movía el aire
y dónde se detenían las manecillas del reloj
y quién se ocupaba de las definiciones
y quién se alzaba al recibirlas
cuando el nombre de la compasión
fue cambiado por el de la culpa
cuando sentir con un humano extraño
fue declarado obsoleto.

(1994)


Toma

Al comienzo de este poema he dispuesto
un cuchillo para deshuesar otro para trinchar una cuchara de
madera unas tenazas.
Bajo ellos semillas de roble luz rojiza y oliva
a su alrededor.
Y tú apareces: Ésta no es tu escena
éste es el primer cuadro de un filme
que pienso hacer: sigue tu camino.
Y tú aquí me dices: Lo que se hará
con estos cuatro objetos se hará
a través de mi lente no de tus palabras.

El poeta se encoge de hombros: Yo sólo estaba en la cocina
mirando el tajador. (Eso no es todo.)
Y tú me dices: Terrible es el alcance
de lo que tengo en mente, terrible la música que he de
deplegar, y más
terrible el testimonio de la cámara moviéndose
del tajador a los granos de nieve
en remolinos contra el cristal de la ventana hasta los girantes
reflectores de la torre. Los abombados tanques amortajados
de nieve
trabajando hacia la frontera. Éste no es tu arte libresco.

Pero supón que el poeta coge el cuchillo para deshuesar y
piensa mis huesos
si al tocar ella el de trinchar piensa zanahoria, cebolla, apio
si al contemplar la cuchara de madera veo que está hendida
como por cinco inviernos de guerra
cuando no se podía encontrar apio ni cebolla ni zanahoria
al coger las tenazas susurro para qué fue todo esto

¿Y djiste sigue o simplemente cuidado?
¿Estabas hablando desde el agotamiento desde el desastre
desde tu última asignación sentías miedo
–sin tiempo para descargar las pesadas
cajas para ajustar
el sensible equipo
captar la luz rojiza y oliva escrudiñar la mano que se extiende
insegura
sobre un cuchillo para deshuesar uno para trinchar una
cuchara de madera un par de tenazas
escoger la nieve antes de que se disperse por las cabañas a oscuras
de la frontera
y la luna nade en una burbuja azulosa oscurecida
por los girantes proyectores de la torre? Aquí
lo tienes con mi letra, haz lo que tengas en mente.

(1994)

Notas sobre La Política, por Giorgio Agamben.

12 junio 2007


1. La caída del Partido comunista soviético y el dominio sin rebozo del Estado democrático-capitalista a escala planetaria han suprimido los dos principales obstáculos ideológicos que impedían el restablecimiento de una filosofía política a la altura de nuestro tiempo: el estalinismo, por una parte, y el progresismo y el Estado de derecho, por otra. El pensamiento se encuentra hoy así por primera vez frente a su tarea sin ninguna ilusión y sin coartada posible. En todas partes se está cumpliendo ante nuestros ojos la “gran transformación” que impulsa uno tras otro a los reinos de la tierra (repúblicas y monarquías, tiranías y democracias, federaciones y Estados nacionales) hacia el Estado espectacular integrado (Debord) y el “capital-parlamentarismo” (Badiou), que constituyen el estadio extremo de la forma Estado. Y así como la gran transformación de la primera revolución industrial había destruido las estructuras sociales y políticas y las categorías del derecho público del Ancien Régime, de la misma manera los términos soberanía, derecho, nación, pueblo, democracia y voluntad general cubren ahora una realidad que nada tiene que ver con lo que estos conceptos designaban antes; y, por eso, quienes continúan haciendo uso de ellos de una manera acrítica no saben literalmente de qué están hablando. La opinión pública y el consenso en nada tienen que ver con la voluntad general, no más en todo caso de lo que la “policía internacional” que hoy dirige las guerras tiene que ver con la soberanía del jus publicum Europeum. La política contemporánea es este experimento devastador, que desarticula y vacía en todo el planeta instituciones y creencias, ideologías y religiones, identidad y comunidad, y vuelve después a proponerlas bajo una forma ya definitivamente afectada de nulidad.

