Escribí "poemas traidores" en 1991-92. Mezcla de poesía pública, y poesía confesional. Este poema, en su momento, lo excluí del libro porque no llegó a gustarme del todo.
nada ni en la mesa
ni en la vía pública
mondonguera y soeces discursos
donde el líder de la patria bosteza también
mira al viejo de la esquina rascándose lo que queda
de pellejo en la pellejería universal
no hay nada pero boniatos acaramelados
no hay nada pero churre en los calderos
no hay nada pero ciudadanos amaestrados
¿quién paga por mi confesión en tiempos de confesiones
e ironía de promiscuidad en la aldea y la tribuna?
mi madre insomne controla nuestros sueños
despurga los sueños en vigilia controlada
ración de campo de concentración ochenta gramos de pan
buchitos de café sopa e gallo y cómete las uñas
mugrientas de escarbar
durante años fue así no ahora que los harapos salen
recortes de pobreza al asfalto
carnaval de remiendos muñecones pálidos
deambulemos la ciudad
como en los mejores tiempos que no tuvimos
arrea con la hostia de la miseria
traidores hay de ideología y estómagos
y los poetas sueñas aun
tenemos necesidad de inventarlo todo refundar la ciudad
sentirnos importantes
es lo que queda en cada historieta que es la historia del país
borra odio
baba de diablo
marcas de yegua y puercos
en sancocho natural
debilidad de los poetas y del hombre común
migajas patrioteras o metáforas sumisas
necesidad de recontar los recortes de cadáveres
te lo dije que no hay nada ni en la mesa
ni en la amplia avenida
le llaman soledad hambre y montones de otros nombres
yo le llamo entre una confesión y una gárgara
muerte simplemente muerte
lo demás son palabras








5 comentarios:
Crudo...
Me recordó cuando yo tenía de desayuno agua con azúcar prieta, y ay del día en que también se agotaba el azúcar...
Jaad, saludos desde Berlín!!
Gracias a ti por tus saludos, comentarios, y visitas.
Sí, a veces nos faltaba hasta el azúcar. Bueno, la prieta, porque la blanca siempre estaba en falta.
Esa hambre marcó a tanta gente!! Y luego, la impotencia, y la represión, y el discurso escatológico de aquellos años.
La suerte que tuve por aquel entonces, es que me enamoré. Bueno, del 89 al 92, andaba enamorado. Y luego en el 93 me volví a enamorar (cosas que pasan, ¿no?). Y esos amores, y sobre todo el que comenzó en el 93, me hizo enfrentarme a toda aquella locura de país, con más fuerza. Y con cierta ilusión en mi vida personal aunque una vez fuera de la casa, el mundo se caía, y se me caía a pedazos. Tan enamorado estaba que vine a España en el 95, y me regresé a los tres meses.
Por eso aquellos años crudos, muy crudos, tienen para mí, también, algo de buen sabor. En un relato truncado, lo narraba: el tipo enloquecido, enmedio del país en ruinas, que encuentra un gran amor. Y esta pasión, aunque no idealiza con ella lo que le rodea, le sirve como compensación y consuelo.
Pero mucha gente no encontró ni se inventó (no supo, o no pudo)ningún consuelo, y por eso, ya lo sabemos, aumentó tanto el suicidio, y creció tanto el número de balseros, antes y después del Maleconazo en el 94.
Bueno, podríamos seguir comentando...
Un fuerte abrazo.
Jaad, me gustan más tus "poemas viejos". Definitivamente.
Yo también me escudé mucho en el amor por aquella época! Lo peor era la bicicleta todos los días por la mañana, lloviera o no, para ir al trabajo. Pero por la tarde llegaba así más rápido a casa del que era mi novio entonces...
No tengo idea de lo de los suicidios... de veras aumentaron?
El suicidio. Todo un fenómeno en Cuba.Siempre ha aumentado. La cosa es: ¿con respecto a qué época, creció o decreció? Pero el suicidio ha sido constante. Te recomiendo en fogonero emergente que busques la etiqueta de "pedro márqués de armas", y encontrarás un buen diálogo con Duanel Díaz, sobre el tema. Este diálogo se publicó originalmente en el blog de Duanel, y luego yo lo "archivé" en FE.