crónica familiar 5
31 marzo 2007
¡si tuviera un hospicio
viviría feliz
en esta amable ciudad!
fumaría opio
zapatos lustrados
con la elegante paciencia
de ciertas damas de compañía
mi vida fuera menos evidente
menos expuesta
al duro clima
y a la insidiosa historia
de reforestación social
calma chicha
de la prima noche
dar un paseo
es pérdida de tiempo
¡si tuviera un hospicio
ropa humilde
recortería fantasiosa
de siestas
y buchitos de café oriental!
pero nada es posible
allí donde la gente
vive refrescándose del calor
al borde del perímetro
de la miseria
todo se vuelve directo
y vulgar
al mínimo contacto
con la terca
circulación
del
capital
hospicio
confortable
espacioso
menesterosos
pendencieros
usureros
la dura eufonía
de los contornos
geográficos
la complejísima
red
de ciudadanos
libres
¡si yo tuviera un hospicio
no escribiría poemas
a la intemperie!































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