2. El pensamiento que viene tendrá, pues, que tratar de tomar en serio el tema hegeliano-kojeviano (y marxiano) del fin de la historia, así como la reflexión de Heidegger sobre el ingreso en el Ereignis como fin de la historia del ser. Respecto a este problema, el terreno se divide hoy entre aquellos que piensan el fin de la historia moderna sin el fin del Estado (los teóricos poskojevianos o posmodernos del cumplimiento del proceso histórico de la humanidad en un Estado universal homogéneo) y los que piensan el fin del Estado sin un correlativo fin de la historia (los progresistas de varia lección). Ambas posiciones caen por debajo de su tarea, porque pensar la extinción del Estado sin el cumplimiento del telos histórico es tan imposible como pensar un cumplimiento de la historia en el que permaneciese la forma vacía de la soberanía estatal. Si la primera tesis se muestra impotente por completo frente a la supervivencia tenaz de la forma estatal en una transición infinita, la segunda choca con la resistencia cada vez más viva de instancias históricas (de tipo nacional, religioso o étnico). Por lo demás, las dos posiciones pueden convivir perfectamente mediante la multiplicación de las instancias estatales tradicionales (es decir, de tipo histórico), bajo la égida de un organismo técnico-jurídico con vocación post-histórica.

Sólo un pensamiento capaz de pensar a la vez el final del Estado y el final de la historia, y de enfrentarlos entre sí, podrá estar a la altura de aquella tarea. Es lo que trató de hacer el último Heidegger, si bien de una manera absolutamente insuficiente, con la idea de un Ereignis, de un acontecimiento último, en el que lo que es apropiado y queda sustraído al destino histórico es el propio permanecer-oculto del principio historificante, la historicidad misma. Si la historia señala la expropiación de la naturaleza humana en una serie de épocas y de destinos históricos, el cumplimiento y la apropiación del telos histórico del que aquí se trata no significa que el proceso histórico de la humanidad esté ya sencillamente ordenado en una disposición definitiva (cuya gestión sea posible confiar a un Estacio universal homogéneo), sino que la misma historicidad anárquica que, permaneciendo presupuesta, ha destinado al hombre como ser viviente a las diversas épocas y culturas históricas, debe ahora venir como tal al pensamiento, es decir que el hombre ha de apropiarse ahora de su mismo ser histórico, de su misma impropiedad. El devenir propio (naturaleza) de lo impropio (lenguaje) no puede ser formalizado ni reconocido según la dialéctica de la Anerkennung, porque es, en la misma medida, un devenir impropio (lenguaje) de lo propio (naturaleza).

La apropiación de la historicidad no puede por eso tener aún una forma estatal – al no ser el Estado otra cosa que la presuposición y la representación del permanecer-oculta de la arjé histórica – sino que debe dejar libre el terreno a una vida humana y a una política no estatales y no jurídicas, que todavía siguen estando completamente por pensar.

3. Los conceptos de soberanía y de poder constituyente, que están en el centro de nuestra tradición política, deben, en consecuencia, ser abandonados o, por lo menos, pensados de nuevo, desde el principio. Uno y otro señalan el punto de indiferencia entre violencia y derecho, naturaleza y logos, propio e impropio, y, como tales, no designan un atributo o un órgano del orden jurídico o del Estado, sino su propia estructura original. Soberanía es la idea de que hay un nexo indecidible entre violencia y derecho, viviente y lenguaje, y que este nexo tiene necesariamente la forma paradójica de una decisión sobre el estado de excepción (Schmitt) o de un bando* (Nancy), en que la ley (el lenguaje) se mantiene en relación con el viviente retirándose de él, abandonándolo a la propia violencia y a la propia ausencia de relación. La vida sagrada, es decir, la vida presupuesta y abandonada por la ley en el estado de excepción, es el mudo portador de la soberanía, el verdadero sujeto soberano.

De este modo, la soberanía es el guardián que impide que el umbral indecidible entre violencia y derecho, naturaleza y lenguaje salga a la luz. Es necesario, empero, mantener fija la mirada precisamente sobre aquello que la estatua de la Justicia (que, como recuerda Montesquieu, era cubierta con un velo al proclamarse el estado de excepción) no debía ver, y, en consecuencia, sobre el hecho de que (como hoy está claro para todos) el estado de excepción es la regla, que la nuda vida es inmediatamente portadora del nexo soberano y, como tal, está hoy abandonada a una violencia que es tanto más eficaz en la medida en que es anónima y cotidiana.

Si existe hoy una potencia social, ésta debe ir hasta el fondo de su propia impotencia y, renunciando a cualquier voluntad tanto de establecer el derecho como de conservarlo, quebrar en todas partes el nexo entre violencia y derecho, entre viviente y lenguaje, que constituye la soberanía.

4. Mientras la decadencia del Estado deja sobrevivir por doquier su envoltura vacía como pura estructura de soberanía y de dominio, la sociedad en su conjunto está consignada irremediablemente a la forma de sociedad de consumo y de producción orientada al único objetivo del bienestar. Los teóricos de la soberanía política como Schmitt ven en ello el signo más seguro del fin de la política. Y en verdad las masas planetarias de consumidores (cuando no recaen simplemente en los viejos ideales étnicos y religiosos) no dejan atisbar ninguna nueva figura de la polis.

Sin embargo, el problema al que ha de enfrentarse la nueva política es precisamente éste: ¿es posible una comunidad política que se oriente exclusivamente al goce pleno de la vida de este mundo? ¿Pero no es éste precisamente, si bien se mira, el objetivo de la filosofía? Y cuando surge un pensamiento político moderno, con Marsilio de Padua, ¿no se define acaso por la recuperación con fines políticos del concepto averroísta de “vida suficiente” y de “bien vivir”? Aún Benjamín, en el Fragmento teológico político, no deja lugar a dudas en cuanto al hecho de que “el orden de lo profano debe orientarse sobre la idea de felicidad”. La definición del concepto de “vida feliz” (de una manera que no permita su separación de la antología, puesto que del “ser: no tenemos otra experiencia que vivir”) sigue siendo uno de los objetivos esenciales del pensamiento que viene.
La “vida feliz” sobre la que debe fundarse la filosofía política no puede por eso ser ni la nuda vida que la soberanía presupone para hacer de ella el propio sujeto, ni el extrañamiento impenetrable de la ciencia y de la biopolítica modernas, a las que hoy se trata en vano de sacralizar, sino, precisamente, una “vida suficiente” y absolutamente profana, que haya alcanzado la perfección de la propia potencia y de la propia comunicabilidad, y sobre la cual la soberanía y el derecho no tengan ya control alguno.

5. El plano de inmanencia sobre el que se constituye la nueva experiencia política es la extrema expropiación del lenguaje llevada a efecto por el Estado espectacular. Mientras en el Antiguo Régimen, el extrañamiento de la esencia comunicativa del hombre se sustanciaba en un presupuesto que servía de fundamento común (la nación, la lengua, la religión...), en el Estado contemporáneo es esta misma comunicatividad, esta misma esencia genérica (es decir, el lenguaje), lo que se constituye en una esfera autónoma en la propia medida en que deviene el factor esencial del ciclo productivo. Lo que impide la comunicación es, pues, la comunicabilidad misma; los hombres están separados por aquello que les une.

Lo anterior quiere decir también, empero, que, de este modo, lo que nos sale al paso es nuestra propia naturaleza lingüística invertida. Ésta es la razón (precisamente lo expropiado es la posibilidad misma de lo Común) de que la violencia del espectáculo sea tan destructiva; pero, por lo mismo, éste contiene todavía algo que se asemeja a una posibilidad positiva y que puede ser utilizada en contra suya. La época que estamos viviendo es también, por eso, aquella en que por primera vez se hace posible para los hombres experimentar su propia esencia lingüística; no de este o aquel contenido de lenguaje, de esta o aquella proposición verdadera, sino del hecho mismo de que se hable.

6. La experiencia de que se trata en este caso no tiene ningún contenido objetivo, no es formulable en proposiciones sobre un estado de cosas o sobre una situación histórica. Concierne no a un estado, sino a un acontecimiento de lenguaje; no hace referencia a esta o a aquella gramática, sino, por así decirlo, al factum loquendi como tal. Por eso mismo debe ser concebida como un experimento que tiene que ver con la materia misma o la potencia del pensamiento (en términos espinozianos, un experimento de potentia intellectus, sive de libertate).

Puesto que lo que se ventila en el experimento no es en modo alguno la comunicación en cuanto destino y fin específico del hombre o como condición lógico-trascendental de la política (como sucede en las seudofilosofías de la comunicación), sino la única experiencia material posible del ser genérico (es decir, experiencia de la “comparecencia” – Nancy – o, en términos marxianos, del General Intellect, la primera consecuencia que de ello se deriva es la subversión de la falsa alternativa entre fines y medios que paraliza toda ética y toda política. Una finalidad sin medios (el bien o lo bello como fines en sí) es tan extraña como una medialidad que sólo tiene sentido con respecto a un fin. Lo que se cuestiona en la experiencia política no es un fin más alto, sino el propio ser-en-el lenguaje como medialidad pura, el ser-en-un medio como condición irreductible de los hombres. Política es la exhihición de una medialidad, el hacer visible un medio como tal. Es la esfera no de un fin en sí, sino de una medialidad pura y sin fin como ámbito del actuar y del pensar humanos.

7. La segunda consecuencia del experimentum linguae es que, más allá de los conceptos de apropiación y de expropiación, lo que verdaderamente es necesario pensar es más bien la posibilidad y las modalidades de un uso libre. La práctica y la reflexión políticas se mueven hoy de forma exclusiva en la dialéctica entre lo propio y lo impropio, en que o bien lo impropio (como sucede en las democracias industriales) impone en todas partes su dominio con una irrefrenahle voluntad de falsificación y de consumo, o bien, como sucede en los Estados integristas y totalitarios, lo propio pretende excluir de sí toda impropiedad. Si, en vez de eso, llamamos común (o, como prefieren otros, igual) a un punto de indiferencia entre lo propio y lo impropio, es decir, a algo que nunca es aprehensible en términos de una apropiación o de una expropiación, sino sólo como uso, el problema político esencial pasa a ser entonces: “¿cómo se usa un común?” (Heidegger tenía quizá en mientes algo de este tipo cuando formulaba su concepto supremo no como una apropiación ni como una expropiación, sino como apropiación de una expropiación.)

Sólo si consiguen articular el lugar, los modos y el sentido de esta experiencia del acontecimiento de lenguaje como uso libre de lo comían y como esfera de los medios puros, podrán las nuevas categorías del pensamiento político – sean éstas comunidad inocupada, comparecencia, igualdad, fidelidad, intelectualidad de masa, pueblo por venir, singularidad cuaquiera – dar expresión a la materia política que tenemos ante nosotros.

* En relación con el significado de este concepto, remitimos al lector a la obra de Giorgio Agamben Homo Sacer. El poder soberano y la nuda vida. Valencia, Pre-Textos, 1998, pp. 135-44 y 241-3. (T).

Tomado de: Medios sin fin

Valencia: Pre-textos, 2001.

Adriana Normand, minicuentos

08 junio 2007

publicados en el número 6 de 33 y 1 tercio

bajar revista en word, pdf, leerla en flashpaper

adriana normand, nació en berlín, 1976. vive en cuba


función simbólica

Un profesor de psicología, de rabiosa formación pavloviana, soñó una vez que se había convertido en perro.
Y, en efecto, ocurrió.
Mostraba, al despertar, todos los atributos de la perridad: frío hocico, peludas orejas, afilados colmillos, etc.
Sin embargo, este cambio, tan importante en la vida del profesor, no significó gran cosa para los demás.
Su mujer, que siempre lo había tratado como a un perro, permaneció insensible.
Los alumnos, acostumbrados como estaban a considerarlo el perro del Director, constataron por fin la literalidad del hecho.
Mientras que los vecinos no se dieron por enterados: –A un perro, decían, no se le mira la cara–.
Preso en su perridad, el profesor no podía convertirse nuevamente en humano.
Ni soñando.
Y es que, como dijera en tantas oportunidades, si de de algo estaba realmente seguro era de que los perros carecen de función simbólica.



guam

Es la isla de Guam el reino de los cerdos. Tras los pórticos de las casas se ocultan, ojinegros, para espiar a los caminantes que transitan sus calles. Sin embargo, son imposibles de ver. Se esconden. Se vuelven invisibles. Sabe el visitante de Guam que su población está compuesta por cerdos, los imagina con manchas blancas y negras tal como los describen los libros, casi siente su respiración, mas no puede verlos. Sólo cuando emprende viaje y ya en el mar regresa a contemplar esta tierra una última vez, alcanza distinguir las mencionadas manchas, miles de ellas, que terminan haciendo parecer a la isla un gigantesco y único cerdo ojinegro.



souvenir

Vimos subir a la torre a varios. Querían admirar la vista desde aquel punto, el más alto de la fortaleza, les atraía la campana de bronce, como dormida. Algunos la hacían sonar con gran esfuerzo, sólo una vez para dejarla. Una pareja llegó después. La mujer llevaba un sombrerito de paja, el hombre una camarita. Ella miró dentro de la campana y luego la ciudad desde los cuatro flancos de la torre sin dejar de señalar a un lugar y a otro mientras sonreía a su amigo. El la detuvo un momento, le dijo algo al oído. Ella rió nerviosa y quedó seria, los ojos apagados, la boca entreabierta. Entonces la dejó sola y ella caminó hacia el foso y se asomó. Un crucero hizo su entrada en la bahía, bufando. Cuando volvimos la mirada a la torre estaba otra vez vacía.
suceso
El dueño de una platería de la calle San Rafael encontró esta mañana a un chino con un cuchillo de mesa clavado en el gaznate. La policía del barrio se ocupa en instruir la debida averiguación en vista de resolver el enigma, ya que se desconoce cómo logró penetrar en el establecimiento.



causa 007

Tres campesinos comparecieron ante el Tribunal Superior acusados de haber soltado una vaca para que un tren les pasara por encima. A la pregunta del Fiscal sobre los motivos que movieron al hecho, explicaron que el único propósito que los guió fue el ansia de carne acumulada durante años. Semejante respuesta, que arrancó carcajadas a la audiencia y hasta la sonrisa entre dientes de algún funcionario, fue desestimada por el juez, quien calificó el argumento de ficticio e inapropiado y dictó sentencia acorde con la causa 007: sacrificio indirecto de ganado vacuno por impacto de tren.
epidemia

Dos campesinos aparecieron colgados el mismo día, en el mismo cobertizo. Al anotarse dos muertes en menos de veinticuatro horas, las autoridades de M. decidieron iniciar una investigación. De acuerdo con un informe preliminar, el primero no había logrado responder a una adivinanza del segundo y éste, a su vez, había elaborado un acertijo sin respuesta por lo que burlaba las reglas del juego. El campesino número uno eligió el cobertizo ajeno, expresa el informe, movido por sentimientos de venganza, mientras culpa y horror motivaron al número dos a colgarse en el suyo: el rostro vuelto hacia la talanquera y no hacia el tanque de agua. Por su parte la adivinanza, una vez recogida, le fue entregada a un equipo de lingüistas (de formación chomskyana) que ahora trata de desentrañarla. Es importante determinar el así llamado efecto ilógico, a fin de poder evitar una posible reacción en cadena



érase un escritor a una nariz pegado

Al escritor J.A. se le cayó la nariz mientras leía uno de sus poemas favoritos a un público de adolescentes. La reacción inicial fue de una estrepitosa risa, pues sus fanáticos sabían que él acostumbraba a organizar sorpresas en sus lecturas. Hasta ese momento nadie se había percatado que J.A. sangraba a chorros por aquel lugar donde había estado su nariz. Sólo cuando sus gritos fueron más grandes que el alboroto de los adolescentes estos vieron que, en verdad, al escritor se le había caído la nariz en plena lectura.
La mayoría escapó con rapidez temiendo la posibilidad de contagio, otros quedaron paralizados y unos pocos tuvieron la idea de llevarlo a un hospital.
Transitaron de una sala en otra sin que J.A. fuera atendido. Había demasiadas urgencias y ningún médico estaba dispuesto a auxiliar a un escritor que pierde su nariz mientras lee un poema. A esto se le añade que el mutilado enseñaba lloroso su miembro caído mientras la gente huía asqueada. Cuando una nariz se desprende de su dueño por voluntad propia lo mejor es mantenerse alejado.
Finalmente encontraron una consulta de cirugía estética donde fue atendido. El doctor examinó con detenimiento la nariz desprendida del escritor y el hoyo que había quedado en su cara. Dictaminó que había pasado mucho tiempo para reponerla a su lugar pero, en cambio, podía implantarle la de otro artista, ya fallecido, que se conservaba para un caso como éste. J.A. asintió algo consolado y la operación fue efectuada.
Al verse en el espejo el recién operado constató que si bien aquella nariz no era la suya le venía muy bien y preguntó al médico el nombre de su anterior dueño. Al saberlo su alegría fue infinita, la pieza había pertenecido a Jorge Negrete, cantante al que el escritor debía su nombre.
Desde entonces J.A. cuida con esmero su nariz y comienza siempre sus lecturas entonando una ranchera mexicana.



jugada de engaño

Aquel párpado que no podía elevar bien le temblaba tanto que me daba más miedo que el revólver que el otro empuñaba. No se trata de valentía, pero estaba casi seguro que no tenían balas, menos para aquel viejo revólver que sin ninguna elegancia se animaron a sacar mientras repetían:
–Díganos quién fue, usted lo sabe, sólo a eso ha venido a La Habana.
Yo no sabía de que hablaban, mi viaje había sido motivado por el interés de aquella institución de publicar mi libro, que había presentado la otra tarde luego de un par de conferencias sobre literatura argentina y ficción, decía Renzi ante su taza de café negro. No dejaba de parecerme divertido ver a esos dos estrafalarios, los mismos que tras una trifulca habían sido expulsados por un funcionario de la Casa el día anterior, ahora delante mío, del otro lado del cañón, aunque desesperados, más que yo mismo, casi implorantes y sin atinar apenas a ordenarme que abriera la boca para meter en ella una píldora que me llegó hasta la mismísima campanilla y no me quedó otra opción que tragar.
Desperté en un cuarto sucio y maloliente en el que no se podían dar tres pasos, con las paredes descascaradas y llenas de humedad, desde donde los escuchaba discutir. Entonces hizo su entrada el del párpado escoltado por el otro que no paraba de repetir: cachimba y telégrafo, como un papagayo y quien al parecer había abandonado su papel de tipo duro y prescindía del revólver.
–Me dicen Tonino –dijo el primero más calmado– él es Richard –y señala al otro– somos los editores de la revista Víspera(s), la única publicación marginal que existe en el país. Tiene que hablar, no es que no creamos que su visita también sea para presentar su libro; a propósito, que buen titulo La prolijidad de lo real, casi tan bueno como En busca del tiempo perdido o Museo de la novela de la Eterna –me explica– pero sabemos el otro asunto y estamos involucrados. Sólo queremos que nos ayude –todo eso mientras frotaba una mano con la otra y el segundón detrás diciendo cachimba y telégrafo–, llevamos varios años en esta investigación, el crédito debe ser nuestro, necesitamos saber con quién se encontró en La Habana, tenemos nuestras sospechas, pero no le dejaremos ir hasta descifrarlo todo.
–Tal vez si fueran más explícitos, no termino de entender.
–Sabemos que Tardewski le habló del tema.
–Hace años que no sé nada de él, puede que haya muerto porque edad tiene, hablamos mucho una noche en Concordia mientras esperaba a Maggi, pero no entiendo que relación existe entre ese polaco y este secuestro.
–No lo tome usted a mal, Renzi, ayer quisimos hablarle pero no nos dejaron acercarnos siquiera.
–Víspera(s), Víspera(s) –dijo el papagayo.
–Así es –aclaró Tonino– somos muy marginados a causa de nuestra auténtica publicación, no nos quedó otra salida, queremos que nos hable acerca de Rudolf Wittgenstein.
Entonces respiré profundo y ahora sí verdaderamente confundido, así Renzi al encender su habano en un café del puerto.
–El escenario fue el Hotel Telégrafo –cachimba y telégrafo– imagínelo tan sólo, esta ciudad en los años cuarenta era esplendorosa y llena de vicios, de haber seguido de esa forma no sería la de ahora, ni siquiera Buenos Aires amigo, esta ciudad sería New York, entonces también las camisetas dirían I love Havana en rojo y negro y el Telégrafo sería algo así como el Chelsea. Se sabe que llegó en invierno, pero sólo estuvo dos semanas porque la mañana del decimocuarto día apareció nadando en su sangre. Un periódico de la época lo describe de esta manera: “Un alemán –error, claro está– un alemán amaneció muerto en el Hotel Telégrafo. Fue encontrado por la empleada de limpieza que se disponía a hacer su labor en la habitación. Apoyada la nuca al borde de la bañadera de cobre, los brazos dentro del agua teñida de rojo, las venas cortadas a la altura de las muñecas.” “Suicidio en el Telégrafo” decían los titulares pero usted y yo sabemos que no pudo haber sido un suicidio.
–La temperatura del trópico es propicia para las muertes voluntarias, de hecho decenas de europeos se matan en esta latitud, mire usted, hasta Gauguin.
–No se me venda de ingenuo –todo lo tomaba en serio Tonino con su párpado a media asta– es verdad que estaba arruinado, puede que con desesperación, pero no era loco, tampoco Ludwig a pesar de su mente privilegiada.
–Muchos pueden pensar lo contrario, amigo Tonino, al fin y al cabo Ludwig Wittgenstein se acerca bastante a lo que llamamos genio, el único en la historia que produjo dos sistemas filosóficos totalmente diferentes en el curso de su vida cada uno de los cuales dominó por lo menos a una generación y generó dos corrientes de pensamiento con sus protagonistas, sus comentadores y sus discípulos absolutamente antagónicos, no debió haber sido fácil ser opacado por un hermano así, ¿no­?
–Se equivoca Renzi, Ludwig fue mundialmente famoso, su pensamiento recorrió el mundo, pero Rudolf Wittgenstein era también un genio, un genio de la química.
–¿Alquimista?
–Más que eso, otro buscador de la verdad, rastreador de aminoácidos, conocedor de la naturaleza de cada sustancia.
Todo esto decía con su párpado tembloroso mientras el otro no paraba de decir cachimba y yo no dejaba de sentirme extrañado, envuelto en una especie de bruma, la de un mundo hasta ahora desconocido, relataba Emilio Renzi al acomodar en su cuello la bufanda para protegerse del fresco de la tarde bonaerense.
–Fue la noche antes cuando se citó con el hombre que debemos descubrir, la noche antes de que apareciera muerto –dijo Tonino y añadió–, se sabe que Wittgenstein tenía un boleto de avión de regreso.
–Lo cual no significa nada, si no se decidía siempre podía volver a Austria lo que habría sido una decisión insana a causa de la guerra, pero en fin.
–Sin rodeos Renzi –me dijo esta vez molesto mientras intentaba en vano elevar su dichoso párpado–, queremos esa información, a quién vio en La Habana la noche antes de su muerte, quién fue su cita de la víspera.
–¿Alguien con quién tenía negocios?
–O tendría, Renzi, o quizás tendría, vamos por buen camino.
Entonces lo vi todo claro, paso tras paso, pista tras pista, decía Renzi con una sonrisa burlona, la mejor historia de mi vida, la ficción impuesta, suplente de lo real.
–Un genio de la química sólo puede haber tenido negocios con un magnate de la industria –dije.
–O con un gángster, tal vez con un gángster.
–Cachimba, cachimba –repetía Richard.
–Tardewski siempre decía que a los Wittgenstein los había matado su genio y sus vicios, al menos fue lo que puso en su dedicatoria, la del ejemplar de Investigaciones Filosóficas de Ludwig Wittgenstein que me obsequió aquella noche en Concordia.
–¿Acaso conserva este libro? –preguntó Tonino tal como lo había previsto.
–Por supuesto, lo llevo siempre conmigo, está en el hotel, precisamente anoche estaba releyendo aquel capítulo donde...
–Vamos pronto, no podemos perder un minuto más.
Apresuradamente me sacaron del cuartucho y me hicieron pasar por un largo corredor que daba acceso a otros cuartos parecidos para desembocar en una escalera con salida a la calle. Allí me subieron a un auto destartalado y se dirigieron. Al darles el libro vamos de vuelta al auto, y esta vez me regalaron todo un paseo por La Habana... ya era de noche y la noche habanera ejercía una especie de fascinación en ellos.
–Ese es el malecón –decía mi guía que por supuesto era el del párpado pues el otro además de manejar sólo abría la boca para decir cachimba cachimba–. Esas mujeres fabulosas son putas, las más baratas del mundo y presumo que las mejores, al menos eso se dice, ese es el parque Maceo, esta calle se llama San Lázaro y fue una importante arteria aunque ya no lo parezca. El paseo del Prado aún conserva su elegancia, ¿no cree usted? Y helo aquí: el Hotel Telégrafo, el lugar de los hechos ¿Acaso piensa que alguien pudiera suicidarse teniendo cerca ese hermoso teatro de aire barroco, el majestuoso Centro Asturiano que es aquel edificio que ve usted allá o el imponente Capitolio, incluso más grande que el original y donde un bello diamante antigua propiedad del último Zar de Rusia, marca el inicio, el kilómetro cero de una de las obras más importantes hechas por la República, la carretera central que recorre toda la isla? Esta ciudad no inclina al suicidio a un europeo, querido amigo, sino a la gozadera, al vacilón –afirmó Tonino sonriendo un poco.
Esa noche dormí en el cuartucho húmedo mientras aquellos decían buscar pistas en mi libro. Antes que amaneciera me despertaron eufóricos, el libro deshecho entre las manos de Tonino y el papagayo tan contento que no podía siquiera hablar.
–Tardewski le dio el secreto, hemos resuelto el enigma, tantas horas de trabajo y desvelo..., no estábamos equivocados.
Hablaron de una droga, un derivado del opio –Pavulón, pavulón– decía ahora el papagayo y de un rico habanero vinculado a los bajos fondos llamado Julio Lobo. El tal provenía de una familia de hacendados y había incrementado su fortuna en negocios de mercado negro y con la mafia habanera. A pesar de eso había sido Lobo quien había propuesto al Senado una ley que rigiera el control de drogas y estupefacientes en general, aunque era bien sabida su relación con el mundo de los vicios y sus consumidores. Dos días después de la muerte de Rudolf Wittgenstein se divulgó que aquel señor había sido baleado tres noches atrás en su auto, o sea la noche antes de la muerte de Rudolf. Tonino repetía:
–Quiso venderle la fórmula de la droga en un precio demasiado alto, tal vez negociaba con alguien más, probablemente un norteamericano, se asoció a sus contrarios y sufrió las consecuencias. Se vieron esa noche, a uno lo balearon y aunque escapó con vida gastó casi toda su enorme fortuna en dejar su invalidez..., el otro fue asesinado, asesinado por sospecha o por ambición.
–¿Y la droga, la formula de la droga? –me animé a preguntar.
–Pavulón –me rectificó el papagayo.
–La seguiremos buscando, amigo Renzi, en algún lugar debe estar esa fórmula, ahora que sabemos que el hombre con que se encontró Rudolf en La Habana fue Julio Lobo podemos saber lo demás. Desmentiremos al mundo entero, el hermano del gran filósofo, el genio de la química Rudolf Wittgenstein no se suicidó en La Habana, murió a causa de sus vicios como bien definiera Tardewski y nosotros diremos a todos la verdad.
Todo esto lo decía Tonino como si se encontrara encaramado a un estrado, agitaba lo que quedaba de mi libro en el aire y dejaba caer las paginas que el otro recogía y volvía a darle mientras balbuceaba visiblemente emocionado: –Pavulón, telégrafo, cachimba...
–¿Y les dejaste el libro? O sea, fue asesinado por cuestiones de droga.
–Claro que no, el verdadero Wittgenstein se dio un tiro en un cuartucho habanero, tal vez en el mismo donde estuve secuestrado.
–Entonces...
–Estaban mal informados, dos tontos mal informados. El que murió en el Hotel Telégrafo debe haber sido verdaderamente un alemán, vaya a saber quien. El supuesto libro de Tardewski lo compré yo mismo la tarde anterior de viajar a La Habana y lo llevaba en mi equipaje pues pensaba entretenerme releyéndolo en lo que creía serían unas aburridas noches en el hotel. Lo conseguí en una vieja librería donde sólo venden primeras ediciones y bueno, podrás imaginar quién hizo la dedicatoria. Supongo que esos dos sigan haciendo su revista marginal y continúen buscando la fórmula de la droga, Pavulón, pero en eso si no me meto, amigo Piglia, pues como dijera el propio Ludwig Wittgenstein sobre aquello de lo que no se puede hablar hay que callar.
–¿Y el gángster baleado, el tal Julio Lobo?

–Casualidad, pura casualidad, me dijo Emilio Renzi y pidió otro café.

Blog Widget by LinkWithin

Archivo convencional

¿Quiénes, de verdad, siguen al perro?

Creative Commons License © Cuarto de Máquinas por Jorge Alberto Aguiar Díaz| Tiene usted algunos derechos reservados. Cite la fuente y/o póngase en contacto conmigo si desea reproducir los textos, fotos, y archivos de voz. Todo lo publicado aquí está bajo la protección de derecho de autor y de una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.

Mi lista de blogs

ARCHIVO del block en scrollbar

"Revista" Cacharro(s), ahora online. [años 2003-05]

desliz desde La Habana


Ricardo Villares
obra de Ricardo Villares

Revista desliz

Proyecto desliz

desliz online


pAladeOinDeleite, blog de Lizabel Mónica

Contacto: proyectodesliz@gmail.com

Proyecto DESLIZ. Enna 402 esquina Fábrica. Luyanó. Municipio 10 de Octubre. Ciudad de La Habana. Cuba. C.P. : 10700.

Clases de guitarra en La Habana Por Lía Villares




Lía, (Lianelis Victoria Villares Plasencia) escritora, música, y blogger, está impartiendo clases de guitarra en La Habana, a domicilio y sin límites de edad.

Si conoces de alguien interesado en recibir buenas clases, dejo los correos de Lía: aiglatsonmar@gmail.com, habanemia@gmail.com

  © Blogger templates Newspaper by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP